Mostrando las entradas con la etiqueta Edad Media. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Edad Media. Mostrar todas las entradas

De pé a pá

"De pé a pé" es una locución existente desde antiguo en nuestra lengua castellana. En el acto XVIII de la Celestina (1499) el rufián Centurio dice lo siguiente: "Yo te juro por el sancto martilogio, de pe a pa, el braço me tiembla de lo que por ella entiendo hazer, que contino pienso cómo la tenga contenta y jamás acierto".

Por si las moscas

Publicado originalmente por D'Artagnan el 3/07/08 y editado por D'Artagnan y Athos el 4/11/08)

Las moscas son unos insectos tan molestos como habituales, de los que hay que proteger y resguardar los alimentos por higiene.La simple precaución de tapar los recipientes, envolver o resguardar la comida por si las moscas hacían su aparición, ha devenido un gesto cotidiano para preservar la salud.Es de suponer que la frase se emplearía habitualmente épocas anteriores y en ambientes rurales lo que pudo motivar que la precaución se generalizara posteriormente a cualquier actividad y que por si las moscas se convirtiera en una locución coloquial con el significado de ‘por si acaso, por lo que pueda suceder’.Otra versión, arguye que, en ocasiones, la frase se acentúa afirmando: “por si las moscas pican” ('desazonan, incomodan, abrasan') y atribuye su origen a una extraña leyenda, en la cual se cuenta que las moscas conocidas con el nombre de "moscas de San Narciso" brotaron repentinamente en 1285 de la tumba de este santo gerundense y atacaron al ejército francés, que al mando de Felipe 'El Atrevido', se disponía a sitiar la ciudad de Gerona. Las famosas moscas levantaron el pánico y contagiaron la peste entre los invasores, quienes tuvieron que levantar el sitio mientras salían espantados.

Fuente: 1de3, Carlos Rivera

A ojo de buen cubero


Cuando terminen de leer el siguiente post, van a llegar a comprender el método que utilizamos para seleccionar las frases, locuciones y expresiones que publicamos en este definicioso blog.
Lo decimos porque el origen del dicho ‘a ojo de buen cubero’ radica en el criterio con que se fabricaban las ‘cubas’ en la época del feudalismo. Era entonces todo absolutamente arbitrario, incluso (valga la inevitable redundancia) la capacidad de las medidas de capacidad –que hoy se miden en metros cúbicos, litros, onzas líquidas, galones, etc.
De tal calaña eran las ‘cubas’, que en realidad llevaban tal nombre gracias a sus homónimas utilizadas para almacenar, contener, acarrear y –sin duda- medir una équis cantidad de líquido (preferimos vino, si son tan amables los señores).
Gracias a la tirana y repudiable arbitrariedad que les otorgaba el poder autoimpuesto a los señores feudales, ocurría inevitablemente que los cuberos (fabricantes de cubas; no confundir con ‘habitantes de la isla de Cuba’, que son cubanos, ni siquiera cubenses) fabricaran las cubas según el capricho de sus gobernantes, éstas jamás poseían un valor fijo, es decir, cada feudo poseía cubas del tamaño…que las poseía, así de lindo.
De ahí que esto dio pie a que surgiera la expresión que aquí tratamos de ventilar y que se utiliza cuando queremos decir que una cosa está hecha sin medida o de forma antojadiza. O ‘a la que te criaste’ como diría mi madre, en un severo ataque de desconocimiento de su responsabilidad en la crianza que ella misma diera en citar.
Brindemos por ella con una cuba, mis queridos lectores!

Poner la mano en el fuego

¿Quién no ha mencionado este dicho alguna vez, cuando las circunstancias lo han puesto en ocasión de defender a alguien de su más íntimo aprecio? (o que por defenderlo se le paga un lindo precio –perdón, sólo bromeaba)
Es de humanos enfervorizarse alguna que otra vez. Pero cuando de fervor se trata, qué mejor frase que la del título de este post para expresar el ferviente ardor de la amistad o los verdaderos vínculos en que uno está comprometido con el otro y uno es para todos como todos para uno -tal como sucede con nosotros, Los Creadores (de este blog).
Pero, nobleza obliga (y desde ya les aclaro que no hay detrás de mí ningún señor de apellido Nobleza apuntándome con ningún arma para que continúe escribiendo lo que el desea en lugar de lo que yo pensaba escribir), nos vemos en la obligación de aclarar que la frase suele utilizarse casi por lo general de forma negada. Es decir, para expresar falta de compromiso con el otro, una bonita y polite forma de no jugarse. Por lo tanto, seguramente serán testigos, al menos una vez en sus vidas (si ya no lo han sido), de escuchar aseveraciones como “Por Fulanito yo no pongo las manos en el fuego, es un mentiroso" –o un descuidado, o simplemente no es de nuestro agrado, expresando algo así como “no respondo por él”.
Del origen de la expresión ¿qué les puedo contar? Resulta que en la Europa de la Edad Media, se practicaban las ordalías (o la Ordalía, yo las prefiero siempre de a muchas, siempre y cuando correspondan al género femenino) que en su forma singular, se refiere a una “prueba ritual usada en la Europa medieval y en ciertas sociedades para averiguar la culpabilidad o inocencia de una persona acusada, y una de cuyas formas es el juicio de Dios.” (DRAE*)
Las acusaciones tenían que ver con pecados o quebrantamientos a las normas y no sólo eran enjuiciados de esta manera los seres humanos sino también las cosas (libros, obras de arte, etc.), según podemos leer en ‘Wikipedia’.
Varias eran las pruebas de ordalía. Sin embargo, la más difundida en la Europa del Medioevo, era la del hierro candente (nunca un cuestionario de opciones múltiples, no?), que consistía en sostener con las manos dicho metal en tal estado (sin quemarse, claro está). “En algunas ordalías se prescribía que se debía llevar en la mano este hierro el tiempo necesario para cumplir siete pasos” nos cuentan desde el ‘Portal Planeta Sedna’. El hierro candente era a veces (cruel y sádicamente, digo yo) sustituido por agua o aceite hirviendo o plomo fundido. Otras veces se hacía meter al acusado las manos en una hoguera.
Una vez sometido a tales ordalías (y quemado hasta las pestañas!!) si el acusado no resultaba dañado (cuando salía vivo, se sobreentiende, no?), se lo consideraba inocente y no debía recibir castigo (y lo anterior qué era, entonces?!).
Imagínense a una niña de delicadas costumbres, con la piel de sus manos jamás herida por ningún abrasivo (ni siquiera por jabón de tocador, no olviden que antes no se acostumbraba bañarse tan a menudo como hoy día). Imaginen que a esta niña la hubieran acusado de quebrantar las normas, cometer un pecado, llevar a cabo una transgresión (a alguien se le ocurre alguno?). Ahora imaginen cómo quedarían sus manos al ponerlas en una hoguera. ¿Por qué no la mataban directamente y listo? Dudas jurídicas, nada más.
Si luego de leer todo lo anterior no se impresionan hasta ponérseles la “piel (o la carne) de gallina” (**), debe ser que tienen “sangre de pato” (***).


Referencias:

(*)DRAE: abreviatura de Diccionario de la Real Academia Española.
(**) “piel (o carne) de gallina”: se dice así al erizamiento de los pelos del cuerpo, que produce un aspecto punteado, como el del cuero de una gallina luego de quitársele las plumas.
(***) “sangre de pato”: se utiliza esta expresión refiriéndose a la insensibilidad o carácter frío de una persona o a quien no gusta de mostrar sus sentimientos (diccionarios.com), contrariamente a la creencia popular que su origen se debe a que el pato, animal de sangre caliente, tendría la sangre fría como los reptiles, por ejemplo.

Irse por los cerros de Úbeda (Por la tangente)

Cuando alguien se va por los cerros de Úbeda significa que, o bien empieza a divagar (empezar hablando de una cosa y terminar hablando de otras muy distintas sin llegar a saber muy bien cómo se ha llegado a ese punto) o bien intentar evitar responder una pregunta directa hablando sobre otra cosa no relacionada (estrategia que dominan perfectamente la mayor parte de los políticos y que también se conoce como “salirse por la tangente”). En este caso sí hay un hecho histórico que parece ser que fue el origen de esta expresión. Resulta que allá por el siglo XII, durante la Reconquista Española, cuando las tropas del rey Fernando III estaban a punto de atacar Úbeda (una ciudad cerca de Baeza, en la provincia de Jaén), uno de los capitanes del ejército desapareció antes de que empezase la lucha y justamente después de la conquista, reapareció. Cuando le preguntaron que dónde se había metido durante toda la batalla él alegó que se había perdido por los cerros de Úbeda y desde entonces dicha frase se asoció a la cobardía.

Fuente: Erasmus

Úbeda
Úbeda es una ciudad de la provincia de Jaén en Andalucía (España). Capital de la fértil comarca jiennense de La Loma. La ciudad está declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde el 3 de julio de 2003, junto con la ciudad de Baeza, debido a la conservación de sus buenos y numerosos edificios renacentistas así como todo su singular entorno urbanístico.El gentilicio formal es el de ubetense, aunque los habitantes de Úbeda pueden ser conocidos como ubedeños, principalmente en los pueblos de alrededor, tales como Torreperogil, Sabiote, Baeza, Villacarrillo, Rus, Canena. En cualquier caso, el habitual es el primero.La ciudad se encuentra sobre un cerro, volcada hacia el valle del Guadalquivir frente a la imponente Sierra Mágina, y cerca del mismo centro geográfico de la provincia de Jaén.Constituye un importante centro de atracción , al contar con hospital comarcal, centros educativos y escuelas universitarias (UNED y SAFA), hacienda, seguridad social, juzgados, Centro del Profesorado (CEP), etc... derivando en uno de los índices de centralidad más altos de toda Andalucia. Según el anuario de La Caixa, se trata de la capital de una de las provincias económicas de España, con una población de más de 200.000 habitantes que acude habitualmente a comprar en ella.Úbeda vive principalmente del sector servicios, comercio y la administración, que ocupan el 49% de la población activa. Pero además, es un centro neurálgico del olivar y el aceite, por lo el peso de la agricultura es enorme,(fundamentalmente olivar), en un municipio que es año tras año uno de los mayores productores y envasadores de aceite de oliva de la provincia de Jaén, siendo la piedra angular de toda su economía. Otras actividades complementarias son la industria, la ganadería y un incipiente turismo.

Fuente: Wikipedia

Color azul para los niños y el rosa para las niñas

Los investigadores afirman que en la Inglaterra anglosajona de los siglos V y VI, los bebés varones eran más apreciados que las niñas. Según una creencia general, espíritus malignos omnipresentes visitarían la cuna y dañarían o se llevarían al bebé si éste era varoncito. El azul, color poderoso porque proviene del cielo, ahuyentaría a estas fuerzas maléficas.
En esa época, las niñas carecían de un color protector. Más tarde, en Alemania, una leyenda muy conocida sostenía que las niñas provenían de una rosa color de rosa, y se acostumbraba vestir a las niñas de ese color. Tal costumbre se mezcló con la británica de vestir a los varones de color azul y se difundió a otros países del mundo occidental.
Los psiquiatras y los diseñadores saben desde hace tiempo que el color puede tener un significado específico. Un ejemplo común en los países occidentales es el uso del rojo como señal de peligro. Cuando el semáforo cambia a rojo es una orden inmediata de detenerse; en los tiempos de la Guerra Fría, una alerta roja significaba la posibilidad de un ataque nuclear.
En nuestra cultura, el color rojo como señal de peligro quizá esté vinculado con el color de la sangre o del fuego. Entre los chinos, el rojo simboliza la felicidad.

Fuente: Revista Selecciones

¿Quién le pone el cascabel al gato?

La frase se refiere a la impotencia de los más débiles para tomar precauciones frente a aquellos más fuertes que abusan de ellos. También para referirse a la realización de una tarea complicada o peligrosa, para la que es prácticamente imposible encontrar un ejecutor.

El origen de esta expresión parece estar en un cuento popular, recopilado en el siglo XIV en el Libro de los gatos, que es un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional, cuyo cuento número 55 lleva por título De los mures con el ratón, y narra así:

Los mures una vegada llegáronse a consejo et acordaron como se podrían guardar del gato; et dixo el uno que era mas cuerdo que los otros: Atemos una esquila al pescuezo del gato et podernos hemos muy bien guardar del gato; que cuando el passare de un cabo al otro, siempre oyremos la esquila. Et aqueste conseio pligo a todos; más dixo uno: Verdat es; mas ¿quién atará la esquila al pescueso del gato? Et respondió el uno: Yo no. Respondió el otro: Yo no; que ni por todo el mundo yo non querría llegar a él.

La historia tiene diferentes versiones pero todas con la misma moraleja. Samaniego, en la Fábula VIII, lo narra así:

Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,

que después de las aguas del diluvio

fue padre universal de todo gato,

ha sido Miaurgato

quien más sangrientamente

persiguió a la infeliz ratuna gente.

Lo cierto es que, obligada

de su persecución la desdichada

en Ratópolis tuvo su congreso.

Propuso el elocuente Roequeso

echarle un cascabel, y de esta suerte

al ruido escaparían de la muerte.

El proyecto aprobaron uno a uno.

¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno.

“Yo soy corto de vista.”Y yo muy viejo.”

“Yo, gotoso”, decían. El consejo

se acabó como muchos en el mundo.

Proponen un proyecto sin segundo.

Lo aprueban. Hacen otro. ¡Qué portento!

¿Pero la ejecución? ¡Ahí está el cuento!

Y Lope de Vega lo versionó así:

Juntáronse los ratones

para librarse del gato;

y después de largo rato

de disputas y opiniones,

dijeron que acertarían

en ponerle un cascabel,

que andando el gato con él,

librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,

colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

- ¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

ese cascabel al gato?

Fuente: 1de3

Esta publicacion esta dedicada a un querido amigo, quien fue el que sugirió la frase.

Gato negro trae la mala suerte

Entre las supersticiones, el temor a un gato negro que se cruce en nuestro camino es de origen más bien reciente. Asimismo, se opone por completo al lugar preferente ocupado por el gato, cuando fue domesticado por primera vez en Egipto, unos 5.000 años. Todos los gatos, incluidos los negros, eran tenidos en muy alta estima por los antiguos egipcios, y la ley les protegía contra los malos tratos y la muerte.
Tal era la idolatría que inspiraba el gato, que la muerte de uno de estos animales hacia que toda la familia que le había albergado le guardara luto, y tanto ricos como pobres embalsamaban los cadáveres de sus gatos con el mayor lujo, envolviéndolos con un fino lienzo y colocándolos en sarcófagos de materiales valiosos, como el bronce e incluso la madera, todo un lujo en un Egipto tan pobre en árboles.
Los arqueólogos han exhumado cementerios enteros de gatos momificados en los que abundaban los negros. Impresionados por la supervivencia del gato, animal capaz de soportar numerosas caídas desde gran altura y salir ileso de ellas, los egipcios originaron la creencia de que el gato tiene siete vidas, e incluso nueve según otros.
La popularidad del gato se extendió rápidamente a través de las civilizaciones. Textos en sánscrito que cuentan más de dos mil años de antigüedad hablan del papel de los gatos en la sociedad india. En China, hace unos 2.,500 años, Confucio tenía un gato como animal de compañía predilecto.
Alrededor del año 600 de nuestra era, el profeta Mahoma predicaba con un gato en sus brazos y, más o menos en la misma época, los japoneses empezaron a mantener gatos en sus pagodas para proteger los manuscritos sagrados.
En aquellos siglos, el hecho de que un gato se cruzara en el camino de una persona era signo de buena suerte. El temor a los gatos, especialmente a los negros, surgió en Europa durante la Edad Media, particularmente en Inglaterra.
La característica independencia del gato, junto con su testarudez y su afición al robo, unida al repentino aumento de su población en las grandes ciudades, contribuyeron a su caída en desgracia. Los gatos callejeros eran alimentados a menudo por ancianas pobres y solitarias, y cuando se propagó en Europa una oleada de histeria, en la que muchas de esas mujeres carentes de hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, los gatos que les hacían compañía —especialmente los negros— fueron considerados culpables de brujería por asociación de ideas.
En Francia, millares de gatos eran quemados mensualmente hasta que, en la década de 1630, el rey Luis XIII puso fin a esta vergonzosa práctica. Dado el largo tiempo —varios siglos— durante el cual los gatos negros fueron sacrificados en toda Europa, es sorprendente que el gen del color negro no se extinguiera en esa especie... a no ser que el gato realmente tenga siete vidas.

Fuente: Tinet

Cornudo y apaleado (Tras de cornudo apaleado)

Empleamos esta significativa expresión para dar a entender que una persona que ha sufrido una ofensa o un daño, sufre aún otro mayor. ¿Hay algo peor que ser engañado por la propia mujer?... Pues sí, que en vez de consolarte, te apaleen... ¿o no? Ya ves, tengo un accidente y destrozo el coche; me compro otro y a los dos días me lo roban... Cornudo y apaleado. El origen de la frase, que originariamente era tras de carnudo, apaleado, o sobre carnudo, apaleado, está en un cuento recogido por Giovanni Boccaccio (1313-1375) en la novela séptima de la séptima jornada de El Decamerón. Cuenta la historia de una mujer, enamorada del criado y con ganas, e intención, de llevárselo a la cama. Para burlar al marido, le informa de que el criado está enamorado de ella y quiere verla en el jardín. Ante esto, el marido se viste con las ropas de la mujer y acude al jardín. Mientras aquel vigila, los dos amantes se reúnen con total tranquilidad. Tras una larga noche de amor, y para completar la burla, baja el criado con un garrote y apalea al amo haciéndole creer al pobre desgraciado que está apaleando a la mujer, mientras grita: «Desgraciada, traidora, no sólo engañas a mi señor sino que crees que yo también lo iba a engañar.» Con lo que el criado libera a la mujer de la sospecha, demuestra al señor su lealtad y queda este último, cornudo, apaleado y, encima, satisfecho. El relato se hizo muy popular en España durante el siglo XVI y lo recogen diversos autores de esa época, entre ellos el gran cuentista valenciano Juan de Timoneda (1520-1583) en su Sobremesa y alivio de cami-nantes.

Referencias
Giovanni Boccaccio
(1313 – 21 de diciembre de 1375), fue un escritor y humanista italiano. Es uno de los padres, junto con Dante y Petrarca, de la literatura en italiano. Compuso también varias obras en latín. Es recordado sobre todo como autor del Decamerón.
Biografía
Giovanni Boccaccio nació en junio o julio de 1313, hijo ilegítimo del mercader Boccaccio (Boccaccino) di Chellino, agente de la poderosa compañía mercantil de los Bardi. Nada se sabe con certeza acerca de la identidad de su madre. Se discute dónde nació Boccaccio: pudo haber nacido en Florencia, en Certaldo o, incluso, según algunas fuentes, en París, lugar al que su padre debía desplazarse a menudo por razón de su trabajo. Se sabe que su infancia transcurrió en Florencia, y que fue acogido y educado por su padre, e incluso continuó viviendo en la casa paterna después de 1319, cuando el mercader contrajo matrimonio con Margherita dei Mardoli. Boccaccio vivió en Florencia hasta 1325 o 1327, cuando fue enviado por su padre a trabajar en la oficina que la compañía de los Bardi tenía en Nápoles.
Como Boccaccio mostrara escasa inclinación hacia los negocios, el padre decidió en 1331 encaminarlo hacia el estudio del derecho canónico. Tras un nuevo fracaso, se dedicó por entero a las letras, bajo la tutela de destacados eruditos de la corte napolitana, como Paolo da Perugia y Andalò di Negro. Frecuentó el ambiente refinado de la corte de Roberto de Anjou, de quien su padre era amigo personal. Entre 1330 y 1331 enseñó Derecho en la Universidad de Nápoles el poeta stilnovista Cino da Pistoia, quien tuvo una influencia notable en el joven Boccaccio.
La mañana del 30 de marzo de 1331, sábado santo, cuando el autor tenía veintitrés años, conoció a una dama napolitana de la que se enamoró apasionadamente —el encuentro se describe en su obra Filocolo—, a la que inmortalizó con el nombre de Fiammetta («Llamita») y a la que cortejó sin descanso con canciones y sonetos. Es posible que Fiammetta fuese María de Aquino, hija ilegítima del rey y esposa de un gentilhombre de la corte, aunque no se han encontrado documentos que lo confirmen. Fiammetta abrió a Boccaccio las puertas de la corte y, lo que es más importante, lo impulsó en su incipiente carrera literaria. Bajo su influencia escribió Boccaccio sus novelas y poemas juveniles, desde el Filocolo al Filostrato, la Teseida, el Ameto, la Amorosa visión y la Elegía de Madonna Fiammetta. Se sabe que fue Fiammetta la que puso fin a la relación entre los dos, y que la ruptura le causó a Boccaccio un hondo dolor.
En diciembre de 1340, después de al menos trece años en Nápoles, tuvo que regresar a Florencia a causa de un grave revés financiero sufrido por su padre. Entre 1346 y 1348 vivió en Rávena, en la corte de Ostasio da Polenta, y en Forlì, como huésped de Francesco Ordelaffi; allí conoció a los poetas Nereo Morandi y Checco di Melletto, con los cuales mantuvo después correspondencia.
En 1348 regresó a Florencia, donde fue testigo de la peste que describe en el Decamerón. En 1349 murió su padre, y Boccaccio se estableció definitivamente en Florencia, para ocuparse de lo que quedaba de los bienes de su padre. En la ciudad del Arno llegó a ser un personaje apreciado por su cultura literaria. El Decamerón fue compuesto durante la primera etapa de su estancia en Florencia, entre 1349 y 1351. Su éxito le valió ser designado por sus conciudadanos para el desempeño de varios cargos públicos: embajador ante los señores de Romaña en 1350, camarlengo de la Municipalidad (1351) o embajador de Florencia en la corte papal de Aviñón, en 1354 y en 1365.
En 1351 le fue confiado el encargo de desplazarse a Padua, donde vivía Petrarca, a quien había conocido el año anterior, para invitarlo a instalarse en Florencia como profesor. Aunque Petrarca no aceptó la propuesta, entre ambos escritores nació una sincera amistad que se prolongaría hasta la muerte de Petrarca, en 1374.
La tranquila vida de estudioso que Boccaccio llevaba en Florencia fue interrumpida bruscamente por la visita del monje sienés Gioacchino Ciani, quien lo exhortó a abandonar la literatura y los argumentos profanos. El monje causó tal impresión en Boccaccio que el autor llegó a pensar en quemar sus obras, de lo que fue afortunadamente disuadido por Petrarca.
En 1362 se trasladó a Nápoles, invitado por amigos florentinos, esperando encontrar una ocupación que le permitiese retomar la vida activa y serena que había llevado en el pasado. Sin embargo, la ciudad de Nápoles en la época de Juana I de Anjou era muy diferente de la ciudad próspera, culta y serena que había conocido en su juventud. Boccaccio, decepcionado, la abandonó pronto. Tras una breve estadía en Venecia para saludar a Petrarca, en torno al año 1370 se retiró a su casa de Certaldo, cerca de Florencia, para vivir aislado y poder así dedicarse a la meditación religiosa y al estudio, actividades que sólo interrumpieron algunos breves viajes a Nápoles en 1370 y 1371. En el último período de su vida recibió del ayuntamiento de Florencia el encargo de realizar una lectura pública de La Divina Comedia de Dante, que no pudo concluir a causa de la enfermedad que le causó la muerte el 21 de diciembre de 1375.

Fuente: Wikipedia

Pasar la noche en blanco

Cuando una persona es incapaz de conciliar el sueño por un dolor, una preocupación u otro motivo, se dice que ha pasado la noche en blanco. El origen de este modismo está relacionado con la noche que ritualmente solían pasar sin pegar ojo aquellos que durante el medioevo, querían formar parte de ciertas órdenes de caballería. La noche antes de ser armados caballeros, los aspirantes hacían la velada de las armas que les honrarían como tales, llevando como atuendo una túnica u otra vestidura blanca que simbolizara la pureza espiritual. El color blanco de las ropas y lo largo que se hacía la espera hasta el amanecer dio origen al dicho pasar la noche en blanco.

Fuente: Félix Cardona

Poner los pies en Polvorosa

Pies en Polvo Rosa
Cortesía JavierInfante.blogspot.com
A pesar de que no puede afirmarse con certeza, todo lleva a pensar que el origen de esta expresión alude a un hecho bélico histórico protagonizado por el rey de Asturias y León, don Alfonso III.
Al parecer, este monarca estaba bastante preocupado por las incursiones de los moros en su territorio y un buen día resolvió poner punto final a las tropelías de los sarracenos, para lo cual, salió a cortarles el paso a orillas del río Orbigo, en una región conocida como los Campos Palestinos de Polvorosa.
Luego de una compleja, cruenta y exitosa contraofensiva del monarca astur, el ejército islámico debió dispersarse en fuga desordenada, de donde la conocida expresión poner pies en Polvorosa comenzó a aplicarse con valor de huida brusca y precipitada.
Otras versiones, un poco menos documentadas, remiten el origen de este dicho -en sentido figurado- a la polvareda que levanta alguien cuando huye; también aluden a que en el lenguaje de los delincuentes (germanía) se llama polvorosa a la calle.
En la actualidad, aunque un poco menos difundida, esta expresión es utilizada en el mismo sentido.
Fuente: BELCA

Otra Versión
Julio Casares, en su obra Introducción a la lexicografía moderna, dice que poner pies en Polvorosa significa «echar carretera adelante, porque en el vocabulario de germanía polvorosa significaba el camino lleno de polvo».
Según Sbarbi, en El Averiguador Universal, existen tres opiniones sobre el origen de esta frase proverbial. Unos creen que proviene del sonsonete, porque el que huye precipitadamente levanta más o menos polvo o polvareda. Otros (entre ellos, Clemencín, en sus notas al Quijote) la funda en el lenguaje de germanía, o modo de hablar de los gitanos, ladrones o rufianes, para entenderse entre sí, en cuya jerga «polvorosa» significa calle. y la tercera, la más probable para Sbarbi, se apoya en el siguiente hecho histórico: «Viendo Alfonso III, el Magno, los progresos que en las fronteras de sus reinos hacían los moros, acudió con sus tropas a contener los adelantos del sarraceno. Presentó a los enemigos la batalla cerca del río Orbigo, provincia de Palencia, en los campos de Polvorosa, y allí el valor de los soldados, unido al temor que infundió a los moros un eclipse de luna, hizo que Alfonso III consiguiese una completa victoria, dispersando en precipitada derrota a los moros que pudieron sobrevivir a la derrota.

Desde entonces se hizo proverbial Polvorosa, encerrando primitivamente dicha frase una amarga ironía por todo ejército fugitivo, y aplicándose después a la persona que se ausenta apresuradamente de algún lugar.»
Germanía: (Del lat. germānus, hermano).

1. f. Jerga o manera de hablar de ladrones y rufianes, usada por ellos solos y compuesta de voces del idioma español con significación distinta de la verdadera, y de otros muchos vocablos de orígenes muy diversos.

2. f. amancebamiento.

3. f. En el antiguo reino de Valencia, hermandad o gremio.

4. f. coloq. Alb., And. y Cuen. Tropel de muchachos.

5. f. germ. Clase de rufianes.

Real Academia Española

Fuente: Fundación Joaquín Díaz

Referencias
Alfonso III de Aragón
Alfonso III de Aragón, apodado el Liberal o el Franco (1265-1291) fue rey de Aragón como Alfonso III, de Valencia como Alfonso I y Conde de Barcelona como Alfonso II entre 1285 y 1291, y rey de Mallorca como Alfonso I entre 1286 y 1291. Monarca de débil carácter que en sus seis años de reinado cedió ante las exigencias de los nobles y de la curia romana, su conquista de Menorca, la firma del Tratado de Tarascón por los conflictos derivados por la posesión de Sicilia y los conflictos con la nobleza aragonesa fueron los aspectos más significativos de su reinado.
Fuente: Wikipedia

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Expresión proverbial con la que se da a entender que el recuerdo del tiempo pasado, por malo que haya sido, siempre nos ofrece una idea de felicidad, en ocasiones falsa e ilusoria. Su origen : el verso de las famosas “Coplas” de Jorge Manrique dedicadas a la muerte de su padre y que son todo un símbolo acerca de la fugacidad de la vida humana en nuestra literatura en lengua castellana. En las “Coplas” de Manrique (1440-1479) se expone la vanidad de las cosas mundanas y la necesidad de lograr una fama basada sólo en el bien y en la piedad. Por su sobriedad y perfección técnica, las “Coplas” de nuestro Jorge Manrique alcanzan una de las más altas cuotas de nuestra literatura.

Recordamos la estrofa origen del dicho :

“Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
como se pasa la vida
como se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
como después de acordado
da dolor;
como, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor”.

Fuente: Carlos Rivera


Jorge Manrique (Paredes de Nava, Palencia, 1440? – † Santa María del Campo, Cuenca, 1479), poeta español. Es autor de las Coplas por la muerte de su padre, uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos.

Su obra poética no es extensa, apenas unas 40 composiciones. Se suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. Son, en general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías. Sin embargo, entre toda ella, destacan de forma señera por su conjunción de tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre de su padre, Don Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos. Lope de Vega llegó a decir de ella que «merecía estar escrita en letras de oro».

Sus recursos métricos se limitan al uso reiterado de la canción, la copla real, la copla castellana, la copla de pie quebrado, la esparza (una sola estrofa que condensa un pensamiento artísticamente expresado) y la copla de arte menor. La rima, en ocasiones, no está muy cuidada. No abusa del cultismo y prefiere un lenguaje llano frente a poetas como Juan de Mena y el Marqués de Santillana y, en general, de la lírica cancioneril de su tiempo. Hay incluso vulgarismos, que dan un aire de sencillez y sobriedad, y que los hace encajar perfectamente en las técnicas retóricas y juegos de palabras típicos de los poetas cuatrocentistas.

Fuente: Wikipedia

Cargar con el muerto

Según las leyes medievales, cuando en la jurisdicción de una localidad era hallado el cuerpo de alguna persona muerta en circunstancias extrañas, si no era posible determinar la identidad del homicida, el pueblo donde había sido encontrado el cuerpo estaba obligado a pagar una multa llamada homicidium u omecillo.

A causa de esto, y con el fin de eludir el pago de la multa, cuando se hallaba un muerto en las calles, los habitantes del pueblo en cuestión se apresuraban y, de común acuerdo, levantaban el cuerpo y lo trasladaban a alguna localidad vecina, de manera que la responsabilidad del crimen recayera sobre ésta y, en consecuencia, fuera ella la que debiera hacerse responsable de pagar la multa correspondiente.

Con el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse -en sentido figurado- como equivalente de la pretensión de descargar sobre otro la culpa por algún delito o falta cometida.

En la actualidad, el dicho cargar con el muerto conserva el mismo valor, aunque suele aplicárselo, preferentemente, para referir a la responsabilidad que le cabe a alguien en el pago de alguna deuda, sobre todo cuando se trata de cuentas impagas o difíciles de saldar, como cuando solemos decir -luego de una reunión de numerosos comensales-: "Y ahora... ¿quién levanta este muerto?

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez



Poner los cuernos

Del derecho de pernada que le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de "poner los cuernos". Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado. Mientras tanto, el marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos.

El derecho de pernada (en latín vulgar medieval, Ius primae noctis; en inglés se usa la expresión francesa Droit de Seigneur, aunque en francés es más acertada la locución Droit de Cuissage) es un derecho feudal que teóricamente, establecía la potestad señorial de tener relaciones sexuales con toda doncella, sierva de sufeudo, que se fuera a casar con otro siervo suyo. Este presunto derecho tuvo vigencia durante la Edade media de Europa occidental (aunque hay paralelismos en otras partes del Mundo) como componente del modo de producción feudal. El DRAE* recoge la acepción estricta que acabamos de enunciar, pero también añade una segunda acepción coloquial, más amplia, referente al abuso de autoridad.

Dado que no han aparecido documentos legales acerca de este presunto privilegio feudal, se ha discutido mucho sobre su naturaleza real. Básicamente hay quien acepta que se trata de un derecho señorial tal cual lo define la historiografía tradicional, incluida la agresión sexual en la noche de bodas; otros, en cambio, piensan que era un ritual simbólico de sumisión que se saldaba con el pago de una tasa en especie o metálico y una ceremonia; los hay, por fin, que aceptan que el abuso sexual era un hecho social (no referido a las bodas, aunque sí a la servidumbre feudal), pero no un derecho: más bien el reflejo de la dominación de una clase privilegiada y de la baja consideración que se tenía de la mujer en la época.


Fuente: Fuente: Diario Panorama, Wikipedia
F. Imagen: Wikipedia


Referencias

*abreviatura de Diccionario de la Real Academia de Lenguas Española

Edad de Merecer

¿Qué entendemos por edad? He aquí algunas definiciones de la Real Academia Racing Club sobre esta palabra:
-Tiempo que ha vivido una persona o ciertos animales o vegetales.
-Duración de algunas cosas y entidades abstractas.
Ahora que sabemos que quiere decir edad busquemos el significado de la frase que da título a nuestro informe:
"Época en que los jóvenes buscan mujer o marido."
Contundente, no es más ni menos, que el período de deseo, conquista, de concretar, de comer confites. El merecimiento suele ser proporcional a la belleza exterior e interior de cada ser, ese orden no es casual sino que esta establecido por cada sociedad (aunque hay algunas ocasiones en donde entra en juego la “ley del embudo” donde el merecimiento se da tan solo porque si). También hay merecimientos.
Aquellas personas a las cuales se les pasa la edad de merecer sin recibir su merecido entran en otra edad o tiempo cronológico y entran a ser parte del grupo de los vulgarmente conocidos como “a los que se les paso el cuarto de hora”.
¿Entre que edades se esta en la edad de merecer? Eso es muy subjetivo hay métodos de mediciones muy disímiles que van desde lo legal (menores y mayores de edad), psicológico (niñez, pre-adolescencia, adolescencia, etc. etc.) o la que tiene mayores adeptos entre la barra de los pibes de la esquina “la medición con el cordón de la vereda”.

Como Pedro (Pancho) por su casa

Un antiguo refrán decía: «Algo va de Pedro a Pedro», y significaba que existen diferencias incluso entre los que parecen iguales. Y otros como este: "Bien se está Pedro en Roma, aunque no coma". En general, todos los refranes que aluden al nombre del apóstol, indican que Pedro es el genérico arquetípo que se le da a cualquier individuo para personalizar las frases hechas, los dichos o los refranes. Por antonomasia, Pedro parece representar al dueño o al amo de una casa, como si se tratase de una antiquísima relación de las palabras cristianas según las cuales San Pedro era la piedra angular o primera piedra de la Casa de Dios. Algunos autores, sin embargo, han tratado de identificar a este Pedro con Pedro I de Aragón (siglos XI y XII) aludiendo a un antiguo dicho: "Entrarse como Pedro por Huesca", significando la poca resistencia que tuvo este rey en la torna de dicha ciudad. En la actualidad se utiliza el dicho para referirse a una persona que se mueve con desenvoltura en un lugar que no le es propio. En ocasiones tiene un significado peyorativo, cuando se trata de un intruso cuya actitud es impertinente, arrogante o excesiva.

Fuente: http://www.elpelao.com/letras/cat2.html

Pedro I de Aragón, (ca. 1068 - 28 de septiembre de 1104), rey de Aragón y Pamplona (1094 - 1104)

Hijo de Sancho Ramírez e Isabel de Urgel.

A partir del 4 de junio de 1094 pasa a ser rey de Aragón y de Pamplona, cuando ya lo era de Sobrarbe y Ribagorza desde 1085. El reinado de Pedro I significó la expansión del territorio aragonés en sus tramos central y oriental, llegando hasta la Sierra de Alcubierre y los Monegros.


http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_I_de_Arag%C3%B3n

Atar los Bártulos

¡Cuántas veces habremos mencionado los bártulos, sin saber realmente a qué clase de elemento aludíamos!
En realidad, Bártulo o Bártolo de Sasso-Ferrato (que posteriormente dio origen al popular nombre Bartolo) fue un eminente jurisconsulto italiano que vivió en la baja Edad Media, profesor de Derecho en las universidades de Pisa, Bolonia, Padua y Perusa y cuyas obras -contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio durante tres siglos a los alumnos de Derecho de toda Europa.
Los estudiantes españoles tomaban nota de las obras del ilustre tratadista y, una vez concluida la clase, ataban los apuntes por medio de cintas o correas.
Al conjunto de estos apuntes se los conocía familiarmente por el nombre de bártulos, de donde, en la jerga estudiantil, la tarea de reagruparlos y atarlos una vez utilizados, dio origen a la expresión atar (o liar) los bártulos.
Así, por extensión, el dicho terminó por aplicarse también a toda disposición o preparativo que, por lo general, hace referencia a una mudanza, cambio de domicilio o traslado de utensilios.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Bartolo de Sassoferrato o de Saxoferrato (Venatura, pueblo cercano a Saxoferrato, 1313 - Perusa, 13 de julio de 1357). Fue un profesor italiano de leyes e historiador del Derecho. Uno de los juristas más prominentes de la Edad Media.

Sin Decir "Agua Va"

En la Edad Media, el sistema de alcantarillado y la presencia del cuarto de baño en las casas de familia españolas (lo mismo que en las francesas, inglesas, etcétera) no era tan común como en nuestros días; de hecho, para satisfacer las primarias necesidades fisiológicas, las familias de entonces utilizaban bacinillas (comúnmente llamadas hoy "escupideras", porque primitivamente cumplían esa función) dentro de las cuales depositaban sus abluciones.
Era algo cotidiano, entonces, que por las mañanas, las señoras de la casa recogiesen estos recipientes y vaciasen su contenido simplemente arrojando desde las ventanas su contenido (en este caso, exclusivamente líquido) a la calle, pero poniendo mucho cuidado de advertir a los posibles transeúntes del peligro inminente, para lo cual exclamaban a viva voz: "¡Agua va...!".
Con el tiempo, y cuando las instalaciones sanitarias progresaron, desapareció la costumbre, pero el dicho permaneció en el uso popular como sinónimo de advertencia.
Claro que también surgió la variante sin decir "¡agua va!", equivalente al actuar sin la precaución de advertir a alguien sobre la acción que uno iba a acometer, muchas veces perjudicando al otro, tal como hubiera obrado una señora de aquellos tiempos que se dispusiera a arrojar el contenido de la bacinilla sin avisar...

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Lágrimas de Cocodrilo


Damos la bienvenida a este banquete fraseológico que dimos en llamar 'Definiciencia Popular' a uno de los más antiguos habitantes de la tierra que la mano del hombre no ha extinguido aún.
Siempre intentando que no nos devore la ignorancia, voraz depredadora si las hay, estuvimos inquiriendo a cuanta página Web pudimos hallar, con el sencillo -aunque digno- objeto de encontrar una explicación del significado y origen de esta conocidísima expresión popular.
Hoy en día, la frase se aplica para describir a "todas esas lágrimas derramadas sin sentimiento, que no son de verdad, sino que son fingidas (es decir, dando a entender lo que no es cierto)" (erasmus).
Parece ser que desde épocas bastante remotas se sabe que los cocodrilos lloran, con lo cual corroboramos que no hemos descubierto nada nuevo, hecho que nos hace sentir muy deprimidos. En un relato de Claudio Eliano (escritor romano, s.III dC) encontramos que "los egipcios apolonopolitas cazan con red a los cocodrilos, los cuelgan de un árbol y los azotan y magullan mientras los cocodrilos gimen y lloran. Finalmente los descuartizan y comen". No obstante, no hallamos ninguna referencia a lo fingido de las lágrimas sino hacia alrededor del año 1250, de la mano de Bartholomaeus de Glanville, quien llevaba el patriótico alias de "el Anglico", monje franciscano de origen francés que escribió sobre ciencias naturales y "otras yerbas". De su mano viene lo siguiente: "si el cocodrilo encuentra un hombre a la orilla del río o en un peñasco, lo mata si puede, después llora sobre él, y finalmente lo devora". Casi intencional, cuasi fortuitamente, podríamos llegar a pensar que la intención de "el Anglico" era resaltar una (quizá) implícita falsedad o hipocresía en llanto-previo-al-almuerzo del saurio en cuestión. La siguiente cita -creemos- no da lugar a dudas del fingimiento que hablamos. Se trata de una cuarteta de un tal Juan Ruiz (arcipreste de Hita, Toledo) que data del año 1343 y dice así:

"Si más que una codorniz la astuta urraca no hablara,
no la colgaran en plazas, ni la risa suscitara.

L
ágrimas de cocodrilo no sirven en vuestra cara,
pues cual Don Melón Ortiz, otro cualquier hombre hablara."


También hallamos, este sintético proverbio Siciliano que les convidamos a continuación:

"Prima ti manciu, dipoi ti chiànciu"
(Primero te devoro. Después te lloro)

Dicen los autores Murube y Esteban que "las citas antiguas sobre «lágrimas de cocodrilo» como simulación pueden interpretarse con dos significados distintos: El primero es llorar para enternecer a una persona y así atraerla y una vez conseguido esto, matarla. El segundo es bastante distinto y expresa matar a una víctima, y después cuando ésta está siendo devorada, llorar, posiblemente para simular un dolor que no se siente." (www.oftalmo.com)
Fieles a la tendencia cientificista positivista que domina nuestras mentes y nos encasilla, nos vemos más propensos a creer la versión tanto más reciente que postula que dichas "lágrimas" no son otra cosa que una "secreción" de alguna glándula que estos dinosaurios vivientes poseen en los ojos o en sus inmediaciones, la cual cumple la desalentadora función de tan sólo mantener humectados los luceros de este reptil anfibio mientras él anda por ahí, pavoneándose fuera del agua, "víctima de sus muchas ínfulas".

Fuentes: BELCA, erasmus, oftalmo.com

Estar en Babia

Estar distraído. Babia es una ciudad de la provincia española de León, un pequeño paraíso donde acostumbraban refugiarse los reyes y aristócratas, para descansar de la guerra contra los árabes en tiempos de la Reconquista. En esa zona se criaban caballos famosos por su fuerza. Precisamente, el caballo del Cid Campeador era de la región, se llamaba "Babieca".