Hay personas que no pueden tolerar los malos entendidos. Mi amigo Marcelo es uno de ellos. Él siempre intenta explicar una y otra vez lo que acaba de decir. Si dijo "Hola!", en seguida agrega: "He dicho hola! con un solo signo de admiración, porque ahora es como se suele utilizar, no es que no sepa que se debe colocar primero el signo de admiración al principio, bla, bla, bla...." Otra vez, hablando de una vecina, Marcelo dijo que la señora era "una chusma".
Las definiciones auténticas (o al menos así parecen) de las frases populares de nuestra lengua, junto con su (presunto) origen se encuentran en este modesto (pero genuino) intento de compartir lo que hacemos cuando estamos al "divino botón".
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Armarse la Marimorena
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| "Pelea en el patio de una taberna" Jan Steen. Óleo sobre lienzo. Staatliche Museen, Berlín. Patrimonio cultural prusiano. |
Soltar los galgos
El galgo es un perro que se caracteriza por ser muy rápido en la carrera, especialmente cuando le sueltan la liebre. Los que hayan visto alguna vez una carrera de galgos comprenderán que me refiero a cuando los organizadores de estos eventos bastante patéticos hacen circular un cuero de liebre tirado por un alambre a lo largo del lateral interno de un circuito por donde hacen correr a los pobres perritos, al tiempo que ellos apuestan para ganar o perder dinero a costillas del “sudor de la frente” de los velocistas caninos.
El Hombre Propone y La Mujer Dispone
Este refrán tan conocido, se utiliza más frecuentemente para referirse al tema de las relaciones amorosas (también llamadas sexuales por algunos), aunque es aplicable a cualquier aspecto del vínculo hombre-mujer, especialmente en el vínculo de pareja.
Según la mayoría de las fuentes consultadas, este refrán sería un derivado de...
Contigo, pan y cebolla
El tema del amor es el tema que la difusión de la cultura estadounidense ha impuesto al -ya pasado- mes de febrero, con su Día de San Valentín. Y la frase que hoy les presento, la cual según el Diccionario Ideológico de Casares sería una «frase proverbial» (y no un refrán como muchos creen) por motivos cuya explicación exceden el propósito de este espacio...
Siempre hay un roto para un descosido
El significado de este refrán –así lo llaman los que saben-, al igual que el de su versión “negativa” «Nunca falta un roto para un descosido», es que a nadie le falta alguien que lo quiera.
Según Memoria Chilena, la frase es equivalente a «A nadie le falta Dios», frase que confieso no haber oído anteriormente entre mis compatriotas “desde Ushuaia a La Quiaca”.
Arrastrar el ala
Aquí en mi país, frente a la Casa de Gobierno -La Casa Rosada, que le decimos- hay una plaza enorme: la Plaza de Mayo, cuyo nombre viene a cuento de la Revolución de Mayo de 1810, en que los criollos se reunieron allí –en aquel entonces, su nombre era Plaza Mayor- para derrocar al Virrey Cisneros, reconociendo la autoridad de la Junta Revolucionaria y formándose así el Primer Gobierno Patrio. (Fuente: Ministerio de Educación de la Nación Argentina)
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Cualquier bondi te deja en la puerta
(Cualquier colectivo te deja en la puerta)
Recuerdo que de niño, solía vanagloriarme ante mis amigos del centro, porque la única línea de colectivos que había en el pueblo tenía una parada justo en la esquina de mi casa, a tan sólo media cuadra. Claro, todos ellos tenían la plaza a la vuelta, cosa que en la infancia solía ser más divertido.
Recuerdo que de niño, solía vanagloriarme ante mis amigos del centro, porque la única línea de colectivos que había en el pueblo tenía una parada justo en la esquina de mi casa, a tan sólo media cuadra. Claro, todos ellos tenían la plaza a la vuelta, cosa que en la infancia solía ser más divertido.
De golpe y porrazo
Esta frase se aplica cuando algo ha sido efectuado de improviso, precipitadamente, sin reflexión, de pronto.
Su origen está implícito en las palabras que la componen. Golpe, dentro de las numerosas acepciones que figuran en el DRAE*, significa movimiento rápido y brusco; cantidad pequeña de algo que se ingiere bruscamente; infortunio o desgracia que acomete de pronto, etc.
Su origen está implícito en las palabras que la componen. Golpe, dentro de las numerosas acepciones que figuran en el DRAE*, significa movimiento rápido y brusco; cantidad pequeña de algo que se ingiere bruscamente; infortunio o desgracia que acomete de pronto, etc.
Irse a la Quinta del Ñato

He aquí una locución que en apariencia promete hablar sobre algún paseo de recreación de fin de semana. No puedo ocultarles que de algo más o menos así se trata, aunque debo confesar que “La Quinta del Ñato” no es ninguna estancia típica de las afueras provincianas de la región pampeana*, ni tampoco evoca a cierto productor de frutas finas y horticultura** del pueblo de Alejandro Stefenelli, Río Negro. Se trata de un destino algo diferente y emplazado en pleno corazón de la Gran Metrópoli Rioplatense, precisamente en el sitio donde finaliza la porteñísima Avenida Corrientes. Allí se encuentra la necrópolis más famosa de la ciudad, cuyo nombre ha dado nombre al barrio que le incluye: La Chacarita.
Haciendo honor a la historia, citaré textualmente un pintoresco relato acerca de la creación del Cementerio de La Chacarita: “Sobre el piso de la humilde habitación del conventillo yace muerta una mujer joven. A su lado, su pequeño bebé pugna por alimentarse del pecho de la madre ya inerte. Más atrás, las figuras conmovidas de los doctores Manuel Argerich y Roque Pérez, completan la estremecedora escena. El episodio parece haber sucedido el 17 de marzo de 1871, y pertenece a un óleo en tela del pintor Juan Manuel Blanes conocido con el nombre de La fiebre amarilla. Aquella tragedia que azotó la primitiva aldea aún no convertida en metrópoli, selló la suerte de un apacible barrio en la periferia oeste de la ciudad. Al paso de la mortal epidemia, Buenos Aires iba sembrándose de cadáveres. Por lo tanto era necesario en aquellos tiempos, establecer una nueva morada donde pudiera sepultarse semejante tendal de cuerpos. A tales efectos, las autoridades de entonces crearon el actual cementerio de la Chacarita. Lugar de pequeños agricultores italianos y alemanes, refugio de conventos y seminaristas jesuíticos, la Chacarita había tomado su nombre del quechua. La palabra “chácara”, que en ese idioma significa “tierra de cultivo”, sirvió para designar aquel espacio de huertas y quintas parceladas. Dicho lugar, transformado a finales del siglo XIX en última rincón de las almas o, como dicen algunos, (incluido Borges) en “la quinta del ñato”, comprende aproximadamente 8 hectáreas y es una urbe callada de cruces y figuras geométricas diversas que conforman en sí, una variada muestra de la arquitectura funeraria.” (10tango.com)
Acerca del origen de la denominación “Quinta del Ñato” para el vocablo cementerio (a secas), dicen en Clarín.com "Algunos creen que viene del lunfardo de comienzos del siglo XX, otros, del habla gauchesca que queda fijada literariamente con el "Martín Fierro" de José Hernández, en la década de 1870. El ñato es la calavera de huesos desnudos, ya sin nariz. La quinta es el cementerio." También encontamos la misma explicación en la Revista Literaria Mapuche. Si bien no puedo asegurarles la veracidad de esta afirmación, diré en su favor que la palabra ñato tiene el verdadero significado “de nariz poco prominente”, según el infinitamente consultado DRAE****.
Sin embargo, no hemos hallado datos concretos acerca de por qué en la porteña Buenos Aires, a quien dice "La Quinta del Ñato", se le entiende "El Cementerio de la Chacarita". En nuestra ociosa investigación, sólo hallamos la siguiente mención del célebre escritor Jorge Luis Borges (q.e.p.d.), quien en la milonga “El Títere”*** cuenta lo siguiente acerca de cierto compadrito sobre el cual versa su canción:
“Un balazo lo paró
en Thames y Triunvirato,
se mudó a un barrio vecino
el de la quinta del ñato”.
De por qué Borges llamó a La Chacarita de este modo no podría dar ninguna explicación, al igual que tampoco puedo precisar de dónde viene el consenso popular acerca de llamar a esta morada final de muchos famosos y no famosos "La" Quinta del Ñato.
¡Las cosas que uno aun no sabe!
Salut!
PD: Deseo hacer una mención especial a la lectora Viviana F., quien señaló con tino una interpretación aberrante de las fuentes realizada por mí, lo cual me llevó a tener que modificar (para bien) el texto del post. Nuevamente, ¡Gracias Viviana F.!
Referencias
Pasar a mejor vida

Necrológicas como otras tantas y algunas de las anteriores, esta frase es una más de las que ofrece nuestra caleidoscópica lengua popular a la hora de pronosticar o vaticinar la muerte de alguien.
Según dicen los expertos, su origen viene de la tradición católica, la cual promete que seguir sus directivas llevará al feligrés a una mejor vida en el Más Allá, gracias a la misericordia divina que todo pecado perdona, en contraste con la vida tormentosamente sufrida de la existencia terrenal de los hombres no creyentes en esta doctrina, seres esencial e irrevocablemente pecadores (ahora que se eliminó el Limbo).
Esta promesa del catolicismo también tiene otra frase similar sobre el mismo tema, aunque un tanto posterior en secuencia temporal, la cual he citado en el post “Estirar la pata” y que se conoce como “irse al Cielo”, lugar en que esta religión afirma que el alma encuentra la paz eterna y se religa con Dios.
No es para nada mi intención afirmar o refutar estas creencias. Lo cierto es que la religión católica no es la única que habla de una mejor vida en el Más Allá, pero a su influencia en nuestra cultura, luego de varios siglos de predominio sobre otros cultos y religiones, debemos el origen de esta frase y de otras muchas cosas más que exceden el propósito de este blog, pero que la mayoría de los Nosotros y Ustedes del mundo hispanoparlante conocemos. Es lo magnífico de la cultura. Un idioma no lleva sólo la lengua a los países influenciados –por no decir conquistados- también lleva todo un bagaje de usos, costumbres y modos de vida que es más fuerte que la lengua misma. Ejemplo de ello son tantas cosas... pero aquí me limitaré a citar los villancicos del noroeste argentino, en que los pueblos descendientes de los Incas –cultura politeísta, por cierto- cantan al Niño Jesús y a toda la tradición cristiana de la Navidad, con música cuyo origen se remonta a algunos milenios antes de la fecha de nacimiento del Cristo. Maravillas paradójicas de nuestra especie.
Salut!
Tener poco hilo en el carretel

He citado en anteriores posts esta frase de un modo no tan infinitivo como figura en el título del presente. Es que entre mi gente, suele decirse que a alguien “le queda poco hilo en el carretel” cuando ha llegado a cierta edad en que sus días están por acabar y se encuentra más cerca de “pasar a mejor vida” que de permanecer por mucho tiempo entre los mortales, lo cual no quiere decir que tenga “los minutos contados”, frase que se utiliza más para indicar que alguien está por dejar de formar parte de la vida de uno, que para hacer alusión a aquellas personas que están por “estirar la pata”.
Según el DRAE*, abrevadero en que solemos saciar nuestra ardiente sed de castizo, la palabra carretel tiene dos acepciones: la primera, de uso corriente en marina dice “carrete grande, propio para enrollar cables”; la segunda, de utilización preponderante en Islas Canarias y América, es sinónima de “carrete de hilo para coser”, y es la que viene, en este caso, a prestar ayuda en la explicación del origen de la locución que aquí les presento.
Simple pero veraz, la misma consiste en nada menos que una metáfora que compara la cantidad de hilo que queda en un carretel con el tiempo de vida que le queda a la persona aludida. No sorprenderá al lector la crudeza de la metáfora, siempre y cuando tenga en cuenta que el humor es “quizás el producto más característico y más genial de la humanidad”, como dice Harry Haller, el lobo estepario del libro de Hesse**. Es por ello, me animo a suponer, que la acidez y doble sentido que caracterizan al humor de la gente de mi país argento han hecho posible el nacimiento de expresiones como la que hoy trato aquí y que engrosan las filas del exquisito lenguaje popular de los países de habla castellana.
No permita Dios que se sientan ofendidos los demás países hispanoparlates adjudicatarios de la gestación de esta locución. Más bien puede escribirnos alguno de sus representantes para realizar el correspondiente descargo.
Aquí no declaramos guerras, sólo desafíos.
Salut!
Referencias
** “El lobo estepario”, Herman Hesse, Ed. Arenal, 2003.
Estirar la pata
Antes de comenzar a definir, pediré encarecidamente a los lectores un minuto de silencio.
Muchas gracias.
Mientras buscaba sinónimos de fallecer en el diccionario, me vino a la mente la reflexión de que, indudablemente, el tema de la muerte es tabú en nuestra cultura occidental, con su típico apego a la vida, a juzgar por la enorme cantidad de sinónimos de morir, sean verbos, frases o expresiones coloquiales. Me arriesgo a decir que para muchos, las palabras muerte y morir, así como sus sinónimos llegan a ser verdaderas “malas palabras”. Todas ellas están teñidas por el sufrimiento cultural de la pérdida y el duelo subsiguiente, motivo por el cual, a lo largo de la historia nos hemos esforzado en ocultarlo debajo de la gruesa alfombra del disimulo, el sarcasmo, el optimismo y todos los demás posibles artilugios.
De todo este tema, lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de expresiones coloquiales que giran en torno al verbo morir, más que el extenso listado de verbos sinónimos.
Entre ellas, la que intitula a este post y otras de la misma índole, que nuestra riquísima lengua popular (Calamaro dixit) nos ofrece:
“irse al otro barrio”
“doblar/torcer la cabeza”
“estar fiambre” (Argentina)
“mirar los rabanitos desde abajo” (Argentina)
“salir con los pies/las patas para adelante” (Argentina, haciendo clara referencia a cómo se empuja un cuerpo en una camilla)
“irse a la quinta del Ñato” (Argentina)
“colgar los guayos” (Colombia)
“ponerse el traje de madera” (España)
“irse a criar malvas” (España)
“liar los petates” (México)
“colgar los tenis” (México)
“entregar el equipo” (México)
Fuentes: Rictus Morte, García-Page, Zermeno, Diclib Diccionarios y Enciclopedias, Efrain Aldana, TuBabel
Estar más cerca del arpa que de la guitarra

En esta frase, la palabra arpa hace referencia a la lira, instrumento musical con que suele verse a los ángeles en varias pinturas. De su comparación con la guitarra, instrumento de música más terrenal, surge el significado subyacente en esta locución, similar al de “se le está acabando la cuerda” y a “le queda poco hilo en el carretel”.
Este grupo de frases se utiliza para referirse de un modo jocoso, sarcástico, al estado pre mortem o, más precisamente, a la avanzada edad de otra persona y no justamente porque se considere que tal sujeto seguirá el camino de los ángeles, sino más bien porque se le notan inconfundiblemente los años vividos (las sotas en su mazo –o baraja-, dirían los más ludópatas).
Es así como resulta común hoy en día, momento histórico en que el sarcasmo es una de las monedas corrientes y que, particularmente, en mi país ha pasado a formar parte de la idiosincrasia del pueblo hace ya varias décadas, que algunas personas se mofen de los de avanzada edad utilizando estas frases y otras igualmente burlonas como “está por estirar la pata”, “está por irse al otro barrio” o “está por ponerse el traje de madera” (como dicen en nuestra Mater España).
Y hablando de guitarras, de “sotas en el mazo”, trajes de madera y Madres Españas, deseo compartir con ustedes estos versos testamentales de cierto cantautor ubetense:
“[...]
ando más muerto que vivo,
pero dormir el sueño eterno en su cama
me parece excesivo,
y, eso que nunca he renunciado a buscar,
en unos labios abiertos,
dicen que hay besos de esos que, te los dan,
y resucitan a un muerto.
“Y, si a mi tumba, os acercáis de visita,
el día de mi cumpleaños,
y no os atiendo, esperádme, en la salita,
hasta que vuelva del baño.
¿A quién le puede importar,
después de muerto, que uno tenga sus vicios…?
el día del juicio final
puede que Dios sea mi abogado de oficio.
“Pero sin prisas, que, a las misas
de réquiem, nunca fui aficionado,
que, el traje de madera, que estrenaré,
no está siquiera plantado,
que, el cura, que ha de darme la extremaunción,
no es todavía monaguillo,
que, para ser comercial, a esta canción
le falta un buen estribillo.”
A quienes sepan alguna otra frase de significado similar, los invito a compartirlas con nosotros, Los Creadores de Definiciencia Popular y nuestros asiduos lectores.
Salut!
Se le está acabando la cuerda
Muchos lectores habrán oído alguna vez pronosticar a Fulano “Che, a Mengano se le está acabando la cuerda”, refiriéndose con sarcasmo al "poco hilo que le queda en el carretel" al pobre Mengano.
A quienes no conozcan el significado de ninguna de ambas frases, deseo aclararles, en primer lugar, que nuestro amigo Mengano no es relojero ni sastre, más bien está al borde del desastre, conforme nos deja entender Fulano.
Por lo tanto, cuando oyen a alguien decir que a otro se le está acabando la cuerda, deben saber que ese alguien se está refiriendo al poco tiempo de vida que le queda al otro. Una expresión que no debiera ser utilizada en los salones y reuniones formales, por cierto. En esos casos, podemos quedar muy bien con la o el futur@ viud@, diciendo simplemente que su cónyuge “se está apagando” (los más iluminados suelen agregar “como una vela”). Tampoco debiéramos utilizar la otra expresión que dice “Mengano está más cerca del arpa que de la guitarra”, a menos que nos encontremos entre músicos (o en su defecto, acompañados por alguno de los integrantes del grupo Les Luthiers, entre otros luthiers).
Dejando de lado los sarcasmos e ironías relacionados con los momentos agónicos de los Menganos de este mundo, me ocuparé del origen de la locución que da título a este post.
Sabrán aquellos que tienen, como yo, padre relojero, al igual que los que conocen de relojes viejos que, originalmente, estos aparatos que dan la hora, con excepción de los relojes de sol y de arena, funcionaban impulsados mecánicamente, gracias a un sistema de movimiento continuo, aunque finito, provocado por el accionar de unos pesos que obraban por Ley de gravedad (Newton dixit).
En una etapa posterior del desarrollo del reloj, los pesos fueron reemplazados por una cinta de acero templado enrollada en forma de espiral sobre un eje central, que se llamó cuerda (en contradicción con lo acintada de su morfología). Esta espiral de acero templado, al ser ceñida sobre sí misma mediante un movimiento circular impuesto manualmente y asistido por un mecanismo de ruedas dentadas que hacían menos ardua la tarea de ceñirla al máximo exponente, acumulaba una tensión elástica que, gracias a otro mecanismo de ruedas igualmente dentadas, era liberada en cómodas cuotas para que toda la maquinaria del reloj se mantuviera en movimiento y no se detuviera el tiempo, lo cual hubiese sido catastrófico para muchos que hoy gustan de los últimos gritos de la modernidad.
Cuando la cuerda terminaba de desenrollarse y la fuerza de su elasticidad ya no podía oponerse a la resistencia inercial del resto de los componentes de la máquina del tiempo, la mano del hombre debía enrollarla nuevamente, proceso conocido como dar cuerda al reloj (como si no le fuera suficiente con una). Algún distraído, tomó esta frase por el lado literal y se dedicó a ofrendar a sus relojes ya inertes con cuerdas de todo tipo de material, pero, ante la quietud de los mismos y para poder mantenerse informado de la hora, tuvo que inventar las radiotransmisiones, las cuales, según sucesivos cortos noticiosos y sistemas de beeps rítmicos, le permitían saber cuando prender el sol y apagar la luna, y viceversa. Los que fueron más lúcidos, simplemente accionaban el mecanismo que daba cuerda al reloj y disfrutaban de su tic-tac inacabable, hasta que los relojes japoneses a pila vieron la luz de este mundo y se acabaron las cuerdas. Consecuentemente, los humanos de hoy en día funcionamos a pila. Entonces, cuando estamos por morir, otros dicen que se nos está acabando (o agotando) la pila. Esto es lo maravilloso de las frases, cambian según la evolución de las especies (Darwin dixit).
Diré, por último, que la relación entre la cuerda del reloj y el tiempo de vida de una persona ha sido, a mi entender, un resultado casi inevitable en un mundo que no termina de agotar los medios para considerar a un ser humano como una máquina, gobernada por las mismas leyes que la materia muerta. En lo personal, me quedo con la que compara el arpa con la guitarra, por tener implícito al espíritu, aunque cada finado se reserve el derecho de tocar en el Más Allá el instrumento que desee o, en su defecto, no tocar ninguno. De no ser así y de tener que elegir todos el arpa, nuestra especie seguirá prefiriendo la inmortalidad del cuerpo y en vez de cuerdas o pilas, veremos a nuestros congéneres con paneles de energía solar o relojes de sol como sombreros.
Salut!
Cada loco con su tema
En cumplimiento con cierta invitación al postre que hube realizado por senderos que no vienen al caso mencionar, he decidido publicar este apetitoso post, que retoma el tema de la locura y comienza a puro canto:
“Cada loco con su tema,
contra gustos no hay disputas:
artefactos, bestias, hombres y mujeres,
cada uno es como es,
cada quién es cada cual
y baja las escaleras como quiere.”
contra gustos no hay disputas:
artefactos, bestias, hombres y mujeres,
cada uno es como es,
cada quién es cada cual
y baja las escaleras como quiere.”
Estos son los maravillosos versos iniciales de una conocida canción del cantautor catalán Joan Manuel Serrat, conocido como “El Nano”, para quienes le escuchamos desde hace eras (ver video más abajo). Sus admiradores porteños, le agradecemos que haya estrenado esta canción hace más de veinte años en la mismísima Buenos Aires y que con ella haya también definido con tanta precisión el significado de la frase que aquí hemos dado en publicar.
En nuestro país, utilizamos mucho esta expresión y varias más de significado similar, como, entre otras:
-Sobre gustos no hay nada escrito.
-Qué cada cual haga de su c**lo un pito (algunos agregan: y de su panza un plumero, o un chorizo).
-Gustos son gustos (los más gourmets condimentan esta locución de la siguiente y autóctona manera: Gustos son gustos, dijo una vieja...y le agregaba dulce de leche [o cualquier otra cosa dulce] al locro [o a cualquier otra comida típicamente criolla de alto grado de sazonamiento]).
Todas giran en torno a un hecho real y subjetivo: lo que para uno es afín a sus gustos, para otro puede no serlo. Sin embargo, en lo personal la más gráfica y explícita me parece la última, dado que hace alusión a ciertos gustos alimenticios bastante (casi diría por demás) peculiares. Dicha frase, según una fuente de cierta confianza, se le atribuye al humorista argentino Luis Landriscina, aunque quizás él mismo la haya tomado de la generosa lengua popular.
Salut! y...
Buen Provecho!, como decimos por acá.
Y para quienes se hayan quedado con ganas de escuchar cantar al Nano, les deseamos disfruten como mejor deseen el siguiente video en vivo:
De aquí para allá, como maleta de loco
La locura vuelve a dar que hablar en Definiciencia. Y esta vez, se trae de la mano una expresión coloquial de uso no tan infrecuente por estos pagos (los que vienen del latín pagus), cuya aplicación tiene lugar en aquellos casos en que uno desea señalar que una persona anda -o se la tiene- de aquí para allá, “como bola sin manija”.
La definición oficial que encontramos en nuestro venerado DRAE, reza, en el versículo maleta 1:8, lo siguiente: “loc. verb. Arg. y Ur. No tener objetivo claro, no saber bien qué se quiere o se pretende.” Amén (agrega este devoto feligrés).
En nuestro bastante extenso, mas o menos bienaventurado (a veces) y, mayormente, sudamericano país, esto de “como maleta de loco” se utiliza también para hacer referencia al trato habitual que recibe casi todo aquel que tiene la valentía –o temeridad- de aventurarse a realizar un trámite en cualquier dependencia de servicios públicos, la que Uds. elijan, por ejemplo al tramitar la “forma A-38”, como les sucedió a dos viejos amigos míos de la infancia (ver video).
En cuanto a por qué las maletas de loco son llevadas de aquí para allá, aun no tenemos datos oficiales, aunque nos inclinamos a adjudicar el origen de esta frase al comportamiento sin objetivo de varios exponentes de aquellas penurias que desde tiempo inmemorial se conocen bajo el nombre de locura.
Para que finalicen la lectura del post de un modo un poco menos triste que los desdichados locos, les invitamos a que echen un vistazo a esta genialidad:
Asterix y Obelix en La Casa Que Enloquece
Más solo que loco malo

Me ha pedido @lguien que pide con ingenio entre nubes y dulces diamantes, si podía iniciar una investigación sobre el origen y significado de este dicho, un tanto utilizado en nuestra habla porteña rioplatense. He dicho a esa person@ que multiplicaría los resultados por dos y en este post me dispongo a cumplir con la mitad de mi promesa literaria, dejando indefectiblemente la parte restante para ser tratada en una futura publicación.
Comenzaré explicando, para nuestr@ solicitante y para el público en general, que como ya nos ha sucedido a menudo con otras frases bien porteñas rioplatenses, no hemos hallado datos oficiales acerca del origen o significado de la que aquí citamos. Por lo tanto, intentaré explicar, en mi condición de natural de estas tierras, desde mis humildes y propios conocimientos las dos ambas cosas.
Y les cuento, en pleno uso de mis facultades, que al menos en estas latitudes pareciera que existe algún tipo de maldad en ciertas personas, a quienes la terminología médicolegal ha dado en llamar insanas, la cual les condenaría a la soledad. Me pregunto y extiendo a los queridos lectores la pregunta ¿Sólo a los locos malos los abraza la soledad? Y sigo preguntando a los cuatro puntos cardinales ¿Será una soledad desde fuera o desde adentro, una especie de exclusión social o un aislamiento voluntario al que hace alusión la frase?
A la hora de responder, al único que encuentro dispuesto a hacerlo a estas horas es a mí mismo. Por tanto, no haré más que enunciar la hipótesis que más me convence.
En primer lugar, es necesario definir la expresión “loco malo”. Ésta se refiere a aquella persona a cuya pérdida o alteración del juicio se le suma una evidente y explícita capacidad de daño hacia sí mismo o hacia terceras personas. (Más allá de los humanos, confieso con gran pena, otros seres vivos no han sido tomados en cuenta para adjudicar maldad a estos ‘locos malos’).
Luego, no me ha hecho falta otra cosa que imaginar cómo todo el mundo, con las únicas excepciones de aquellas almas especialmente caritativas o ingenuas, evitaría tarde o temprano a un ser devenido en tan vil imagen. De ahí que éste pobre desdichado terminaría segregado por la gran glándula excretora de la sociedad.
Desde aquí hasta el surgimiento de la locución verbal que hoy nos ocupa, habría transcurrido exactamente la cantidad de tiempo que le suele demandar a la sabiduría popular el pasaje de la observación pura de los hechos a la formulación de una descripción en el lenguaje más sintético posible.
Cualquier versión que se base en fundamentos más reales y posibles de ser probados, les ruego, en nombre de Los Creadores, que nos la hagan llegar a la brevedad.
Finalmente y antes de suicidarme o matar a alguien, me retiraré a mi aposento, a trasnochar con esta soledad a la que mis propias, evidentes y explícitas vilezas me retrotraen todas las noches.
Salut!
Atar los perros con longaniza
¡Qué hermosa manera de comenzar el día, admirados lectores!¡Imagínense lo surrealista que llegaría a resultar si saliéramos a desperezarnos a la puerta de nuestro hogar y encontráramos en el poste de alumbrado más cercano a un precioso can de pedigree sujetado por su cuello a dicho poste nada menos que con una tira de longanizas listas para comer!
Digno de ser pintado por Dalí, ¿no es cierto?
Bueno, quizá no es para tanto. Y para los que opinen igual, les comentamos que el origen de esta expresión, que se utiliza desde entonces “para resaltar la exageración con que se demuestra a veces la opulencia y el derroche” (BELCA), data de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. El lugar, Candelario, provincia de Salamanca, Comunidad Autónoma de Castilla y León, España. Famoso por sus “chorizos colorados” (como se conocen en la Argentina) y por el festejo del “Día de la Candelaria” todos los 2 de febrero, este exótico lugar dio origen a un famoso Constantino Rico, conocido entonces con el (como decimos siempre) poco-original-pero-muy-efectivo seudónimo de “El Choricero” e inmortalizado en 1780 por el pintor Ramón Bayeu y Subías (clic aquí para ver el retrato).
Cuentan los que saben del tema, que una de las operarias de la fábrica de don Constantino, presa del apremio –no sabemos cuál- provocado por las circunstancias, tuvo la idea de atar un perro a la pata de un banco con una ristra de longanizas. No fue hasta que un día entró el hijo de otra operaria y vio la encantadora escena del canino mestizo sujeto con semejante atadura, que se acuñó la frase a que aquí hacemos mención, gracias a que el muchacho se encargó de diseminarla –quizá por el mundo entero- al grito de “en casa del tío Rico se atan los perros con longaniza”.
Fuente: BELCA
A ojo de buen cubero

Cuando terminen de leer el siguiente post, van a llegar a comprender el método que utilizamos para seleccionar las frases, locuciones y expresiones que publicamos en este definicioso blog.
Lo decimos porque el origen del dicho ‘a ojo de buen cubero’ radica en el criterio con que se fabricaban las ‘cubas’ en la época del feudalismo. Era entonces todo absolutamente arbitrario, incluso (valga la inevitable redundancia) la capacidad de las medidas de capacidad –que hoy se miden en metros cúbicos, litros, onzas líquidas, galones, etc.
De tal calaña eran las ‘cubas’, que en realidad llevaban tal nombre gracias a sus homónimas utilizadas para almacenar, contener, acarrear y –sin duda- medir una équis cantidad de líquido (preferimos vino, si son tan amables los señores).
Gracias a la tirana y repudiable arbitrariedad que les otorgaba el poder autoimpuesto a los señores feudales, ocurría inevitablemente que los cuberos (fabricantes de cubas; no confundir con ‘habitantes de la isla de Cuba’, que son cubanos, ni siquiera cubenses) fabricaran las cubas según el capricho de sus gobernantes, éstas jamás poseían un valor fijo, es decir, cada feudo poseía cubas del tamaño…que las poseía, así de lindo.
De ahí que esto dio pie a que surgiera la expresión que aquí tratamos de ventilar y que se utiliza cuando queremos decir que una cosa está hecha sin medida o de forma antojadiza. O ‘a la que te criaste’ como diría mi madre, en un severo ataque de desconocimiento de su responsabilidad en la crianza que ella misma diera en citar.
Brindemos por ella con una cuba, mis queridos lectores!
Lo decimos porque el origen del dicho ‘a ojo de buen cubero’ radica en el criterio con que se fabricaban las ‘cubas’ en la época del feudalismo. Era entonces todo absolutamente arbitrario, incluso (valga la inevitable redundancia) la capacidad de las medidas de capacidad –que hoy se miden en metros cúbicos, litros, onzas líquidas, galones, etc.
De tal calaña eran las ‘cubas’, que en realidad llevaban tal nombre gracias a sus homónimas utilizadas para almacenar, contener, acarrear y –sin duda- medir una équis cantidad de líquido (preferimos vino, si son tan amables los señores).
Gracias a la tirana y repudiable arbitrariedad que les otorgaba el poder autoimpuesto a los señores feudales, ocurría inevitablemente que los cuberos (fabricantes de cubas; no confundir con ‘habitantes de la isla de Cuba’, que son cubanos, ni siquiera cubenses) fabricaran las cubas según el capricho de sus gobernantes, éstas jamás poseían un valor fijo, es decir, cada feudo poseía cubas del tamaño…que las poseía, así de lindo.
De ahí que esto dio pie a que surgiera la expresión que aquí tratamos de ventilar y que se utiliza cuando queremos decir que una cosa está hecha sin medida o de forma antojadiza. O ‘a la que te criaste’ como diría mi madre, en un severo ataque de desconocimiento de su responsabilidad en la crianza que ella misma diera en citar.
Brindemos por ella con una cuba, mis queridos lectores!
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