
Las definiciones auténticas (o al menos así parecen) de las frases populares de nuestra lengua, junto con su (presunto) origen se encuentran en este modesto (pero genuino) intento de compartir lo que hacemos cuando estamos al "divino botón".
Irse a la Quinta del Ñato

Pasar a mejor vida

Tener poco hilo en el carretel

Estirar la pata
Antes de comenzar a definir, pediré encarecidamente a los lectores un minuto de silencio. Estar más cerca del arpa que de la guitarra

Por si las moscas
Publicado originalmente por D'Artagnan el 3/07/08 y editado por D'Artagnan y Athos el 4/11/08)Las moscas son unos insectos tan molestos como habituales, de los que hay que proteger y resguardar los alimentos por higiene.La simple precaución de tapar los recipientes, envolver o resguardar la comida por si las moscas hacían su aparición, ha devenido un gesto cotidiano para preservar la salud.Es de suponer que la frase se emplearía habitualmente épocas anteriores y en ambientes rurales lo que pudo motivar que la precaución se generalizara posteriormente a cualquier actividad y que por si las moscas se convirtiera en una locución coloquial con el significado de ‘por si acaso, por lo que pueda suceder’.Otra versión, arguye que, en ocasiones, la frase se acentúa afirmando: “por si las moscas pican” ('desazonan, incomodan, abrasan') y atribuye su origen a una extraña leyenda, en la cual se cuenta que las moscas conocidas con el nombre de "moscas de San Narciso" brotaron repentinamente en 1285 de la tumba de este santo gerundense y atacaron al ejército francés, que al mando de Felipe 'El Atrevido', se disponía a sitiar la ciudad de Gerona. Las famosas moscas levantaron el pánico y contagiaron la peste entre los invasores, quienes tuvieron que levantar el sitio mientras salían espantados.
Fuente: 1de3, Carlos Rivera
No tener velas en un entierro
Este modismo, siempre citado en sentido interrogativo y en segunda o tercera persona (“¿quién te dio o le dio velas en este entierro?”) , indica que la presencia de una persona o su intervención en determinado asunto no son bien recibidas, o que, simplemente, se consideran inoportunas. Tiene su origen en la antigua tradición, hoy en desuso, que se seguía en los entierros españoles, cuando la familia del fallecido entregaba velas a los familiares o a los amigos más cercanos con el fin de que las encendieran durante la ceremonia del funeral. “No tener vela en un entierro” significaba que la relación con el difunto no era muy directa o significativa.Fuente: Carlos Rivera
Cargar con el muerto
Según las leyes medievales, cuando en la jurisdicción de una localidad era hallado el cuerpo de alguna persona muerta en circunstancias extrañas, si no era posible determinar la identidad del homicida, el pueblo donde había sido encontrado el cuerpo estaba obligado a pagar una multa llamada homicidium u omecillo. A causa de esto, y con el fin de eludir el pago de la multa, cuando se hallaba un muerto en las calles, los habitantes del pueblo en cuestión se apresuraban y, de común acuerdo, levantaban el cuerpo y lo trasladaban a alguna localidad vecina, de manera que la responsabilidad del crimen recayera sobre ésta y, en consecuencia, fuera ella la que debiera hacerse responsable de pagar la multa correspondiente.
Con el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse -en sentido figurado- como equivalente de la pretensión de descargar sobre otro la culpa por algún delito o falta cometida.
En la actualidad, el dicho cargar con el muerto conserva el mismo valor, aunque suele aplicárselo, preferentemente, para referir a la responsabilidad que le cabe a alguien en el pago de alguna deuda, sobre todo cuando se trata de cuentas impagas o difíciles de saldar, como cuando solemos decir -luego de una reunión de numerosos comensales-: "Y ahora... ¿quién levanta este muerto?
Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez
Los muertos que vos matáis gozan de buena salud
Esta es una frase muy popular de nuestra queridísima lengua castellana. Muy irónica, por cierto, exquisita, interesante y muy oportuna a la hora de hacerle un comentario "de salón" a todo médico jactancioso de sus milagrosas curaciones.font-family:GeY dos veces (qué digo dos!, tres veces!) más interesante es su origen, así como controvertido y disputado.
En el Website del Centro Virtual Cervantes (CVC) -que les invito a navegar ya que es estupendo, encontramos que su origen radica en una traducción al español de la comedia francesa Le Menteur (El Mentiroso), que Pierre Corneille dio en escribir allá por 1644.
En la escena donde le menteur -Dorante, para los amigos, habla con su criado -Cliton, para las damas- y afirma haber matado a su rival Alcippe, resulta que éste último aparece en la escena anunciando alegremente su futura boda con Clarice, sobre lo cual Cliton reflexiona irónicamente, haciendo uso de la frase que con el tiempo ha llegado a ser "los muertos que vos matáis gozan de buena salud" y que dice así -en français, of course- "les gens que vous touez se portent assez bien". Según Fernando Sorrentino del CVC, la mejor traducción "algo así como: 'Las personas que vos matáis tienen bastante buena salud' o, según la traducción de María Alfaro, 'Observo que vuestros muertos gozan de una salud envidiable'. " (El Trujamán, CVC)
Hasta aquí es todo muy bonito e informativo. Pero resulta que, como quien no quiere la cosa, la obra mencionada -y aquí se pone jugoso el tema- sería según Sorrentino, "una suerte de imitación y reelaboración" de una obra similar pero de origen ¡bien español!.
Se trata de la famosísima comedia "La Verdad Sospechosa" (1630), de Juan Ruiz de Alarcón. En ella, el embustero es aquel queridísimo don García y la escena plagiada o reelaborada por Corneille, sería más o menos así, al decir de Sorrentino:
"En el acto III, escena VII, don García se regodea en relatarle a Tristán la imaginaria pelea que sostuvo con don Juan de Sosa, según la cual le abrió en la cabeza un palmo de cuchillada. Tristán queda, desde luego, atónito: 'Tristán: ¡Qué suceso tan extraño! ¿Y si murió?'/ 'García: Cosa es clara,/ porque hasta los mismos sesos/esparció por la campaña.'/'Tristán: ¡Pobre don Juan...!/ Mas, ¿no es este que viene aquí?'. Así es: en ese mismo instante, el muerto cuyos sesos fueron esparcidos por la campaña aparece, sano y salvo, conversando con don Beltrán, el padre de García."
Bueno, aquí tienen ustedes los orígenes. Falta que la frase es válida y, a mi gusto y parecer más que genial, para emplearla ante cualquier situación en que alguien exagera alguna de sus virtudes o habilidades, con el único objetivo de "echar por tierra" (devastar) sus fanfarronería de una manera política o elegantemente contundente. Tengan a bien utilizarla a menudo, queridos lectores, para que no mueran joyas del castellano como estas.
Salut!
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Imagen: Hombre mayor agotado sobre bicicleta fija, UpperCut Images