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Engaña Pichanga

A continuación transcribo los resultados de la investigación de Mme. "La Précision" con respecto al tema "Engaña Pichanga". En mi opinión, son del todo respetables. Uds. sabrán juzgar.
Salut!
Athos

ENGAÑAPICHANGA
por Mme. La Precision

El término figura en el Diccionario de la Real Academia Española, con las siguientes definiciones:
engañapichanga.
1) (Bolivia) Charlatán (vendedor callejero).
2) (Argentina y Uruguay) engañabobos (cosa que engaña o defrauda con su apariencia).
Pero la cuestión aquí planteada es qué significa “pichanga” y cómo llegó a formarse la expresión “engañapichanga”.

Las cosas claras y el chocolate espeso

Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales.

Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa.

En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro.

Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, "a la española"; para otros, el gusto se inclinaba por la forma "a la francesa", esto es, más claro y diluido en leche.

Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre.

Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las "cuentas" claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas.

Fuente: BELCA

¡Toco Madera!

Para no perder la costumbre, como en algunos post anteriores, queremos compartir con ustedes este fragmento poético cantable. Esta vez, otro grande: el "Nano" Joan Manuel Serrat, y dice así:

"Cruza los dedos,
toca madera.
No pases por debajo de esa escalera.
Y evita el trece
y al gato negro.
No te levantes con el pie izquierdo."

A
pedido de July, que anduvo pululando por estos pagos bloggeros, vamos a comentar esta frase que tanto usamos sin saber de dónde viene.
Primero hablemos sobre su significado, del cual existen varias acepciones bastante relacionadas entre sí. Hay quienes dicen, con mucha razón, que se utiliza como una manera de alejar los malos presagios o evitar que la buena suerte cambie. Otros argumentan que sería una forma de "descarga a tierra" de las malas vibraciones, recomendando que las piezas de madera a ser tocadas no tengan patas -prohibidas mesas y sillas, al menos- ya que debe ser "madera viva", es decir un árbol o similar. En fin, creo que todos coincidimos que si anunciamos a viva voz algo así como "nunca me ha sucedido ninguna desgracia", nos surge de los estómagos una necesidad instintiva de tocar el primer trozo de madera que tengamos a mano, ¿no es verdad?
En cuanto a sus orígenes hay varias versiones, para todos los gustos. Los más cristianos reclaman que "tocar madera tiene su origen en la madera de la Santa Cruz" (madritel.es). Antaño se creía que tocar la madera traía protección contra todo tipo de males. (Revista Natural) Algunos dicen que no era mera superstición, sino una vera práctica piadosa. (1de3.com)
Otra versión nos aclara que los antiguos Arios mazdeítas tocaban madera para ponerse bajo la protección de Atar, genio del fuego, poder que creían encerrado en las vetas moradas de la madera, acompañado del poder de la Vitalidad. (Revista Natural, BELCA) Está también la posibilidad que los druidas y magos de la antigüedad tocaran madera con el sentido de "descargar a tierra" que mencionamos más arriba. (madritel.es)
Una tercera (si no cuento mal), más hacia este lado del Meridiano de Greenwich (y más allá también) nos cuenta que la madera que se debe tocar ha de ser de roble, dado que desde hace unos cuatro mil años -más precisamente cerca de 2000 aC.- los aborígenes norteamericanos -y más tarde los antiguos griegos (o sea, los de más allá de Greenwich)-, creían que los grandes robles eran la morada de algún dios, al ver que frecuentemente eran alcanzados por algún rayo. (Astrología Ciudad Futura)
Esto es todo lo que hemos investigado, por ahora y sirve para mostrar que la duda (o inquietud) de uno puede transformarse en -además de la duda de otro- un enorme trabajo para alguno más.
Un placer, July.

"Y vigila el horóscopo
y el biorritmo.
Ni se te ocurra vestirte de amarillo.
Y si a pesar de todo
la vida te cuelga
el "no hay billetes"
recuerda que pisar mierda
trae buena suerte."


Fuentes: BELCA, 1de3, madritel, elhombremediocre, tulollevas, carmenlobo
Los Creadores

Irse al Humo

"El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas, significando que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda".
Una excursión a los indios ranqueles, Lucio V. Mansílla


Expresión muy nuestra que equivale a lanzarse atropelladamente en procura de algo. Existen dos versiones acerca de su origen, ambas relacionadas con la guerra contra el indio. La primera figura en la segunda parte de Martín Fíerro y se refiere a las llamadas que se hacían las tribus para combatir en malón: "Su señal es un humito" -dice José Hernández- "que se eleva muy arriba./ De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva ( ... ) para formarla han salido / de los últimos rincones." La segunda versión la registra Lucio V. Mansílla quien en Una excursión a los indios ranqueles comenta: "El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas, significando que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda". La frase se ha modernizado, pero conserva su sentido original. Ya sea cuando un humito apetitoso nos impulsa a atropellar en busca de una porción de asado o cuando un fallo dudoso hace que el malón de una hinchada se vaya al humo contra el árbitro .

Fuente: Tres Mil Historias de Héctor Zimmerman

Ni Chicha ni Limonada


Si en cosas autóctonas se basan algunas de nuestras tradiciones ¿qué mejor que esta frase para homenajear a cierta bebida que solían preparar los pueblos originarios de nuestra América del Sur y Central?