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Armar la de San Quintín

El origen de esta frase hecha tan utilizada, lo debemos buscar en la España de tiempos de Felipe II.
Hace referencia a la conocida como batalla de San Quintín librada en 1556 durante los primeros años del reinado de Felipe II y encuadrada en el conflicto mantenido por las monarquías francesa y española sobre Flandes.
Nápoles, invadido por Enrique I, duque de Guisa para la monarquía francesa, tuvo su contestación en el mandato de Felipe II para que las tropas españolas situadas en los los Países Bajos españoles invadieran la Francia de Enrique II, asediando San Quintín.
Al parecer se libró una cruenta batalla que se cobró muchas vidas de ambos bandos cuando tropas francesas fueron enviadas a levantar el asedio.
Finalmente, las tropas españolas vencieron a las francesas y consiguieron la rendición de San Quintín. Posteriormente, en 1558, las tropas de Felipe II volverán a vencer en la batalla de las Gravelinas, forzando a Francia la firma de la Paz de Cateau-Cambresis en 1559.
En conmemoración a este triunfo, Felipe II mandará construir San Lorenzo del Escorial.

Hoy día esta frase se utiliza para describir alguna pendencia o riña muy violentas.

Fuente: Historiantes

Cabeza de turco

Se denomina como cabeza de turco a una persona o grupo de ellas a quienes se quiere hacer culpables de algo que no lo son, sirviendo así de excusa a los fines del inculpador. De manera más específica, se emplea este apelativo para calificar a aquellos sobre quienes se aplica injustamente una acusación o condena para impedir que los auténticos responsables sean juzgados.

Desde una perspectiva histórica, en el período de las Cruzadas, los cristianos mantuvieron cruentas batallas con los turcos. La animadversión que se profesaban ambos bandos era tan grande, que cercenarle la cabeza a un turco era un logro encomiable. Cuando lo lograban, los cruzados colgaban la cabeza en un mástil de barco o la ensartaban en una lanza y los soldados le acusaban de todos los males habidos y por haber. Por esta motivo, se dice que alguien es cabeza de turco, cuando es objeto de todo el daño y las acusaciones de las que son culpables otros.

Fuente: Wikipedia

Matar moscas a cañonazos

La expresión “Matar moscas a cañonazos” es otra de esas expresiones que se explican por sí misma. Primero piensen en el tamaño de una mosca. Después, en el tamaño de un gran cañón, de esos que se ven en las películas de guerra (también conocidas como películas bélicas). Ahora imagínense cómo sería matar una mosca con un cañonazo. Un desperdicio, ¿verdad? Pues esa frase significa precisamente eso, despilfarrar un montón de recursos para conseguir algo que no necesita tantos. En este caso, se podría decir que matar moscas a cañonazos en muy eficaz (la mosca al final muere) pero no es muy eficiente (se consumen muchos recursos de forma totalmente innecesaria).

Fuente: Erasmus

Por si las moscas

Publicado originalmente por D'Artagnan el 3/07/08 y editado por D'Artagnan y Athos el 4/11/08)

Las moscas son unos insectos tan molestos como habituales, de los que hay que proteger y resguardar los alimentos por higiene.La simple precaución de tapar los recipientes, envolver o resguardar la comida por si las moscas hacían su aparición, ha devenido un gesto cotidiano para preservar la salud.Es de suponer que la frase se emplearía habitualmente épocas anteriores y en ambientes rurales lo que pudo motivar que la precaución se generalizara posteriormente a cualquier actividad y que por si las moscas se convirtiera en una locución coloquial con el significado de ‘por si acaso, por lo que pueda suceder’.Otra versión, arguye que, en ocasiones, la frase se acentúa afirmando: “por si las moscas pican” ('desazonan, incomodan, abrasan') y atribuye su origen a una extraña leyenda, en la cual se cuenta que las moscas conocidas con el nombre de "moscas de San Narciso" brotaron repentinamente en 1285 de la tumba de este santo gerundense y atacaron al ejército francés, que al mando de Felipe 'El Atrevido', se disponía a sitiar la ciudad de Gerona. Las famosas moscas levantaron el pánico y contagiaron la peste entre los invasores, quienes tuvieron que levantar el sitio mientras salían espantados.

Fuente: 1de3, Carlos Rivera

Irse por los cerros de Úbeda (Por la tangente)

Cuando alguien se va por los cerros de Úbeda significa que, o bien empieza a divagar (empezar hablando de una cosa y terminar hablando de otras muy distintas sin llegar a saber muy bien cómo se ha llegado a ese punto) o bien intentar evitar responder una pregunta directa hablando sobre otra cosa no relacionada (estrategia que dominan perfectamente la mayor parte de los políticos y que también se conoce como “salirse por la tangente”). En este caso sí hay un hecho histórico que parece ser que fue el origen de esta expresión. Resulta que allá por el siglo XII, durante la Reconquista Española, cuando las tropas del rey Fernando III estaban a punto de atacar Úbeda (una ciudad cerca de Baeza, en la provincia de Jaén), uno de los capitanes del ejército desapareció antes de que empezase la lucha y justamente después de la conquista, reapareció. Cuando le preguntaron que dónde se había metido durante toda la batalla él alegó que se había perdido por los cerros de Úbeda y desde entonces dicha frase se asoció a la cobardía.

Fuente: Erasmus

Úbeda
Úbeda es una ciudad de la provincia de Jaén en Andalucía (España). Capital de la fértil comarca jiennense de La Loma. La ciudad está declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde el 3 de julio de 2003, junto con la ciudad de Baeza, debido a la conservación de sus buenos y numerosos edificios renacentistas así como todo su singular entorno urbanístico.El gentilicio formal es el de ubetense, aunque los habitantes de Úbeda pueden ser conocidos como ubedeños, principalmente en los pueblos de alrededor, tales como Torreperogil, Sabiote, Baeza, Villacarrillo, Rus, Canena. En cualquier caso, el habitual es el primero.La ciudad se encuentra sobre un cerro, volcada hacia el valle del Guadalquivir frente a la imponente Sierra Mágina, y cerca del mismo centro geográfico de la provincia de Jaén.Constituye un importante centro de atracción , al contar con hospital comarcal, centros educativos y escuelas universitarias (UNED y SAFA), hacienda, seguridad social, juzgados, Centro del Profesorado (CEP), etc... derivando en uno de los índices de centralidad más altos de toda Andalucia. Según el anuario de La Caixa, se trata de la capital de una de las provincias económicas de España, con una población de más de 200.000 habitantes que acude habitualmente a comprar en ella.Úbeda vive principalmente del sector servicios, comercio y la administración, que ocupan el 49% de la población activa. Pero además, es un centro neurálgico del olivar y el aceite, por lo el peso de la agricultura es enorme,(fundamentalmente olivar), en un municipio que es año tras año uno de los mayores productores y envasadores de aceite de oliva de la provincia de Jaén, siendo la piedra angular de toda su economía. Otras actividades complementarias son la industria, la ganadería y un incipiente turismo.

Fuente: Wikipedia

Ser la carabina de Ambrosio

Dio lugar a la frase cierto tonto célebre que cargaba la carabina con cañamones y sin pólvora, por lo que metido a atracador nadie lo tomaba en serio.
El tal Ambrosio era un labriego sevillano de principios del siglo XIX que, harto de vivir malamente, se echó al monte con una carabina que en sus manos devenía inservible. Tal era su buen corazón y era tan conocida su buena fe en la zona, que el atracado se lo tomaba a risa.
Incapaz de hacer daño, fue tomado por tonto, como les suele pasar a los que se pasan de buenos, y de vuelta a su pueblo la gente hizo chanza de él, naciendo así el dicho que nos ocupa.
Si a la frase se le añade la coletilla “colgada de un clavo”, eso es ya el colmo de la inutilidad.

Fuente: 1de3

Estar al pie del cañón

Lamentamos comunicarles que incurrían en grave error aquellos que hasta hoy creían que lo de estar ‘al pie del cañón’ era algo así como “permanecer en la base del ‘paso estrecho o garganta profunda entre dos altas montañas, por donde suelen correr los ríos’, como el de Talampaya, La Rioja, Argentina”.Una frase tan utilizada como esta, merece dar a conocer las secretas entrañas de su significado y procedencia.Y para empezar, diré que –según los expertos, no nosotros- esta expresión se utiliza para “indicar que una persona permanece en actitud firme ante una situación comprometida, difícil o penosa, cuando todos los demás han abandonado”. En castellano, sería algo así como mostrar “resistencia y heroicidad ante una situación límite”.Su origen, no menos sorprendente que su propio significado y que la belleza del Cañón de Talampaya (se recomienda visitar mil veces), se remonta a épocas de lucha armada, allá por la España de principios de Siglo XIX.
Cuentan las ‘malas lenguas’ (o no tan malas) que durante la Guerra de Independencia Española, más precisamente durante uno de los Sitios de Zaragoza, la esposa de un cabo de artillería, conocida como Agustina de Zaragoza*, tuvo una participación muy inusual que la convirtió en heroína (dicen que eliminaron de su opio todas las impurezas hasta lograr aislar su morfina, de la cual surge esta nueva Agustina, jamás pensada).
Y la historia es más o menos la que sigue.
Habiendo sido heridos o muertos los defensores del Portillo y viniéndose en hordas los franceses hacia esta vulnerada zona de la defensa española, aquella (adictiva e ilegal) Agustina -endeble y refinada como todas las jóvenes esposas de cabos de artillería- agarró** un fósforo*** y le prendió la mecha al cañón que apuntaba justo al centro del pelotón de soldados napoleónicos. Los resultados fueron: huída de los franceses + defensa garantizada (dicen que postularon a Agustina para el Oscar a la mejor participación amateur en una batalla agitada y que no ganó, pero se hizo famosa en las calles bajo el rubro ‘venta ilegal de estupefacientes’).
En fin, resultó entonces que, a pesar de la osada acción de Agustina, Zaragoza capituló un 21 de febrero de 1809.
Y tal vez el mundo no se acuerde de que existió esta ciudad, ni que existió una Agustina cañonera en la misma, pero lo que sí se recordará eternamente es esta frase, cada vez que alguien se anime a dispararle un cañón en la cara a un francés que viene a conquistar un territorio que no le corresponde.
Salut!

Fuentes: Carlos Rivera, Wikipedia
Imagen: "Agustina de Aragón", por Goya (Francisco José de Goya y Lucientes.). Grabado que alude a la heroica participación de Agustina de Aragón en la primera defensa de Zaragoza. La mujer se encarama sobre los cadáveres de los artilleros para utilizar el cañón y disparar contra el enemigo francés. Es la única escena que presenta Goya con un protagonista concreto en toda la serie. (Wikipedia)

Referencias
*Agustina Raimunda María Saragossa i Domènech (1786-1857), heroína de uno de los Sitios de Zaragoza, considerada como uno de los símbolos más representativos de la resistencia española contra los invasores napoleónicos. Falleció en Ceuta y 13 años después sus restos fueron trasladados a Zaragoza. Actualmente yacen en la capilla de la Asunción de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo.
**agarró: del verbo agarrar, modismo argentino que significa coger, asir (ver Agarrar para el lado de los tomates)
***fósforo: cerillo,a.

Poner los pies en Polvorosa

Pies en Polvo Rosa
Cortesía JavierInfante.blogspot.com
A pesar de que no puede afirmarse con certeza, todo lleva a pensar que el origen de esta expresión alude a un hecho bélico histórico protagonizado por el rey de Asturias y León, don Alfonso III.
Al parecer, este monarca estaba bastante preocupado por las incursiones de los moros en su territorio y un buen día resolvió poner punto final a las tropelías de los sarracenos, para lo cual, salió a cortarles el paso a orillas del río Orbigo, en una región conocida como los Campos Palestinos de Polvorosa.
Luego de una compleja, cruenta y exitosa contraofensiva del monarca astur, el ejército islámico debió dispersarse en fuga desordenada, de donde la conocida expresión poner pies en Polvorosa comenzó a aplicarse con valor de huida brusca y precipitada.
Otras versiones, un poco menos documentadas, remiten el origen de este dicho -en sentido figurado- a la polvareda que levanta alguien cuando huye; también aluden a que en el lenguaje de los delincuentes (germanía) se llama polvorosa a la calle.
En la actualidad, aunque un poco menos difundida, esta expresión es utilizada en el mismo sentido.
Fuente: BELCA

Otra Versión
Julio Casares, en su obra Introducción a la lexicografía moderna, dice que poner pies en Polvorosa significa «echar carretera adelante, porque en el vocabulario de germanía polvorosa significaba el camino lleno de polvo».
Según Sbarbi, en El Averiguador Universal, existen tres opiniones sobre el origen de esta frase proverbial. Unos creen que proviene del sonsonete, porque el que huye precipitadamente levanta más o menos polvo o polvareda. Otros (entre ellos, Clemencín, en sus notas al Quijote) la funda en el lenguaje de germanía, o modo de hablar de los gitanos, ladrones o rufianes, para entenderse entre sí, en cuya jerga «polvorosa» significa calle. y la tercera, la más probable para Sbarbi, se apoya en el siguiente hecho histórico: «Viendo Alfonso III, el Magno, los progresos que en las fronteras de sus reinos hacían los moros, acudió con sus tropas a contener los adelantos del sarraceno. Presentó a los enemigos la batalla cerca del río Orbigo, provincia de Palencia, en los campos de Polvorosa, y allí el valor de los soldados, unido al temor que infundió a los moros un eclipse de luna, hizo que Alfonso III consiguiese una completa victoria, dispersando en precipitada derrota a los moros que pudieron sobrevivir a la derrota.

Desde entonces se hizo proverbial Polvorosa, encerrando primitivamente dicha frase una amarga ironía por todo ejército fugitivo, y aplicándose después a la persona que se ausenta apresuradamente de algún lugar.»
Germanía: (Del lat. germānus, hermano).

1. f. Jerga o manera de hablar de ladrones y rufianes, usada por ellos solos y compuesta de voces del idioma español con significación distinta de la verdadera, y de otros muchos vocablos de orígenes muy diversos.

2. f. amancebamiento.

3. f. En el antiguo reino de Valencia, hermandad o gremio.

4. f. coloq. Alb., And. y Cuen. Tropel de muchachos.

5. f. germ. Clase de rufianes.

Real Academia Española

Fuente: Fundación Joaquín Díaz

Referencias
Alfonso III de Aragón
Alfonso III de Aragón, apodado el Liberal o el Franco (1265-1291) fue rey de Aragón como Alfonso III, de Valencia como Alfonso I y Conde de Barcelona como Alfonso II entre 1285 y 1291, y rey de Mallorca como Alfonso I entre 1286 y 1291. Monarca de débil carácter que en sus seis años de reinado cedió ante las exigencias de los nobles y de la curia romana, su conquista de Menorca, la firma del Tratado de Tarascón por los conflictos derivados por la posesión de Sicilia y los conflictos con la nobleza aragonesa fueron los aspectos más significativos de su reinado.
Fuente: Wikipedia

Mucho ruido y pocas nueces

No es muy segura la procedencia de esta locución, aunque es sobradamente conocida en España una anécdota que podría explicar el origen del dicho.

Según relato del conde de Clonard, en 1597 las tropas españolas tomaron la ciudad francesa de Amiens, merced a una treta urdida por el capitán Hernán Tello de Portocarrero, que vistió de labradores a dieciséis de sus soldados que hablaban muy bien el francés.

Estos hombres penetraron en la ciudad provistos de sacos de nueces, cestos de manzanas y un carro de heno. Apenas entraron en la ciudad, uno de los soldados dejó caer voluntariamente uno de los sacos de nueces, lo que movió a los soldados franceses a recogerlas del suelo. Esta situación permitió a los españoles que sacaran sus armas de la carreta de heno y así consiguieron reducir a las tropas locales, permitiendo el asalto de una columna invasora.

Posteriormente, los franceses recobraron la plaza, pero la astucia de la estratagema habría dado origen al dicho “ser más el ruido que las nueces”.

Con el correr del tiempo, la frase pasó a formar parte del léxico popular, como manifestación de exagerada demostración de un hecho que no tiene tanta trascendencia.

Fuente : Profesor Esteban Jiménez

Mambrú se fue a la guerra

Es el título de una canción popular compuesta por los franceses durante la guerra de la Independencia, suponiendo que había muerto su archienemigo John Churchill, duque de Marlborough, militar inglés que había participado también en la Guerra de Sucesión española.

La pronunciación popular del difícil nombre Marlborough dio origen a la palabra Mambrú, con la que se tituló la canción que primero fue cantada por los soldados y patriotas franceses.

El tema pasó muy pronto al olvido, hasta que la nodriza del delfín francés, contratada por María Antonieta -esposa de Luis XVI- comenzó a arrullar al niño con esta canción, lo que causó mucha gracia a los reyes y muy pronto, todos la entonaban en el palacio de Versailles.

Por influencia de los Borbones, en España volvió a difundirse la canción y recobró su popularidad, sobre todo, entre las niñas, que la cantaban mientras jugaban a la rayuela.

En nuestro país, Mambrú se fue a la guerra identifica una de las canciones infantiles más populares desde la época de la Colonia.

Fuente: BELCA

John Churchill, duque de Marlborough:

John Churchill, duque de Marlborough (Devonshire, Inglaterra, 26 de mayo de 1650 - † Windsor Lodge, 16 de junio de 1722), hombre de armas y político inglés. Su vida abarca el reinado de cinco monarcas ingleses, entre mediados del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Se distinguió como general en la Guerra de Sucesión Española. La célebre canción popular "Mambrú se fue a la guerra" procede de una deformación de la fonética de su apellido.

La Guerra de Sucesión Española

En 1702, al convertirse en reina Ana, la hija de Jacobo II, Marlborough recuperó su lugar en la corte. El 4 de mayo de 1702, Inglaterra declaró formantemente la guerra a Francia. Marlborough recibió el mando de las tropas inglesas, neerlandesas y alemanas. Como capitán general tenía que negociar con los enviados neerlandeses. A pesar de la frustración que las continuas negociaciones le suponían y de la actitud remisa de los neerlandeses, en 1702 había capturado Venlo, Roermond, Stevensweert y Lieja en los Países Bajos Españoles, por lo que en diciembre la reina Ana le concedió el título de duque.

A principios de 1703 murió su hijo, hundiéndole en la tristeza y deseperación. En marzo, no obstante, regresó a La Haya. En el lado borbónico el mariscal Boufflers había sido sustituido por el mariscal François de Neufville de Villeroy como comandante en los Países Bajos Españoles, pero Marlborough continuó conquistando ciudades y tomó Bonn, Huy y Limburgo y solo la reluctancia de los aliados neerlandeses impidió que se enfrentara a las tropas francesas en Flandes en una batalla decisiva.

En 1704 tuvo lugar la campaña de Blenheim. Ese año el imperio Austríaco de Leopoldo I, presionado en su frente occidental por franceses y bávaros y en el oriental por los rebeldes húngaros, estaba a punto de abandonar la guerra. Marlborough, para poder continuar con el apoyo de Austria debía enviar refuerzos al teatro de operaciones del Danubio, para ello decidió no contar con la opinión de sus aliados neerlandeses. Desplazó las tropas inglesas hasta el MoselaLa Haya), pero una vez allí, abandonó a las tropas neerlandesas y continuó en solitario hasta enlazar con los austriacos en el sur de Alemania. Después de cubrir aproximadamente 250 millas en cinco semanas, Marlborough, el 2 de julio, tras la batalla de Schellenberg, creó un paso seguro para los suministros a través del Danubio. El 13 de agosto junto con las tropas austriacas del príncipe Eugenio de Saboya los ingleses derrotaron a las tropas franco-bávaras en Blenheim. La campaña continuó con la toma de Landau in der Pfalz en el Rin, Trier y Trarbach en el Mosela. (un plan aprobado por

En 1706 los generales franceses habían conseguido algunas victorias en Alsacia e Italia23 de mayo de 1706, cerca del pueblo de Ramillies en Valonia, Marlborough volvió a derrotar de forma contundente a las tropas borbónicas comandadas por el mariscal Villeroy. Al finalizar esta campaña había conquistado casi todos los Países Bajos Españoles mientras en el frente italiano el príncipe Eugenio de Saboya vencía a los franceses en Turín expulsándolos de la Valtelina. deteniendo el avance aliado. El

En 1707 los ejércitos franceses tomaron la iniciativa y el mariscal Tessé detuvo el avance del del príncipe Eugenio de Saboya que había cruzado el río Var y se disponía a ocupar Toulon el 22 de agosto, mientras que en el teatro de operaciones español las tropas franco-españolas vencían de forma aplastante a los aliados en Almansa el 25 de abril, ocupaban Valencia, Alcoy y Denia el 8 de mayo, el 26 de mayo Zaragoza, Játiva el 20 de junio, que fue incendiada y Lérida el 14 de octubreInglaterra para dar explicaciones sobre su incapacidad de ganar la guerra ese año y el parlamento le exigió el traslado de 20.000 hombres desde los Países Bajos Españoles a España para tratar de dar un vuelco a la situación. dónde los borbónicos intentaron dar un escarmiento que sirviera de ejemplo a aquellas poblaciones que intentaran resistir. Marlborough tuvo que volver a

En 1708, después de perder Gante y Brujas ante los franceses, el 11 de julio el duque de Marlborough consiguió vencer al mariscal Vendôme en la batalla de Oudenaarde y el 22 de octubre ocupar Lille, la fortificación más poderosa del continente, y hacia final de año recuperar Gante y Brujas.

En 1709, después de impedir que el mariscal Villars tomase Tournai el 3 de setiembre, se produjo el enfrentamiento más importante de la guerra en Malplaquet el 11 de setiembre. Los aliados vencieron en la batalla, pero sufrieron el doble de bajas que los franceses, de tal forma que no pudieron perseguirlos. Este hecho fue utilizado por sus detractores para acusar a Marlborough de intentar prolongar la guerra para continuar ganando fama y dinero.

En 1711, fue nuevamente acusado de malversación de fondos públicos, siendo destituido como comandante en jefe y despojado de los cargos públicos obtenidos gracias a sus hazañas militares. Vivió en el extranjero, en un exilio que él mismo se impuso, desde 1712 hasta 1714. Este año, tras acceder Jorge I al trono, regresó a Inglaterra, donde le fueron restituidos todos sus honores. Falleció el 16 de junio de 1722 en Windsor.

Fuente: Wikipedia

Abrir los ojos

La expresión está basada en el origen de la palabra abrojo, que aunque muchos suponen que es una palabra propia del Río de la Plata, procede del latín, a través de la forma apere oculum, equivalente de "abre el ojo".

Esta palabra era usada originariamente como advertencia para las personas, debido al peligro que supone caminar por una senda plagada de esta clase de planta de tallos largos, rastreros y frutos muy espinosos y perjudiciales para las cosechas y las personas.

Posteriormente, en el ámbito militar, se comenzó a utilizar la frase abrir los ojos para advertir a los soldados acerca de la presencia de campos minados de abrojos, pero en este caso no referida a las plantas sino a unas piezas de hierro en forma de estrella, con cuatro púas que, al caer al suelo, quedaban con las puntas hacia arriba, obstaculizando el avance de la caballería enemiga.

En la actualidad, la expresión se usa para advertir a alguien sobre la inminencia de un riesgo o peligro, para lo cual es necesario mantenerse alerta.


Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Abrojo (Tribulus terrestris) es una especie botánica fanerógama en la familia de las Zygophyllaceae, nativa de regiones cálidas tropicales y templadas del Viejo Mundo: sur de Europa, sur de Asia, África, norte de Australia. Sobrevive inclusive en climas de desierto y suelo pobre.

Como muchas malezas, tiene muchos nombres comunes. Abrojo, cuernos de chivo, tríbulo son los más ampliamente usados; otros: Gokshura, Trikanta, Shadamshtra, Espigón, Mormaga, Abrojos, Abreojos, Abrepies, Abrul, Cairell, Gossos, Cruz de San Antonio, Espigón, Sasilarra, Bindi, Burra gokhroo, Cabeza de Gato, Cuerno del Diablo, Maleza del Diablo, Muela de Lobo, IsiHoho, Cruz Maltesa, Maleza Puntuda, Rosa.

Es una herbácea decumbente perenne que crece como una planta anual veraniega en climas más fríos. Los tallos radian de la corona a un diámetro de cerca de 1 dm a más de 1 m, muy ramosa, usualmente postrada, formando matas chatas, aunque pueden crecer algo más verticalmente en sombra o entre plantas más altas. Las hojas son compuesta pinnadas con folíolos de menos de 7 mm de largo. Las flores de 4–10 mm de ancho, con 5 pétalos limón amarillentos. Una semana después de brotar cada flor, sigue el fruto que fácilmente deja caer 4-5 semillas como nuecitas. Éstas son duras y llevan dos agudas espinas, de 10 mm de long. y 4–6 mm entre puntas. Son lo suficientemente duras y largas como para "pinchar" un neumático de bicicleta, y causar considerable dolor al pinchar pies desnudos.

El nombre científico (latín) tribulus originalmente significante de tríbulo (un arma espinosa), pero tambiéb significaba por derivación a esta especie.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Tribulus_terrestris




Esto es una ganga

Alrededor del año 1500, las tropas españolas al mando del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, causaban estragos en los campos de batalla italianos. En medio de estas campañas una fortaleza cae en manos hispanas. Su nombre era la plaza de Ganga. Una vez conquistada, el escaso número de españoles de la plaza se vieron prontamente sitiados por una numerosa fuerza francesa de socorro. Llegado un momento, las tropas españolas deciden que es mejor salir y luchar a campo abierto, aún estando en franca minoría. Cuando de madrugada deciden hacer una salida desesperada se encuentran que en el campamento francés, apenas verles, salen disparados dejando atrás todo el bagaje. Lo que no sabían las tropas sitiadas es que a los franceses les había llegado el rumor de que se acercaba una tropa de refresco española y, ante el temor de verse rodeados, habían iniciado una apresurada retirada. Al final, como la victoria por parte de tan exigüas tropas fue tan fácil y el beneficio tanto, una ciudad y un campamento, de ahí el dicho de “esto es una ganga”.

Fuente: http://www.elpelao.com/letras/cat2.html

Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar , Duque de Santángelo (Montilla, 1 de septiembre de 1453Granada, 2 de diciembre de 1515), noble, político y militar español, duque de Santangelo y Terranova, llamado por su excelencia en el arte de la guerra el Gran Capitán.

La reforma militar del Gran Capitán

La combinación de las operaciones de combate permitió a Gonzalo Fernández de Córdoba, en el transcurso de las guerras de Italia, introducir varias reformas sucesivas en el ejército español, que desembocaron en el Tercio. La primera reorganización fue en 1503. Gonzalo creó la división con dos coronelías de 6.000 infantes cada una, 800 hombres de armas, 800 caballos ligeros y 22 cañones. El general tenía en sus manos todos los medios para llevar el combate hasta la decisión. Gonzalo de Córdoba dio el predominio a la infantería, que es capaz de maniobrar en toda clase de terrenos. Dobló la proporción de arcabuceros, uno por cada cinco infantes, y armó con espadas cortas y lanzas arrojadizas a dos infantes de cada cinco, encargados de deslizarse entre las largas picas de los batallones de esguízaros suizos y lasquenetes y herir al adversario en el vientre.

Puso en práctica, además, un escalonamiento en profundidad, en tres líneas sucesivas, para tener una reserva y una posibilidad suplementaria de maniobra. Gonzalo Fernández de Córdoba facilitó el paso de la columna de viaje al orden de combate fraccionando los batallones en compañías, cada una de las cuales se colocaba a la altura y a la derecha de la que le precedía, con lo que se lograba fácilmente la formación de combate. Adiestró a sus hombres mediante una disciplina rigurosa y formó su moral despertando en ellos el orgullo de cuerpo, la dignidad personal, el sentido del honor nacional y el interés religioso. Hizo de la infantería española aquel ejército formidable del que decían los franceses después de haber luchado contra él, que «no habían combatido con hombres sino con diablos».



Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Fern%C3%A1ndez_de_C%C3%B3rdoba

Estar en Babia

Estar distraído. Babia es una ciudad de la provincia española de León, un pequeño paraíso donde acostumbraban refugiarse los reyes y aristócratas, para descansar de la guerra contra los árabes en tiempos de la Reconquista. En esa zona se criaban caballos famosos por su fuerza. Precisamente, el caballo del Cid Campeador era de la región, se llamaba "Babieca".

Irse al Humo

"El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas, significando que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda".
Una excursión a los indios ranqueles, Lucio V. Mansílla


Expresión muy nuestra que equivale a lanzarse atropelladamente en procura de algo. Existen dos versiones acerca de su origen, ambas relacionadas con la guerra contra el indio. La primera figura en la segunda parte de Martín Fíerro y se refiere a las llamadas que se hacían las tribus para combatir en malón: "Su señal es un humito" -dice José Hernández- "que se eleva muy arriba./ De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva ( ... ) para formarla han salido / de los últimos rincones." La segunda versión la registra Lucio V. Mansílla quien en Una excursión a los indios ranqueles comenta: "El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas, significando que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda". La frase se ha modernizado, pero conserva su sentido original. Ya sea cuando un humito apetitoso nos impulsa a atropellar en busca de una porción de asado o cuando un fallo dudoso hace que el malón de una hinchada se vaya al humo contra el árbitro .

Fuente: Tres Mil Historias de Héctor Zimmerman

De Punta en Blanco


Cortesía 'Espada Toledana'
En los ejercicios para combate, los caballeros medievales empleaban armas de hierro ordinario que carecían de filo y llevaban en la punta un botón, como los floretes con que se aprende esgrima. Recibían el nombre de armas negras, en oposición a las que se usaban en los torneos, que eran de acero filoso