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Yo....me lavo las manos


Esta frase, tan corriente cuando uno se descarta de un asunto, cuando trata de rehuir toda responsabilidad en él, como hizo Poncio Pilato en el proceso de Cristo, alude, según Bastús, a la costumbre simbólica, usada en algunos pueblos antiguos, de lavarse las manos en presencia del pueblo para demostrar que era uno inocente del crimen que le atribuían.

Contigo, pan y cebolla

El tema del amor es el tema que la difusión de la cultura estadounidense ha impuesto al -ya pasado- mes de febrero, con su Día de San Valentín. Y la frase que hoy les presento, la cual según el Diccionario Ideológico de Casares sería una «frase proverbial» (y no un refrán como muchos creen) por motivos cuya explicación exceden el propósito de este espacio...

Meterse en un laberinto

Esta expresión popular indica estar en una situación comprometida o de difícil solución. Aplícase a las conductas imprudentes o a los discursos cuya evolución se va complicando a medida que avanzan, al igual que la ya publicada "Meterse en camisas de once varas".
El laberinto ha sido, desde la Antigüedad, un símbolo del estado del hombre en el mundo. Elaborado como un juego, como un enigma o como una trampa, el laberinto ha ejercido una poderosa influencia sobre el ser humano. La invención del laberinto se atribuye a Dédalo, escultor y arquitecto y personaje mitológico, hijo de Alcipe y Eupálamo. Expulsado de Atenas por la acusación de haber asesinado a su sobrino, se estableció en Creta donde inventó diversos ingenios, tales como el autómata de Talos y muy especialmente el Laberinto, un conjunto de corredores y pasadizos subterráneos tan bien ensamblados y organizados que quien en el penetraba no podía salir.

Fuente: Carlos Rivera

Matar al mensajero

Este dicho popular se utiliza en el sentido de acusar a una persona que da una mala noticia de ser el origen o la causa de los males que cuenta. También se utiliza para lamentar la injusticia y el desagradecimiento de las personas que reciben una mala nueva por su ira contra el mensajero.
Se trata de una costumbre ancestral, referida ya en los más antiguos libros sagrados : el portador de malas noticias era castigado y sometido a escarnio. En ocasiones, se ahorcaba al mensajero o se le cortaba la lengua o la cabeza. En Grecia y Roma continuó tan desafortunada tradición. Durante la Edad Media era frecuente azotar a los mensajeros que traían desagradables comunicados. Por el contrario, el mensajero que portaba buenas nuevas era agasajado y tratado con honores.

Fuente: Carlos Rivera

Más viejo que Matusalem

Dícese de algo o de alguien de muy avanzada o provecta edad. Alude a la mítica longevidad del patriarca de la Ley Antigua de los hebreos, llamado Matusalem al que hace referencia el Libro del Génesis (cap. 5º. vers. 25, 26 y 27): "Matusalem vivió 187 años, y engendró a Lamec. Y vivió Matusalem después que engendró a Lamec, 782 años, y engendró hijos e hijas. Con lo que todos los días que vivió Matusalem fueron 969 años".
El tal Matusalem, si es que existió, debió nacer, según las Viejas escrituras de los judíos, alrededor del año 4227 y debió morir, siempre hipotéticamente, sobre el año 3308 a. de C. y fue abuelo del patriarca Noé, según siempre las citadas Escrituras. Es de advertir que en aquella época el cómputo de los años difería del actual y que la media de la mortalidad del hombre podría alcanzar, siendo muy optimistas, los cincuenta años. Muy sanísimo debió estar el tal Matusalem y en cuanto a lo de engendrar tantos hijos y a tan provecta edad, mejor correr un tupido velo.

Fuente: Carlos Rivera

Ha pasado un ángel

Es una locución que suele emplearse cuando en una conversación generalizada se produce un silencio absoluto.
Tal silencio no debe atribuirse en su origen, como es creencia general, al asombro que produjo en los pastores de Belén la aparición del ángel que les anunciaba el nacimiento del niño Jesús, sino que tiene un origen más siniestro. La explicación hay que tomarla del rastro de muerte que el ángel exterminador produjo entre los primogénitos de los egipcios, cuando fue enviado por Dios como la décima plaga (Exodo III, 19, -21, ) y que produjo la liberación del pueblo judío, hasta entonces mantenido como esclavo por el faraón egipcio, dando lugar al comienzo del largo éxodo en busca de la tierra prometida, capitaneado por Moisés.

Fuente: Carlos Rivera

El tiempo de las vacas gordas

Según cuenta la Biblia (Génesis), cierta vez el faraón tuvo un sueño singular e inquietante: vio cómo siete vacas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas.

Desconcertado por tal visión, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno de ellos supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla.

Ante tal circunstancia, hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión y éste le explicó que las siete vacas gordas simbolizaban "los siete próximos años, que serían de abundancia y prosperidad", mientras que las siete vacas flacas representaban la "escasez y penurias que harán que se olvide toda la abundancia de la tierra de Egipto durante otros siete años, y el hambre consumirá la tierra".

Con el tiempo, la frase el tiempo de las vacas gordas adquirió el valor de aludir a cualquier período de prosperidad material, pero con la advertencia implícita de que a ese período habrá de sucederle otro de necesidades y apremios.

Fuente: BELCA

Mi media naranja

La expresión amorosa "la media naranja" tiene su origen en un mito que narra el poeta de comedias griego Aristófanes en la obra de Platón llamada "El Banquete".


Contaba Aristófanes que, en un principio, la raza humana era casi perfecta. Los seres eran esféricos como naranjas; tenían dos caras opuestas sobre una misma cabeza, cuatro brazos y cuatro piernas que utilizaban para desplazarse rodando. Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre + hombre, otro de mujer + mujer y un tercero (el 'andrógino'), de hombre + mujer.

Su vanidad les llevó a enfrentarse a los dioses creyéndose semejantes a ellos. Zeus los castigó partiéndolos por la mitad con el rayo; y mandó a Hermes que a cada uno le atara la carne sobrante en torno al ombligo. Ya repuestos, los seres andaban tristes buscando siempre a su otra mitad, y si alguna vez llegaban a encontrarse con ella, se enlazaban con sus brazos hasta dejarse morir de inanición.


Zeus, compadecido por la estirpe humana, ordenó a Hermes que les girase la cara hacia el mismo lado donde tenían el sexo: de este modo, cada vez que uno de estos seres encontrara a su otra mitad, de esa unión pudiera obtener placer y si además se trataba de un ser andrógino pudieran tener descendencia.


Desde entonces los seres humanos nos vemos condenados a buscar entre nuestros semejantes a nuestra media naranja con la que unirnos en abrazos que nos hagan más "completos". Sin embargo, Zeus amenazó con cortarnos de nuevo en dos mitades -para que, así, caminemos dando saltos sobre una sola pierna-, en caso de que la raza humana no aprenda a respetar sus propios límites y a superar su peligrosa arrogancia.


Fuente: Foros en Perú

Ponerse echo una furia

Es frase que califica a aquél al que, en determinadas circunstancias, la ira hace gritar, gesticular y no atender a razones.
Las Furias eran las divinidades infernales romanas, asimiladas a las Erinias, las divinidades infernales griegas: Hades, Deméter, Hécate, Perséfone…
Son unas de las divinidades más antiguas, anteriores a Zeus y a los dioses del Olimpo. Simbolizaban las leyes del mundo moral y castigaban a los transgresores, vengando especialmente los crímenes cometidos en el seno familiar.
Se las representaba en forma de monstruo de mirada amenazadora, con grandes alas desplegadas y pies de bronce. Las serpientes formaban sus cabellos y se enrollaban alrededor de sus manos y brazos.
Es frase similar a ponerse hecho una hidra o ponerse hecho un basilisco.

Fuente: 1de3

Un clavo saca a otro clavo

Esta locución quiere expresar que una pena se olvida con otra, especialmente en el terreno amoroso. La frase ya aparece en las “Tusculanas”, de Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.) al hablar de las penas provocadas por el mal de amor: "Novo amore, veteram amorem, tamquam clavo clavum, eficiendum putant" ('el nuevo amor saca al viejo amor, como un clavo a otro”). En el sur de España, particularmente en Andalucía, la locución que citamos es análoga a otra que es muy utilizada en el léxico popular en lo que concierne a los desamores : “La mancha de la mora con otra verde se quita”.

Fuente: Carlos Rivera


Marco Tulio Cicerón

Marco Tulio Cicerón, en latín Marcus Tullius Cicero (Arpino, 3 de enero del 106 adC - Formia, 7 de diciembre del 43 adC) fue un político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la Roma antigua.

Fuente: Wikipedia

Tener muchos humos

Humos de colores
Cortesía FondosYa.com
Tener (o darse) (muchos) humos son diferentes variedades de una misma locución. Se se aplica al pretencioso que presume o se vanagloria sin tener motivos para ello, que exagera la propia importancia y menosprecia a los demás. En resumen: se aplica al vanidoso, pretencioso y altivo.
El origen de la expresión hay que buscarlo en el antiguo mundo grecolatino, en el que se veneraba a los Lares del hogar y a los Manes o almas de los muertos, encendiendo en sus altares domésticos el fuego sagrado y quemando incienso en los patios de las casas.
Ocurre que, cuando una familia contaba entre sus difuntos con personajes que fueron poderosos en vida, este uso se exageraba sobremanera, y se llenaba la casa de incensarios y de humo que ennegrecían los bustos. Gesto que los demás —más humildes— consideraban presuntuoso, pues se daba más a menudo en las familias venidas a menos, que rememoraban así su más glorioso pasado.
Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana escribe:
“Tener muchos humos: tener gran presunción y altiveza. Los retratos e imágenes de sus mayores, que tenían los romanos en los atrios, como dezir agora en la sala de los linajes, les davan por epícteto humosas, o por esta vanidad o presunción, o porque estavan del tiempo denegridas y llenas de humo. A lo qual parece aludir Juvenal, quando dice: Fumosos equitum cum dictatore magistros.
En esta explicación se apunta también al carácter vano del humo en sí. Es decir, mucho volumen y aparatosidad para muy poco peso y sustancia, un mucho ruido y pocas nueces. Por lo que se suele decir que el vanidoso está hinchado o inflado de algo con tan poca sustancia como el propio aire.
Fuente: 1de3
Los Lares
Los lares eran divinidades romanas hijos de la náyade Lara y el dios Mercurio cuyo origen se encuentra en los cultos etruscos a los dioses familiares.
La religión de la antigua Roma presentaba dos vertientes: por un lado, los cultos públicos o estatales y, por otro, los cultos privados o domésticos. Dentro de ésta segunda vertiente se sitúa la adoración de los llamados dii familiaris o dioses de la familia. Entre estos se encuentran los lares loci, cuya función primordial era velar por el territorio en que se encontraba la casa familiar. Tanto es así, que antes de que la propiedad privada fuese regulada por el derecho, eran los dioses lares los encargados de evitar que los extraños se adentrasen en tierras ajenas mediante, según la creencia popular, la amenaza de enfermedades que podían llegar a ser mortales.
Las familias romanas sentían una gran veneración por los lares, que representaban en forma de pequeñas estatuas. Éstas se colocaban tanto dentro como fuera de la casa en pequeños altares llamados lararia (sg. lararium), donde se realizaban ofrendas o se les rendía oración. En la casas (sg. domus), el larario solía situarse en el atrio, lo más cerca posible de la puerta principal. En el caso de los apartamentos (pl. insulae), el lararium se colocaba cerca de la cocina, aunque en una misma casa podían existir varios y no era extraño que se encontrasen en los dormitorios. Lo que era importante, sin embargo, es que no estuviesen en lugares poco transitados o escondidos, con el fin de que no fuesen ignorados u olvidados.
En los primeros tiempos romanos cada casa tenía al menos una estatuilla, más adelante surge cierta confusión entre éstas y las de los manes, almas de los antepasados muertos.


Tipos de Lares

  • Lares Compitales: de las encrucijadas.
  • Lares Domestici: de la casa
  • Lares Familiares: de la familia.
  • Lares Permarini: del mar
  • Lares Rurales: de la tierra.
  • Lares Viales: de los viajeros.
Fuente: Wikipedia

Pelito pa’ la vieja

Desde tiempos remotos, el hecho de arrancarse algunos pelos de la cabeza y arrojarlos al viento ha tenido un significado de reconciliación, ya que así la hacían los griegos del período clásico (se lo menciona en la "Iliada", de Homero durante las ceremonias del rapado de corderos y el aventado de sus pelos).

Y aún hoy lo hacen, por ejemplo, los niños andaluces cuando quieren sellar sus diferencias: ponen los pelos en la palma de la mano y, soplando, exclaman: "Pelitos a la mar", en alusión a que el viento habría de llevarse también las disputas hacia el inmenso mar, lo mismo que se llevaba los pelitos.


Trasladada al lenguaje común, la frase mantiene su primitivo significado y se la usa para allanar diferencias.


Entre nosotros, esa significación no tuvo jamás aplicación práctica, pero circulaba hace muchos años la variante Pelito pa’ la vieja, claro que como exclamación de júbilo luego de haber obtenido provecho en alguna operación ventajosa (cambio de figuritas, canicas, etcétera).



Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez



HOMERO


Homero (en griego antiguo μηρος Hómēros; c. siglo VIII adC) es el nombre dado al poeta y rapsoda griego antiguo al que tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales épicasLa Ilíada y La Odisea—, la épica menor cómica Batracomiomaquia (‘La guerra de las ranas y los ratones’), el corpus de los himnos homéricos, y varias otras obras perdidas o fragmentarias tales como Margites. Algunos autores antiguos le atribuían el Ciclo Épicola Guerra de Troya así como poemas tebanos sobre Edipo y sus hijos. En todo caso, no cabe duda que es el pilar sobre el que se apoya la épica grecolatina y, por ende, la literatura occidental.

griegas — completo, que incluía más poemas sobre

Fuente: Wikipedia

Pender de un hilo

Expresión con que se señala el gran riesgo de ruina de una cosa o al que se halla en un inminente peligro de muerte. Como tantos otros Dichos, proviene de la antigüedad clásica, fuente inagotable para nuestra Lengua, y alude a la fábula de las Parcas. En la Mitología, las Parcas, dividades infernales, eran tres hermanas que hilaban y cortaban el hilo de la vida del hombre. La primera y más joven, Clotho, presidía el momento del nacimiento y tenía el hilo del destino de los hombres. La segunda, Lachesis, era la que hilaba el curso de la vida. Y la tercera, la Parca propiamente tal, era Atropos, la que tenía por oficio cortar con las tijeras el hilo de la vida, sin respetar la edad, la riqueza, el poder, ni ninguna prerrogativa. Por extensión, hay también dos Dichos: Pender su vida de un hilo y Cortar el hilo de la vida.

De capa caída

Según el Diccionario de la Real Academia Española la expresión “ir de capa caída” es sinónimo de “padecer una sensible decadencia material o moral”. La citada expresión se aplica también a los objetos cuando van “cayendo en desuso”, cuando están pasados de moda o cuando una epidemia “pierde intensidad”.Con relación al origen de esta locución, la opinión más extendida es la que se refiere a la capa de hojas de los árboles, que al caerse lo dejan desnudo. Aunque resulta más creible la conjetura de que proviene del modismo francés “chape chute”, del siglo XII, que en un principio significaba “cosa provechosa”. Dicha expresión cambió en el siglo XVII, cuando “chercher chape chute” equivalía a “buscar mala ventura”.

Fuente: http://www.elpelao.com/letras/1390.html

Tener Vista de Lince

Con este dicho, tenemos que admitir que se ha cometido un error histórico que se ha mantenido a través del tiempo. Y todo debido en parte a una equivocada transcripción (algo muy frecuente en nuestra lengua) así como a un acertado concepto científico que involucra a este felino.
Existía un rey de Mesenia -antigua ciudad del Medio Oriente- llamado Alfareo, cuyo hijo era famoso por la capacidad visual de que gozaba, ya que era capaz de distinguir desde su atalaya en Libia, la partida de una flota enemiga desde Cartago. Y no sólo eso; se decía además, que era capaz de atravesar con su mirada toda clase de objetos sólidos.
Sucedía que el nombre de este descendiente de nobles era Linceo y fue él quien dio origen al dicho popular tener vista de Linceo, que era como se decía en los primeros tiempos y no tener vista de lince, como lo hacemos en la actualidad.
Coincidentemente, el felino que nos ocupa ostenta con orgullo el mérito de ser uno de los animales con mejor visión entre todos los seres de la tierra, pero no fue él precisamente el que originó este dicho tan popular, usado hoy para destacar la capacidad visual de alguien.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Vísteme Despacio Que Tengo Prisa

Seguramente, no debe de haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor".
Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, por otra parte, no demuestra ser ninguna genialidad y es un hecho que muchos de los protagonistas de importantes hechos históricos pudieron haberla utilizado en algún momento de su vida.
No obstante, una creíble versión sostiene que fue el emperador Augusto (y por cronología, precede obviamente a los demás) quien solía exhortar a sus servidores diciéndoles "Apresúrate lentamente".
Con el tiempo, la expresión habría sufrido variantes, pero manteniendo siempre la vigencia con la que llegó a nuestros días y a través de la cual se aconseja a otra persona a que actúe con calma y tranquilidad en el momento más delicado de una situación, debido a que cuando se procede apresuradamente, lejos de abreviar problemas, esa premura suele entorpecer y malograr los mejores propósitos.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Cayo Julio César Octavio Augusto. En latín Caius Iulius Caesar Octavianus. (23 de septiembre 63 adC19 de agosto 14 dC), de nombre Octavio durante el periodo de su vida anterior al año 27 adC, es considerado como el primero, y más importante de los emperadores romanos, aunque él mismo no se consideró como tal durante su reinado, prefiriendo usar el título republicano tradicional de princeps civium (esto es, el primero de los ciudadanos). Augusto mantuvo externamente las instituciones republicanas, pero en realidad reinó como un autócrata durante más de 40 años. Acabó con un siglo de guerras civiles y dio a Roma una era de paz (Pax Romana), prosperidad y grandeza imperial.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Augusto

Vérselas Negras

Para explicar este dicho, deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por los que se creía que se expresaba el oráculo.
En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa.
Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Zapatero, a tus Zapatos

Según los testimonios de los historiadores Valerio Máximo y Plinio, el Viejo, la frase fue pronunciada en cierta oportunidad por Apeles, el pintor griego más célebre de la Antigüedad. Este artista acostumbraba a exponer sus cuadros en la plaza pública y así podía escuchar directamente la opinión de la gente acerca de sus trabajos.
En cierta oportunidad, Apeles había expuesto el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo a observar la obra y criticó la forma de una de las sandalias del personaje.
Apeles acató la observación del zapatero, llevó la obra a su taller, la rectificó y nuevamente la llevó al lugar de exposición.
Cuando el zapatero volvió a contemplar el cuadro, al ver que el pintor había acatado su sugerencia, se sintió autorizado para extender sus críticas a otros aspectos del retrato, lo que motivó que Apeles, al escuchar esos comentarios, lo encarara y le dijera: zapatero, a tus zapatos.
La expresión, desde entonces, se usa como consejo a quien pretende juzgar asuntos ajenos en los que no es experto.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

¡Toco Madera!

Para no perder la costumbre, como en algunos post anteriores, queremos compartir con ustedes este fragmento poético cantable. Esta vez, otro grande: el "Nano" Joan Manuel Serrat, y dice así:

"Cruza los dedos,
toca madera.
No pases por debajo de esa escalera.
Y evita el trece
y al gato negro.
No te levantes con el pie izquierdo."

A
pedido de July, que anduvo pululando por estos pagos bloggeros, vamos a comentar esta frase que tanto usamos sin saber de dónde viene.
Primero hablemos sobre su significado, del cual existen varias acepciones bastante relacionadas entre sí. Hay quienes dicen, con mucha razón, que se utiliza como una manera de alejar los malos presagios o evitar que la buena suerte cambie. Otros argumentan que sería una forma de "descarga a tierra" de las malas vibraciones, recomendando que las piezas de madera a ser tocadas no tengan patas -prohibidas mesas y sillas, al menos- ya que debe ser "madera viva", es decir un árbol o similar. En fin, creo que todos coincidimos que si anunciamos a viva voz algo así como "nunca me ha sucedido ninguna desgracia", nos surge de los estómagos una necesidad instintiva de tocar el primer trozo de madera que tengamos a mano, ¿no es verdad?
En cuanto a sus orígenes hay varias versiones, para todos los gustos. Los más cristianos reclaman que "tocar madera tiene su origen en la madera de la Santa Cruz" (madritel.es). Antaño se creía que tocar la madera traía protección contra todo tipo de males. (Revista Natural) Algunos dicen que no era mera superstición, sino una vera práctica piadosa. (1de3.com)
Otra versión nos aclara que los antiguos Arios mazdeítas tocaban madera para ponerse bajo la protección de Atar, genio del fuego, poder que creían encerrado en las vetas moradas de la madera, acompañado del poder de la Vitalidad. (Revista Natural, BELCA) Está también la posibilidad que los druidas y magos de la antigüedad tocaran madera con el sentido de "descargar a tierra" que mencionamos más arriba. (madritel.es)
Una tercera (si no cuento mal), más hacia este lado del Meridiano de Greenwich (y más allá también) nos cuenta que la madera que se debe tocar ha de ser de roble, dado que desde hace unos cuatro mil años -más precisamente cerca de 2000 aC.- los aborígenes norteamericanos -y más tarde los antiguos griegos (o sea, los de más allá de Greenwich)-, creían que los grandes robles eran la morada de algún dios, al ver que frecuentemente eran alcanzados por algún rayo. (Astrología Ciudad Futura)
Esto es todo lo que hemos investigado, por ahora y sirve para mostrar que la duda (o inquietud) de uno puede transformarse en -además de la duda de otro- un enorme trabajo para alguno más.
Un placer, July.

"Y vigila el horóscopo
y el biorritmo.
Ni se te ocurra vestirte de amarillo.
Y si a pesar de todo
la vida te cuelga
el "no hay billetes"
recuerda que pisar mierda
trae buena suerte."


Fuentes: BELCA, 1de3, madritel, elhombremediocre, tulollevas, carmenlobo
Los Creadores

Lágrimas de Cocodrilo


Damos la bienvenida a este banquete fraseológico que dimos en llamar 'Definiciencia Popular' a uno de los más antiguos habitantes de la tierra que la mano del hombre no ha extinguido aún.
Siempre intentando que no nos devore la ignorancia, voraz depredadora si las hay, estuvimos inquiriendo a cuanta página Web pudimos hallar, con el sencillo -aunque digno- objeto de encontrar una explicación del significado y origen de esta conocidísima expresión popular.
Hoy en día, la frase se aplica para describir a "todas esas lágrimas derramadas sin sentimiento, que no son de verdad, sino que son fingidas (es decir, dando a entender lo que no es cierto)" (erasmus).
Parece ser que desde épocas bastante remotas se sabe que los cocodrilos lloran, con lo cual corroboramos que no hemos descubierto nada nuevo, hecho que nos hace sentir muy deprimidos. En un relato de Claudio Eliano (escritor romano, s.III dC) encontramos que "los egipcios apolonopolitas cazan con red a los cocodrilos, los cuelgan de un árbol y los azotan y magullan mientras los cocodrilos gimen y lloran. Finalmente los descuartizan y comen". No obstante, no hallamos ninguna referencia a lo fingido de las lágrimas sino hacia alrededor del año 1250, de la mano de Bartholomaeus de Glanville, quien llevaba el patriótico alias de "el Anglico", monje franciscano de origen francés que escribió sobre ciencias naturales y "otras yerbas". De su mano viene lo siguiente: "si el cocodrilo encuentra un hombre a la orilla del río o en un peñasco, lo mata si puede, después llora sobre él, y finalmente lo devora". Casi intencional, cuasi fortuitamente, podríamos llegar a pensar que la intención de "el Anglico" era resaltar una (quizá) implícita falsedad o hipocresía en llanto-previo-al-almuerzo del saurio en cuestión. La siguiente cita -creemos- no da lugar a dudas del fingimiento que hablamos. Se trata de una cuarteta de un tal Juan Ruiz (arcipreste de Hita, Toledo) que data del año 1343 y dice así:

"Si más que una codorniz la astuta urraca no hablara,
no la colgaran en plazas, ni la risa suscitara.

L
ágrimas de cocodrilo no sirven en vuestra cara,
pues cual Don Melón Ortiz, otro cualquier hombre hablara."


También hallamos, este sintético proverbio Siciliano que les convidamos a continuación:

"Prima ti manciu, dipoi ti chiànciu"
(Primero te devoro. Después te lloro)

Dicen los autores Murube y Esteban que "las citas antiguas sobre «lágrimas de cocodrilo» como simulación pueden interpretarse con dos significados distintos: El primero es llorar para enternecer a una persona y así atraerla y una vez conseguido esto, matarla. El segundo es bastante distinto y expresa matar a una víctima, y después cuando ésta está siendo devorada, llorar, posiblemente para simular un dolor que no se siente." (www.oftalmo.com)
Fieles a la tendencia cientificista positivista que domina nuestras mentes y nos encasilla, nos vemos más propensos a creer la versión tanto más reciente que postula que dichas "lágrimas" no son otra cosa que una "secreción" de alguna glándula que estos dinosaurios vivientes poseen en los ojos o en sus inmediaciones, la cual cumple la desalentadora función de tan sólo mantener humectados los luceros de este reptil anfibio mientras él anda por ahí, pavoneándose fuera del agua, "víctima de sus muchas ínfulas".

Fuentes: BELCA, erasmus, oftalmo.com