Las definiciones auténticas (o al menos así parecen) de las frases populares de nuestra lengua, junto con su (presunto) origen se encuentran en este modesto (pero genuino) intento de compartir lo que hacemos cuando estamos al "divino botón".
A la vejez, viruela
Cuando mengua la luna, no comiences cosa alguna
Este proverbio se basa en una creencia supersticiosa que aún subsiste en algunos lugares de España. Proviene de una supuesta historia referida al rey Felipe II, que se hallaba tan deprimido en cierta ocasión que no hubo más remedio que llamar a consulta al afamado médico burgalés Francisco Vallés, quien, después de reconocer al paciente, ordenó que le fuese administrado un poderoso purgante, para gran escándalo de los médicos de cámara.Vallés comprendió de inmediato cuál era la razón para tanto escrúpulo por parte de sus colegas (la posición desfavorable de la Luna) y cerrando los postigos, dijo: "Yo mismo, descuidad, daré tan quedo a su Majestad la pócima que ni la propia Luna se enterará".
Fuente: Carlos Rivera
No tener dos dedos de frente
Ser un irresponsable. Actuar a lo loco y sin conocimiento.La civilización occidental siempre ha pensado que la inteligencia se medía por la configuración de la frente. A lo largo de la historia y en la Literatura se describe a los sabios con la frente despejada, amplia. En cambio, se toman por malvados o estúpidos los individuos a los que les nace el pelo muy cerca de las cejas. De estos últimos se dice que tienen la frente calzada. La craneoscopia o la frenología es el estudio de la forma y las funciones del cerebro humano. Esta disciplina tuvo sus seguidores entre los que destacó un médico conocido como el Doctor Gall, muy famosos a principios del siglo XIX. Este científico elaboró varios manuales en los que se describían minuciosamente todas las características del cráneo y del cerebro, con sus correspondencias de carácter del individuo. Su teoría era tan compleja y deficiente que bien pudiera ser que la palabra “galimatías” estuviera pensada para él. El prototipo de asesino convicto, del loco y del estúpido se refleja en las láminas de sus manuales como un hombre que no tiene más de dos dedos de frente. No será necesario advertir que en la actualidad el profesor Gall no tiene ningún predicamento y que los rasgos de carácter y de personalidad se hallan en otros lugares y no necesariamente en la forma de la cabeza.
Fuente: Mao Valverde
A grandes males, grandes remedios

Esta locución proverbial se utiliza en situaciones o casos de extrema necesidad y gravedad, en los que es necesario apelar a la utilización de recursos extremos para resolver un problema. En definitiva : ante disyuntivas de gran magnitud, soluciones de gran magnitud. Aunque, en ocasiones, y especialmente en política, la locución se devalúe en el sentido de parchear la situación extrema a la que se ha llegado, aplicando remiendos, con lo que podría chuscamente decirse que “a grandes males, grandes remiendos”.
En su célebre poema épico de “La Araucana”, el escritor Alonso de Ercilla presenta otro punto de vista. Según Ercilla: "Que no es buena la cura y experiencia, si es más seria y peor que la dolencia".
Fuente: Carlos Rivera
Imagen: Wikipedia
Alonso De Ercilla Y Zúnñiga
Don Alonso de Ercilla y Zúñiga nació en Madrid el 7 de agosto de 1533, ligado a la nobleza y hombre culto, fue paje del futuro Rey Felipe II y acompañando a éste realizó diversos viajes por Europa. En 1555, el joven Alonso se embarcó rumbo al Perú con Jerónimo de Alderete, quien falleció en las cercanías de Panamá, y posteriormente llegó a Chile en 1557, formando parte de la expedición del nuevo gobernador García Hurtado de Mendoza. Luego, el 26 de junio de aquel año, los españoles desembarcaron en la Isla Quiriquina, desde donde pasaron a la destruida ciudad de Concepción (hoy Penco) donde construyeron un fuerte para repeler los constantes ataques de los araucanos.
Tras sangrientos combates siguieron hacia el sur, hasta finalmente llegar a la isla grande de Chiloé, desde donde comenzó el retorno. El propio Ercilla puntualiza haber sido el primero en llegar a las costas chilotas, y es exacto en señalar la hora y la fecha (28-II-1558):
"Aquí llegó, donde otro no ha llegado,
don Alonso de Ercilla, que el primero
en un pequeño barco deslastrado,
con solos diez pasó el desaguadero
el año de cincuenta y ocho entrado
sobre mil y quinientos, por Hebrero,
a las dos de la tarde, el postrer día,
volviendo a la dejada compañía".
(Estrofa XXIX, Canto XXXVI de "La Araucana")
De este modo, el poeta y soldado Ercilla estuvo en el teatro de operaciones de la Guerra de Arauco en 1557 hasta finales del año siguiente, luego que un incidente ocurrido en la ciudad de La Imperial fuera la causa de su destierro al Perú, ordenado por el gobernador García Hurtado de Mendoza.
Como hemos visto arriba, compuesta en octavas reales y dividida en Tres Partes con un total de XXXVII cantos, "La Araucana" de don Alonso de Ercilla y Zúñiga, es el primer gran poema épico dedicado a la conquista de América y el mejor en lengua castellana. Al respecto decía don
Roque Esteban Scarpa, Premio Nacional de Literatura 1980.
"...Chile tiene el honor, gracias a don Alonso de Ercilla y Zúñiga, de ser la única nación posterior a la Edad Media cuyo nacimiento es cantado en un poema épico como lo fueron España con el "Poema del Cid", Francia con "La Chanson de Roland" o el pueblo germano con "Los Nibelungos..."
La Primera Parte del poema consta de 15 cantos, y narra, como se ha dicho, los comienzos de la conquista de Chile. Con una visión renacentista del paisaje y del hombre americanos, y con singular acierto, Ercilla describe las hazañas bélicas que protagonizan españoles y araucanos, exaltando la bravura de estos últimos en la defensa de su tierra y su libertad. Careciendo de este modo de un sólo héroe, la obra fue así inicialmente escrita en el escenario de los hechos que canta:
"... muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos de cartas, algunos tan pequeños que apenas cabían seis versos, que no me costó después poco trabajo juntarlos; y por esto, y por la humildad con que va la obra, como criada en tan pobres pañales; acompañándola el celo y la intención con que se hizo, espero será parte para poder sufrir quien la leyere las faltas que lleva...". (Del Prólogo de don Alonso de Ercilla y Zúñiga)
Desde su aparición, en 1569, "La Araucana", costeada por su propio autor, obtuvo éxito, lo que obligó a Ercilla a preparar la Segunda Parte en 1578 y, más tarde, en 1589, la Tercera. El poema completo, con sus Tres Partes, se publicó en Madrid, por primera vez, en 1590. Valorada desde sus inicios, esta pieza clave del Siglo de Oro español, aparece ya distinguida en el escrutinio de los libros del Quijote de Miguel de Cervantes, donde es destacada conjuntamente con "La Austriada" de Juan Rufo y "El Monserrat" de Cristóbal de Virués.
Ya casado con doña María de Bazán y habiendo sido nombrado gentilhombre de la Corte y Caballero de la Orden de Santiago, don Alonso de Ercilla y Zúñiga, que desde 1580 ejerció como censor de libros por encargo del Consejo de Castilla, falleció en Madrid el 29 de noviembre de 1594.
Fuente: Los Poetas Punto Com
No Hay Tutía
En la medicina antigua, el hollín que resultaba de la fundición y purificación del cobre (óxido de cinc) era procesado para transformarlo en ungüento, al que le atribuían excepcionales virtudes curativas para determinadas enfermedades de la vista.El ungüento era llamado -según la región de que se tratara y del elemento del que derivaba- tutía, atutia o atutía y parece que era muy citado por los publicistas de la época, debido a sus aparentes buenos resultados en los tratamientos de las enfermedades oculares.
Fue tal el prestigio de esta panacea que el lenguaje popular, basándose en ello, terminó por acuñar la frase -algo deformada, por cierto- no hay tu tía (como si en realidad, se tratase de la "tía" de alguien), para dar a entender que algo, por su dificultad o por su obstinación e intransigencia, es imposible de resolver.