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QUIEN MAL ANDA, MAL ACABA

Quien mal anda, mal acaba es un conocido refrán que aconseja sobre la manera de comportarse en la vida. Advierte que una conducta desordenada, licenciosa y disoluta aboca en un final desastrado.
Por ello aconseja seguir los caminos de la honradez y la templanza, con un comportamiento recto y digno.
Quien mal anda en mal acaba es una comedia original de Juan Ruiz de Alarcón, publicada por primera vez por el impresor sevillano Francisco de Leefdael.

Armarse la Marimorena

"Pelea en el patio de una taberna"
Jan Steen. Óleo sobre lienzo.
Staatliche Museen, Berlín.
Patrimonio cultural prusiano. 
Este dicho es muy poco utilizado en la Argentina, sin embargo, lo hemos oído a menudo de las bocas de nuestros parientes o vecinos venidos de España. Ha sido en dicho país donde se ha originado la frase. Por lo tanto, estamos ante otro de los productos de exportación de nuestra Madre Patria, a quien debemos no solo nuestro idioma (y muchas de sus ocurrentes frases), sino también un legado cultural y religioso, los cuales nos hemos ganado a cambio de unas cuantas libras de oro y plata, anche (it. 'incluso', 'inclusive', 'también', 'aún') algunas otras cosas materiales, perecederas, que nadie puede llevarse a la "otra vida", pero que -irónicamente-, a la vez, han costado muchas vidas de las gentes que solían habitar estos suelos antes de algo que dio en llamarse "Descubrimiento de América".

Meter la gamba

El término “gamba” es sinónimo de 'pierna' y en el sentido en el que se utiliza la expresión “meter la gamba” equivale a la locución vulgar “meter la pata”. El término “gamba” está documentado en el argot de los maleantes de los siglos XVI y XVII y, posteriormente, en la obra de Salinas “El delincuente español. El lenguaje”, de 1896. Procede del término italiano gamba ('pierna') que lo toma del latín vulgar “camba” ('pierna, referida a la de la caballería'). Así la expresión meter la gamba es un sinónimo de meter la pata, con el significado de “equivocarse”, “errar” en un asunto.
Fuente: Carlos Rivera

Armar la de San Quintín

El origen de esta frase hecha tan utilizada, lo debemos buscar en la España de tiempos de Felipe II.
Hace referencia a la conocida como batalla de San Quintín librada en 1556 durante los primeros años del reinado de Felipe II y encuadrada en el conflicto mantenido por las monarquías francesa y española sobre Flandes.
Nápoles, invadido por Enrique I, duque de Guisa para la monarquía francesa, tuvo su contestación en el mandato de Felipe II para que las tropas españolas situadas en los los Países Bajos españoles invadieran la Francia de Enrique II, asediando San Quintín.
Al parecer se libró una cruenta batalla que se cobró muchas vidas de ambos bandos cuando tropas francesas fueron enviadas a levantar el asedio.
Finalmente, las tropas españolas vencieron a las francesas y consiguieron la rendición de San Quintín. Posteriormente, en 1558, las tropas de Felipe II volverán a vencer en la batalla de las Gravelinas, forzando a Francia la firma de la Paz de Cateau-Cambresis en 1559.
En conmemoración a este triunfo, Felipe II mandará construir San Lorenzo del Escorial.

Hoy día esta frase se utiliza para describir alguna pendencia o riña muy violentas.

Fuente: Historiantes

Papar moscas

“Papar moscas” es una locución coloquial que alude a una situación muy concreta : estar con la boca abierta y sin hacer ni decir nada, con referencia a quien está absorto y distraído. El verbo “papar” viene a significar “comer cosas blandas que no necesitan masticarse”, aunque también se utiliza de manera exclamativa, en modo imperativo, para llamar la atención de alguien o para indicarle que va a recibir su merecido (“¡pápate esa!”). Coloquialmente el verbo “papar” se utiliza también en la forma de “papear”, habitualmente en Andalucía. Por extensión se ha dado el sobrenombre de “papamoscas” a cierto artilugio del siglo XVI que marca las horas en la catedral de Burgos. El “papamoscas” burgalés (que nada tiene que ver con el nombre del pájaro que se alimenta de moscas) es una figura grotesca de rostro humano que emerge sobre la esfera del reloj y hace sonar la campana de las horas mientras abre y cierra la boca.

Fuente: Carlos Rivera

Paciencia, que la están peinando

Expresión popular muy utilizada cuando alguien nos mete prisa en relación a la finalización de un asunto o una tarea determinada. Equivale a 'peinar la baraja' que procede de la lengua de germanías del siglo XVI y cuyo significado es barajar despacio para que no haya trampas en el juego y que se ejecuta de la siguiente manera : tras cortar el mazo en dos mitades, se entremezclan las cartas, como el peine y el pelo. Cuando un jugador va perdiendo apresura al que baraja despacio, para tratar de recuperar lo antes posible lo perdido y de ahí surgió la expresión.

Fuente: Carlos Rivera

Las cosas claras y el chocolate espeso

Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales.

Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa.

En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro.

Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, "a la española"; para otros, el gusto se inclinaba por la forma "a la francesa", esto es, más claro y diluido en leche.

Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre.

Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las "cuentas" claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas.

Fuente: BELCA

Al freír será reír

Existen varias versiones para justificar el origen de este dicho, utilizado generalmente para pronosticar el cumplimiento de algún hecho adverso, o bien para reprobar la escasa prudencia en la ejecución de cierta tarea.

La versión más probable dice que en la España del rey Felipe IV existía un calderero (vendedor de calderas, salamandras, ollas y sartenes, entre otros utensilios) muy famoso por sus picardías.

Pero sucedió que una vez, otro pillo ansioso de jugarle una mala pasada y de burlarse de él, entró en su comercio y pidió comprar una sartén. Con el mayor de los desparpajos, el calderero le alcanzó una que estaba quebrada por abajo.

El comprador, ignorando aparentemente la falla de la sartén, abonó satisfecho el importe del elemento, pero lo hizo con plata falsa que el calderero recibió también descuidadamente.

Cuando el calderero advirtió que su comprador se retiraba sonriendo con malicia, dijo intencionadamente: "je, je... al freír será el reír", como previendo el mal momento que su cliente habría de soportar al querer utilizar la sartén.

Una vez que el comprador escuchó esta frase, replicó en igual tono, diciendo: "ja, ja... al contar será el llorar", seguro de la desagradable sorpresa que se llevaría el comerciante al hacer el recuento de sus ganancias del día.

Fuente: BELCA

Atar los perros con longaniza

¡Qué hermosa manera de comenzar el día, admirados lectores!
¡Imagínense lo surrealista que llegaría a resultar si saliéramos a desperezarnos a la puerta de nuestro hogar y encontráramos en el poste de alumbrado más cercano a un precioso can de pedigree sujetado por su cuello a dicho poste nada menos que con una tira de longanizas listas para comer!
Digno de ser pintado por Dalí, ¿no es cierto?
Bueno, quizá no es para tanto. Y para los que opinen igual, les comentamos que el origen de esta expresión, que se utiliza desde entonces “para resaltar la exageración con que se demuestra a veces la opulencia y el derroche” (BELCA), data de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. El lugar, Candelario, provincia de Salamanca, Comunidad Autónoma de Castilla y León, España. Famoso por sus “chorizos colorados” (como se conocen en la Argentina) y por el festejo del “Día de la Candelaria” todos los 2 de febrero, este exótico lugar dio origen a un famoso Constantino Rico, conocido entonces con el (como decimos siempre) poco-original-pero-muy-efectivo seudónimo de “El Choricero” e inmortalizado en 1780 por el pintor Ramón Bayeu y Subías (clic aquí para ver el retrato).
Cuentan los que saben del tema, que una de las operarias de la fábrica de don Constantino, presa del apremio –no sabemos cuál- provocado por las circunstancias, tuvo la idea de atar un perro a la pata de un banco con una ristra de longanizas. No fue hasta que un día entró el hijo de otra operaria y vio la encantadora escena del canino mestizo sujeto con semejante atadura, que se acuñó la frase a que aquí hacemos mención, gracias a que el muchacho se encargó de diseminarla –quizá por el mundo entero- al grito de “en casa del tío Rico se atan los perros con longaniza”.

Fuente: BELCA

Lo conocen hasta los perros

El dicho alude a la figura de don Francisco de Chinchilla, alcalde de Madrid a fines del siglo XVIII.
Este buen señor acostumbraba a presentarse en los mercados, acompañado de sus alguaciles y guardias, al menor signo de disputa o riña, logrando -con su sola presencia- calmar los ánimos de los presuntos contendientes, de manera que la calma volvía a reinar en el lugar.
También se cuenta de don Chinchilla que, en cierta oportunidad, con el propósito de mejorar las condiciones de salud de los madrileños, dictó una ordenanza que autorizaba a los alguaciles a matar a pedradas a todos los perros abandonados y vagabundos.
La orden fue cumplida al pie de la letra y muy pronto se pudo ver por las calles de Madrid un gran número de lapidaciones de perros vagabundos.
Y llegó a tal punto la cuestión, que la gente comenzó a decir que los animales realmente conocían a su verdugo, ya que con la sola presencia de don Chinchilla, los canes empezaban a aullar y salían corriendo.
Con el tiempo, la expresión lo conocen hasta los perros se aplicó para dar a entender que alguien es muy popular.

Fuente: BELCA

Trae mala suerte cruzar los cubiertos

Esperando próximo plato
por NormasdeProtocolo.com
Cruzar o no el tenedor y el cuchillo se ha convertido en un asunto de educación, pero originalmente era cuestión de mala suerte, y entre algunos supersticiosos aún se interpreta de esta manera.
Después de la muerte de Jesús, colocar cualquier objeto de manera que formara una cruz se interpretaba como un recuerdo de su muerte, lo cual se convirtió en un presagio de mala suerte.
En el siglo XVIII, cuando se regularizó el uso de los cubiertos, los comensales evitaban cuidadosamente no dejarlos cruzados sobre el plato al terminar de comer.Dos cuchillos cruzados presagian mala suerte. Si se dejan así, según algunos, la amistad de quienes estén sentados a la mesa seguramente terminará. Esta superstición proviene de la época en que las dagas se usaban como arma y para comer; las espadas y las dagas se cruzaban durante un duelo, así que el cruzarlas sobre la mesa se interpretaba como un acto hostil. Se creía también que el metal de que estaban hechas, el hierro, tenía poderes mágicos y era capaz de convertir dos cuchillos cruzados en un conflicto real.
Debido a sus múltiples usos en las batallas, para matar animales, para comer, como herramienta, los cuchillos fueron objeto de diversas supersticiones. El hierro con el que estaban hechos protegía al propietario contra las brujas y los malos espíritus. Muchos escoceses creían que dormir con el cuchillo bajo la almohada evitaría que las brujas se los llevaran mientras dormían.
En algunos países se considera de mala suerte darle un cuchillo a otra persona. En otros nunca se dan como regalo, ya que su afilada punta puede cortar la amistad. Por eso, cuando se recibe un juego de cuchillos se da una moneda como símbolo de pago.
Muchas supersticiones están vinculadas al hecho de dejar caer un cuchillo. Si se clava en el piso se cree que pronto llegará la buena suerte o algunos buenos amigos. Si el mango del cuchillo apunta en una dirección en particular, eso indica de dónde provendrá la buena suerte o los amigos.
Algunas personas dicen que el dejar caer un cuchillo o un par de tijeras puede terminar un romance. Si el cuchillo queda con la punta hacia arriba, se espera mala suerte, pues las hadas se cortarán los pies.
Fuente: Revista Selecciones

Ser un viejo verde


De la película "La Máscara" (The Mask)
con Jim Carrey
Originalmente el viejo verde no era lo que es hoy: el que conserva inclinaciones galantes o apetitos carnales impropios de su edad, según lo define pudorosamente -aunque no exenta de cierto enojo- la Academia de la Lengua en su Diccionario.
Antes, el epíteto no estaba cargado de ofensa y por el contrario movía a orgullo a quien se lo aplicaban.
Ser un viejo verde, allá por el siglo XVI, era muy satisfactorio pues con ello se quería decir de una persona que conservaba su vigor y lozanía. Y así se decía en latín vulgar que viridis a vigore, verde es vigor.
Incluso a los hombres maduros de pelo canoso se les comparaba con las cebollas, hortalizas de la familia de las liláceas, que se caracterizan por tener la cabeza blanca y el rabo verde, de donde proviene otra expresión más peyorativa aún: viejo rabo verde.
Extrañamente, a partir del siglo XVII y particularmente en castellano, se le fue dando una connotación obscena, lúbrica, al término viejo verde, que tanto en italiano como en francés conserva su sentido favorable. Y a falta de una explicación coherente, habrá que suponer que fue un sentimiento igual de verdoso, la envidia, el que dictó el cambio de giro a la expresión Sebastíán de Covarrubias ya dijo en 1611: “Es el color de la yerba y de las plantas cuando están en su vigor… No dejar la lozanía de mozo habiendo entrado en edad… A los que siendo viejos tienen verdor de mozos, decimos ser como los puerros, que tienen la cabeza blanca y lo demás verde”.
Si bien tal era el sentido de la locución en el siglo XVI, a partir del siglo XVII se produce el cambio semántico, con lo que a partir del siglo XIX ya se aplica a cuentos, chistes y representaciones de tono obsceno, lascivo y lujurioso, olvidando el calificativo de colorado -debido a que provocaban el arrebolamiento de más de una mejilla- que recibían anteriormente los chistes subidos de tono.

Fuente: 1de3

Cornudo y apaleado (Tras de cornudo apaleado)

Empleamos esta significativa expresión para dar a entender que una persona que ha sufrido una ofensa o un daño, sufre aún otro mayor. ¿Hay algo peor que ser engañado por la propia mujer?... Pues sí, que en vez de consolarte, te apaleen... ¿o no? Ya ves, tengo un accidente y destrozo el coche; me compro otro y a los dos días me lo roban... Cornudo y apaleado. El origen de la frase, que originariamente era tras de carnudo, apaleado, o sobre carnudo, apaleado, está en un cuento recogido por Giovanni Boccaccio (1313-1375) en la novela séptima de la séptima jornada de El Decamerón. Cuenta la historia de una mujer, enamorada del criado y con ganas, e intención, de llevárselo a la cama. Para burlar al marido, le informa de que el criado está enamorado de ella y quiere verla en el jardín. Ante esto, el marido se viste con las ropas de la mujer y acude al jardín. Mientras aquel vigila, los dos amantes se reúnen con total tranquilidad. Tras una larga noche de amor, y para completar la burla, baja el criado con un garrote y apalea al amo haciéndole creer al pobre desgraciado que está apaleando a la mujer, mientras grita: «Desgraciada, traidora, no sólo engañas a mi señor sino que crees que yo también lo iba a engañar.» Con lo que el criado libera a la mujer de la sospecha, demuestra al señor su lealtad y queda este último, cornudo, apaleado y, encima, satisfecho. El relato se hizo muy popular en España durante el siglo XVI y lo recogen diversos autores de esa época, entre ellos el gran cuentista valenciano Juan de Timoneda (1520-1583) en su Sobremesa y alivio de cami-nantes.

Referencias
Giovanni Boccaccio
(1313 – 21 de diciembre de 1375), fue un escritor y humanista italiano. Es uno de los padres, junto con Dante y Petrarca, de la literatura en italiano. Compuso también varias obras en latín. Es recordado sobre todo como autor del Decamerón.
Biografía
Giovanni Boccaccio nació en junio o julio de 1313, hijo ilegítimo del mercader Boccaccio (Boccaccino) di Chellino, agente de la poderosa compañía mercantil de los Bardi. Nada se sabe con certeza acerca de la identidad de su madre. Se discute dónde nació Boccaccio: pudo haber nacido en Florencia, en Certaldo o, incluso, según algunas fuentes, en París, lugar al que su padre debía desplazarse a menudo por razón de su trabajo. Se sabe que su infancia transcurrió en Florencia, y que fue acogido y educado por su padre, e incluso continuó viviendo en la casa paterna después de 1319, cuando el mercader contrajo matrimonio con Margherita dei Mardoli. Boccaccio vivió en Florencia hasta 1325 o 1327, cuando fue enviado por su padre a trabajar en la oficina que la compañía de los Bardi tenía en Nápoles.
Como Boccaccio mostrara escasa inclinación hacia los negocios, el padre decidió en 1331 encaminarlo hacia el estudio del derecho canónico. Tras un nuevo fracaso, se dedicó por entero a las letras, bajo la tutela de destacados eruditos de la corte napolitana, como Paolo da Perugia y Andalò di Negro. Frecuentó el ambiente refinado de la corte de Roberto de Anjou, de quien su padre era amigo personal. Entre 1330 y 1331 enseñó Derecho en la Universidad de Nápoles el poeta stilnovista Cino da Pistoia, quien tuvo una influencia notable en el joven Boccaccio.
La mañana del 30 de marzo de 1331, sábado santo, cuando el autor tenía veintitrés años, conoció a una dama napolitana de la que se enamoró apasionadamente —el encuentro se describe en su obra Filocolo—, a la que inmortalizó con el nombre de Fiammetta («Llamita») y a la que cortejó sin descanso con canciones y sonetos. Es posible que Fiammetta fuese María de Aquino, hija ilegítima del rey y esposa de un gentilhombre de la corte, aunque no se han encontrado documentos que lo confirmen. Fiammetta abrió a Boccaccio las puertas de la corte y, lo que es más importante, lo impulsó en su incipiente carrera literaria. Bajo su influencia escribió Boccaccio sus novelas y poemas juveniles, desde el Filocolo al Filostrato, la Teseida, el Ameto, la Amorosa visión y la Elegía de Madonna Fiammetta. Se sabe que fue Fiammetta la que puso fin a la relación entre los dos, y que la ruptura le causó a Boccaccio un hondo dolor.
En diciembre de 1340, después de al menos trece años en Nápoles, tuvo que regresar a Florencia a causa de un grave revés financiero sufrido por su padre. Entre 1346 y 1348 vivió en Rávena, en la corte de Ostasio da Polenta, y en Forlì, como huésped de Francesco Ordelaffi; allí conoció a los poetas Nereo Morandi y Checco di Melletto, con los cuales mantuvo después correspondencia.
En 1348 regresó a Florencia, donde fue testigo de la peste que describe en el Decamerón. En 1349 murió su padre, y Boccaccio se estableció definitivamente en Florencia, para ocuparse de lo que quedaba de los bienes de su padre. En la ciudad del Arno llegó a ser un personaje apreciado por su cultura literaria. El Decamerón fue compuesto durante la primera etapa de su estancia en Florencia, entre 1349 y 1351. Su éxito le valió ser designado por sus conciudadanos para el desempeño de varios cargos públicos: embajador ante los señores de Romaña en 1350, camarlengo de la Municipalidad (1351) o embajador de Florencia en la corte papal de Aviñón, en 1354 y en 1365.
En 1351 le fue confiado el encargo de desplazarse a Padua, donde vivía Petrarca, a quien había conocido el año anterior, para invitarlo a instalarse en Florencia como profesor. Aunque Petrarca no aceptó la propuesta, entre ambos escritores nació una sincera amistad que se prolongaría hasta la muerte de Petrarca, en 1374.
La tranquila vida de estudioso que Boccaccio llevaba en Florencia fue interrumpida bruscamente por la visita del monje sienés Gioacchino Ciani, quien lo exhortó a abandonar la literatura y los argumentos profanos. El monje causó tal impresión en Boccaccio que el autor llegó a pensar en quemar sus obras, de lo que fue afortunadamente disuadido por Petrarca.
En 1362 se trasladó a Nápoles, invitado por amigos florentinos, esperando encontrar una ocupación que le permitiese retomar la vida activa y serena que había llevado en el pasado. Sin embargo, la ciudad de Nápoles en la época de Juana I de Anjou era muy diferente de la ciudad próspera, culta y serena que había conocido en su juventud. Boccaccio, decepcionado, la abandonó pronto. Tras una breve estadía en Venecia para saludar a Petrarca, en torno al año 1370 se retiró a su casa de Certaldo, cerca de Florencia, para vivir aislado y poder así dedicarse a la meditación religiosa y al estudio, actividades que sólo interrumpieron algunos breves viajes a Nápoles en 1370 y 1371. En el último período de su vida recibió del ayuntamiento de Florencia el encargo de realizar una lectura pública de La Divina Comedia de Dante, que no pudo concluir a causa de la enfermedad que le causó la muerte el 21 de diciembre de 1375.

Fuente: Wikipedia

No Dejar Títere con Cabeza


Todos sabemos que los títeres son figuras hechas en pasta, madera u otro material que, revestidas y adornadas caprichosamente, se accionan con hilos mediante algún artificio manual.
En la actualidad, los títeres son un espectáculo para niños, pero en otras épocas, las representaciones se hacían también para recreo de los adultos, lo que explica que el célebre Don Quijote* haya podido arremeter como lo hizo con su espada, contra el retablo del maese Pedro, en el que -en efecto- no dejó títere con cabeza.
La expresión quedó en el lenguaje popular para calificar el destrozo que, por motivos airados, se hace de algo o alguien involuntaria e indiscriminadamente, aunque por analogía, la frase puede aplicarse también en el caso en que no haya ningún daño material, sino una severa reprimenda manifestada en forma oral contra una o más personas.


"Volteando Muñecos"
Modesta pero sincera colaboración de Athos


Hemos leído más arriba y de la mano del amigo D'Artagnan lo que es un títere. Aquí me permito agregar (con su previo permiso o consentimiento -tachar lo que no corresponda) que también es un vocablo de origen onomatopéyico, “según creen los lingüistas, por el ti-ti que hacían los actores con un pito, al mismo tiempo que movían los muñecos” (Wikipedia, definición de marioneta, que es sinónimo de títere).
Un títere es, según el DRAE**, un “muñeco de pasta u otra materia que se mueve por medio de hilos u otro procedimiento” y este es el sentido con que se le aplica en la expresión que pretendo aquí sustraer de las tinieblas de lo incógnito.
No quiero olvidar aclararles que la palabra se utiliza con otros significados como “persona que se deja manejar por otra” (no se vale pensar en ningún político o gobernante), “persona que actúa ligeramente o sin fundamento” (ni se les ocurra pensar en los autores de este blog!), y algunas más que no son más que modismos regionales y que no viene al caso citar.
Pues bien, entonces sigamos con el significado o uso habitual de la frase en cuestión. Y les diré que me gusta mucho esa definición de la Real Academia que reza “desacreditar acremente, hablando o escribiendo, a un cierto número de personas”. Sin embargo, la misma fuente confirma que hay al menos un segundo significado de la locución, el cual sería “deshacer radicalmente una organización”.
La costumbre que tenemos en la Argentina de dar una innumerable cantidad de segundos sentidos a las frases, además de justificar en gran parte la existencia de este blog, me ha llevado a dar un tercer significado a este dicho tan utilizado aun hoy día.
Imaginemos el siguiente diálogo de vecinas de avanzada edad afectas a ser espectadoras, comentaristas y críticas de las vidas de los demás, por no decir viejas chusmas o chismosas:
Vieja chusma Nº 1 (y lo de número uno se refiere al orden de aparición, no a la posición en el podio del 'Campeonato Nacional Anual de Chusmeríos'):
"Viste la Magdalena, que ahora dicen que se hace llamar Afrodita, la diosa del amor? Será porque no deja títere con cabeza?"
A lo que la Vieja chusma Nº 2, le contesta relamiendo cada palabra:
"¡Mmmm! ¡Más que Afrodita le tendrían que decir Lachesis, Atropos y Cloto*** juntas! No viste que además de 'voltear todos los muñecos', casi todos terminan 'estirando la pata' al poco tiempo de conocerla? ¡Es más rápida que chileno haciendo mapas! **** "(con todo respeto a nuestros queridos hermanos trasandinos).
Analizando (Ana-Lizandro, así se podría llamar la primer vieja chusma -o la segunda [tachar lo que no corresponda, una vez más]), a lo que se refieren las vecinas chismosas cuando dicen ‘no deja títere con cabeza’ o ‘voltea todos los muñecos’, es a que la criticada ‘Afrodita’ (nombre de batalla, si los hay) tendría gran capacidad para las conquistas amorosas (o mejor dicho, haría abuso de tal capacidad). Y este es, sin lugar a dudas, el tercer y uno de los más populares usos de la expresión en nuestros días.
Finalmente, en el origen de nuestra frase de hoy, está la escena de "Don Quijote de la Mancha" escrito por Miguel de Cervantes, y citada por D'Artagnan originalmente, a saber: mientras el descocado hidalgo ve una representación teatral con títeres, pasa apasionadamente de espectador a actor y decide defender a la protagonista —una princesa de madera y trapo— descabezando a todos los otros muñecos. Una genialidad más que la Literatura ha aportado a nuestro queridísimo castellano, una nueva flor en los jardines de la lengua que sus fieles adoramos.

Salut!

Fuentes: 1de3.com, BELCA, Wikipedia, “(El ingenioso hidalgo) Don Quijote de la Mancha” (tal como estos, los paréntesis anteriores corren bajo mi entera responsabilidad), DRAE.
Imagen "Volteando Muñecos": Wambando


Referencias* Don Quijote de la Mancha (ortografía y título original —1605—, El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha) es una de las obras cumbre de la literatura española y la literatura universal, el libro más traducido después de la Biblia , escrito por Miguel de Cervantes Saavedra.
Miguel de Cervantes Saavedra, novelista, poeta y dramaturgo español. Nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares y murió el 22 de abril de 1616 en Madrid (fue enterrado el 23 de abril, y popularmente se conoce esta fecha como la de su muerte). Es considerado la máxima figura de la literatura española. Es universalmente conocido, sobre todo por haber escrito El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos describen como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal. Se le ha dado el sobrenombre de Príncipe de los Ingenios.Fuente: Wikipedia
** DRAE: abreviatura de Diccionario de la Real Academia Española.
*** Lachesis, Atropos y Cloto: las Parcas de la mitología griega, deidades en cuyas manos estaba la vida de todos cada uno de los mortales.
**** "más rápido que chileno haciendo mapas": tiene que ver con las disputas entre Chile y países limítrofes, en cuanto a los límites geográficos. Tal es el caso de la disputa con Argentina por la región denominada Patagonia. Los chilenos se han hecho la fama de ser sumamente veloces a la hora de confeccionar mapas a su conveniencia, cosa que sinceramente dudamos que ocurra fuera de aquellas personas que se especializan en la cartografía y afines. De todos modos, ¿quién puede erigirse en verdadero dueño de la tierra? ¿No será acaso que los argentinos somos un poco paranoicos respecto al tema limítrofe? Si, después de todo no queda claro que se pueda administrar correcta o siquiera justamente sobre los territorios en pugna.

Descubrir el pastel

Se utiliza para expresar que una cosa que se procuraba mantener oculta salía a la luz. Para averiguar el origen del dicho, hay que tener en cuenta la definición de pastel: "masa de harina y manteca en que ordinariamente se envuelve crema o dulce". Antiguamente, también se llamaba pastel a una empanadilla cuadrada rellena de carne picada o pistada. Pero no siempre éste era su contenido, ya que los pasteleros llevaban fama de adulterarlo, según constata Sebastián de Covarrubias en su obra Tesoro (1611). De este modo, descubrir el pastel podía aludir a verificar si éste tenía o no el relleno esperado. El origen de la expresión también podría ser otro relacionado con los naipes, ya que el vocablo pastel define "una fullería en el juego que consiste en barajar y disponer los naipes de modo que se tome el que los reparte lo principal del juego o se le dé a otro su parcial".

Fuente: Félix Cardona


Sebastián de Covarrubias

Sebastián de Covarrubias y Orozco (Toledo, 1539 - 1613), lexicógrafo, criptógrafo, capellán del rey Felipe II, canónigo de la catedral de Cuenca y escritor español. (Wikipedia)


Mucho ruido y pocas nueces

No es muy segura la procedencia de esta locución, aunque es sobradamente conocida en España una anécdota que podría explicar el origen del dicho.

Según relato del conde de Clonard, en 1597 las tropas españolas tomaron la ciudad francesa de Amiens, merced a una treta urdida por el capitán Hernán Tello de Portocarrero, que vistió de labradores a dieciséis de sus soldados que hablaban muy bien el francés.

Estos hombres penetraron en la ciudad provistos de sacos de nueces, cestos de manzanas y un carro de heno. Apenas entraron en la ciudad, uno de los soldados dejó caer voluntariamente uno de los sacos de nueces, lo que movió a los soldados franceses a recogerlas del suelo. Esta situación permitió a los españoles que sacaran sus armas de la carreta de heno y así consiguieron reducir a las tropas locales, permitiendo el asalto de una columna invasora.

Posteriormente, los franceses recobraron la plaza, pero la astucia de la estratagema habría dado origen al dicho “ser más el ruido que las nueces”.

Con el correr del tiempo, la frase pasó a formar parte del léxico popular, como manifestación de exagerada demostración de un hecho que no tiene tanta trascendencia.

Fuente : Profesor Esteban Jiménez

Tener buena onda

"Sentir espontánea simpatía hacia otra persona”. A primera vista podría creerse que la expresión procede de la contracultura “hippie”, pero en realidad se refiere a la teoría del magnetismo animal, relacionada con la sugestión y con la hipnosis. En la Europa del siglo XVIII el médico austríaco Franz Mesmer alcanzó gran éxito con esa teoría, que postula la existencia de "fluídos" entre las personas. Mesmer practicaba la "imposición de manos" y la hipnosis.


Fuente: Carlos Rivera


Franz Anton Mesmer (23 de mayo de 17345 de marzo de 1815) fue un médico alemán. Descubrió lo que él llamó magnetismo animal y otros después llamaron mesmerismo. La evolución de las ideas y prácticas de Mesmer hicieron que James Braid (1795-1860) desarrollara la hipnosis en 1842.

Mesmer nació en la aldea de Iznang (Suabia). Después de estudiar en las universidades jesuitasDilinga e Ingolstadt, estudió medicina en la Universidad de Viena en 1759. En 1766 publicó una tesis cuyo título en latín fue De planetarum influxu in corpus humanum, el cual estudiaba la influencia de la Luna y los planetas sobre el cuerpo humano y las enfermedades (astrologíaFrank A. Pattie sugiere que Mesmer plagió su tesis de un trabajo de Richard Mead (1673-1754). de médica). Evidencia recolectada por

Fuente: Wikipedia

De todo, como en botica

Suele decirse que hay de todo, como en botica, cuando en determinado lugar, más bien referido a una tienda, no falta nada de lo necesario o se presume que reúne todos los productos o remedios que pueden ser ofertados. En las antiguas boticas, que hoy llamamos farmacias, solía haber una oferta relativamente abundante de los remedios que un enfermo necesitaba para curarse. La frase procede del siglo XVI, cuando el Imperio español dominaba el mundo, por lo que las boticas del país estaban bien surtidas de todos los medicamentos y remedios curativos naturales conocidos en aquellos tiempos. Los citados establecimientos eran conocidos como “bodigas” en catalán, y el nombre era aplicado a las tiendas en general, por lo que es de estimar que el origen de esta frase hecha procede de esta última acepción de la palabra en el idioma catalán.

Fuente: Carlos Rivera

Cambiar la chaqueta (de camiseta)

Algunos adjudican el origen de este curioso dicho al duque de Saboya, Carlos Manuel I, quien solía alternar sus simpatías por Francia y por España usando un jubón (prenda antigua ajustada que cubría desde los hombros hasta la cintura) de color rojo de un lado y blanco del otro.

Pero lo cierto es que, con motivo de las guerras de religión promovidas por la Reforma Luterana, se hizo usual que los adversarios de cada bando (papistas y luteranos), para distinguirse de sus oponentes, vistiesen casaca y jubón de aspectos bien diferenciados.

Debido a que, por lo general, el forro de estas prendas era de color distinto al de la tela, en determinadas circunstancias los parciales de una y otra facción, ya sea para desorientar al adversario o para hacerse pasar por uno de ellos, daban vuelta la casaca.

Esta treta hizo acuñar, con el tiempo, la expresión cambiar la chaqueta que con el transcurso de los años comenzó a ser usada -con sentido análogo- para criticar a quien de acuerdo con las circunstancias cambia repentinamente de opinión o actitud política, en otras palabras, se convierte en un "tránsfuga" (verdadero significado de esta palabra), o como diríamos entre nosotros, un "panqueque".

Fuente: BELCA

Carlos Manuel I, Duque de Saboya.

Carlos Manuel I (en italiano: Carlo Emanuele I di Savoia, 12 de enero de 1562 - 26 de julio de 1630), llamado el Grande fue Duque de Saboya desde 1580 hasta 1630. También fue apodado Testa de feu («Jefe del fuego») por sus marcadas actitudes militares.

Biografía

Nació en el castillo familiar en Rivoli, Piamonte, el único hijo de Manuel Filiberto, duque de Saboya, y de Margarita de Francia, Duquesa de Berry. Fue duque el 30 de agosto de 1580.
Persona ambiciosa y con mucho autoestima, siguió una política expansionista para su ducado. En el otoño de 1588, aprovechándose de la guerra civil que debilitó a Francia durante el reinado de Enrique II de Francia, ocupó el Marquesado de Saluzzo, que estaba bajo protección francesa. El nuevo rey, Enrique IV de Francia, exigió la restitución de esas tierras, pero Carlos Manuel no se lo devolvió, y la guerra se declaró. El conflicto acabó con la Paz de Vervins (2 de mayo de 1598) que dejó el asunto de Saluzzo sin resolver.Después de que el duque comenzara unas negociaciones con España, Enrique amenazó con volver a la guerra, hasta, con la Paz de Lyon (17 de enero de 1601) Saluzzo fue para Saboya un intercambio de Bresse y otro territorios de los Alpes, y también la persecución de protestantes continuó en el ducado.
Con el Tratado de Bruzolo (el 25 de abril de 1610) Carlos Manuel se alió con Francia contra España, sólo con el asesinato de Enrique IV cambió la situación como el tratado no fue reconocido por María de Médici, madre del sucesor de Enrique. Sin embargo, Carlos Manuel obtuvo la ayuda de las tropas francesas para liberar Alba de los españoles (enero de 1617), el nuevo rey Luis XIII de Francia comenzó la alianza de su padre con Saboya. Casaron a su hermana Cristina de FranciaVíctor Amadeo I de Saboya en 1619.
con el hijo de Carlos Manuel.
Sin embargo, cuando los franceses ocuparon Casale Monferrato durante la Guerra de Sucesión de Mantua, Carlos Manuel se alió a España. Cuando Richelieu invadió Piamonte y conquistó Susa. el duque cambió de lado otra vez y se alió a Francia. Sin embargo, cuando Felipe IV de EspañaGénova y Como, Carlos manuel se declaró neutral, y en 1630Pinerolo y Avligiana. La armada saboyana bajo Víctor Amadeo fue derrotada en Lower Valsusa.

El duque, cogido por una fiebre violenta, murió repentinamente en Savigliano en julio de 1630. Fue sucedido por su hijo Víctor Amadeo.

Fuente: Wikipedia

Jubón

El jubón es una prenda rígida que cubría desde los hombros hasta la cintura y que estuvo en boga en España en los siglos XV y XVI.

Su aparición como parte del traje civil se data en el siglo XIV pero su verdadero auge lo alcanzó en el siglo XVI en que se extendió desde España a toda Europa. Se trataba de una prenda interior que se llevaba sobre la camisa y que se unía a las calzas por medio de agujetas. Encima de ella, se vestía la ropilla con mangas o un coleto sin ellas. Una de las partes características del jubón era su cuello rígido collar. Para darles más consistencia, generalmente se forraban con varias piezas de tela.

Las damas también usaron jubón si bien en tiempo posterior a los hombres. Su particularidad fue la de añadirle una prolongación en el talle en forma de pico.

Fuente: Wikipedia


Mambrú se fue a la guerra

Es el título de una canción popular compuesta por los franceses durante la guerra de la Independencia, suponiendo que había muerto su archienemigo John Churchill, duque de Marlborough, militar inglés que había participado también en la Guerra de Sucesión española.

La pronunciación popular del difícil nombre Marlborough dio origen a la palabra Mambrú, con la que se tituló la canción que primero fue cantada por los soldados y patriotas franceses.

El tema pasó muy pronto al olvido, hasta que la nodriza del delfín francés, contratada por María Antonieta -esposa de Luis XVI- comenzó a arrullar al niño con esta canción, lo que causó mucha gracia a los reyes y muy pronto, todos la entonaban en el palacio de Versailles.

Por influencia de los Borbones, en España volvió a difundirse la canción y recobró su popularidad, sobre todo, entre las niñas, que la cantaban mientras jugaban a la rayuela.

En nuestro país, Mambrú se fue a la guerra identifica una de las canciones infantiles más populares desde la época de la Colonia.

Fuente: BELCA

John Churchill, duque de Marlborough:

John Churchill, duque de Marlborough (Devonshire, Inglaterra, 26 de mayo de 1650 - † Windsor Lodge, 16 de junio de 1722), hombre de armas y político inglés. Su vida abarca el reinado de cinco monarcas ingleses, entre mediados del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Se distinguió como general en la Guerra de Sucesión Española. La célebre canción popular "Mambrú se fue a la guerra" procede de una deformación de la fonética de su apellido.

La Guerra de Sucesión Española

En 1702, al convertirse en reina Ana, la hija de Jacobo II, Marlborough recuperó su lugar en la corte. El 4 de mayo de 1702, Inglaterra declaró formantemente la guerra a Francia. Marlborough recibió el mando de las tropas inglesas, neerlandesas y alemanas. Como capitán general tenía que negociar con los enviados neerlandeses. A pesar de la frustración que las continuas negociaciones le suponían y de la actitud remisa de los neerlandeses, en 1702 había capturado Venlo, Roermond, Stevensweert y Lieja en los Países Bajos Españoles, por lo que en diciembre la reina Ana le concedió el título de duque.

A principios de 1703 murió su hijo, hundiéndole en la tristeza y deseperación. En marzo, no obstante, regresó a La Haya. En el lado borbónico el mariscal Boufflers había sido sustituido por el mariscal François de Neufville de Villeroy como comandante en los Países Bajos Españoles, pero Marlborough continuó conquistando ciudades y tomó Bonn, Huy y Limburgo y solo la reluctancia de los aliados neerlandeses impidió que se enfrentara a las tropas francesas en Flandes en una batalla decisiva.

En 1704 tuvo lugar la campaña de Blenheim. Ese año el imperio Austríaco de Leopoldo I, presionado en su frente occidental por franceses y bávaros y en el oriental por los rebeldes húngaros, estaba a punto de abandonar la guerra. Marlborough, para poder continuar con el apoyo de Austria debía enviar refuerzos al teatro de operaciones del Danubio, para ello decidió no contar con la opinión de sus aliados neerlandeses. Desplazó las tropas inglesas hasta el MoselaLa Haya), pero una vez allí, abandonó a las tropas neerlandesas y continuó en solitario hasta enlazar con los austriacos en el sur de Alemania. Después de cubrir aproximadamente 250 millas en cinco semanas, Marlborough, el 2 de julio, tras la batalla de Schellenberg, creó un paso seguro para los suministros a través del Danubio. El 13 de agosto junto con las tropas austriacas del príncipe Eugenio de Saboya los ingleses derrotaron a las tropas franco-bávaras en Blenheim. La campaña continuó con la toma de Landau in der Pfalz en el Rin, Trier y Trarbach en el Mosela. (un plan aprobado por

En 1706 los generales franceses habían conseguido algunas victorias en Alsacia e Italia23 de mayo de 1706, cerca del pueblo de Ramillies en Valonia, Marlborough volvió a derrotar de forma contundente a las tropas borbónicas comandadas por el mariscal Villeroy. Al finalizar esta campaña había conquistado casi todos los Países Bajos Españoles mientras en el frente italiano el príncipe Eugenio de Saboya vencía a los franceses en Turín expulsándolos de la Valtelina. deteniendo el avance aliado. El

En 1707 los ejércitos franceses tomaron la iniciativa y el mariscal Tessé detuvo el avance del del príncipe Eugenio de Saboya que había cruzado el río Var y se disponía a ocupar Toulon el 22 de agosto, mientras que en el teatro de operaciones español las tropas franco-españolas vencían de forma aplastante a los aliados en Almansa el 25 de abril, ocupaban Valencia, Alcoy y Denia el 8 de mayo, el 26 de mayo Zaragoza, Játiva el 20 de junio, que fue incendiada y Lérida el 14 de octubreInglaterra para dar explicaciones sobre su incapacidad de ganar la guerra ese año y el parlamento le exigió el traslado de 20.000 hombres desde los Países Bajos Españoles a España para tratar de dar un vuelco a la situación. dónde los borbónicos intentaron dar un escarmiento que sirviera de ejemplo a aquellas poblaciones que intentaran resistir. Marlborough tuvo que volver a

En 1708, después de perder Gante y Brujas ante los franceses, el 11 de julio el duque de Marlborough consiguió vencer al mariscal Vendôme en la batalla de Oudenaarde y el 22 de octubre ocupar Lille, la fortificación más poderosa del continente, y hacia final de año recuperar Gante y Brujas.

En 1709, después de impedir que el mariscal Villars tomase Tournai el 3 de setiembre, se produjo el enfrentamiento más importante de la guerra en Malplaquet el 11 de setiembre. Los aliados vencieron en la batalla, pero sufrieron el doble de bajas que los franceses, de tal forma que no pudieron perseguirlos. Este hecho fue utilizado por sus detractores para acusar a Marlborough de intentar prolongar la guerra para continuar ganando fama y dinero.

En 1711, fue nuevamente acusado de malversación de fondos públicos, siendo destituido como comandante en jefe y despojado de los cargos públicos obtenidos gracias a sus hazañas militares. Vivió en el extranjero, en un exilio que él mismo se impuso, desde 1712 hasta 1714. Este año, tras acceder Jorge I al trono, regresó a Inglaterra, donde le fueron restituidos todos sus honores. Falleció el 16 de junio de 1722 en Windsor.

Fuente: Wikipedia