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Estar en la palmera

Este es un dicho que pertenece a los argentinos y está ligado con los tiempos en que eran habituales los garitos o lugares de juego prohibidos, uno de los cuales, alejado del centro de la ciudad, albergaba una orgullosa palmera que se erguía en los fondos de la casa.

Como la palmera estaba alejada del lugar de reunión de los jugadores, los que perdían o no la venían llevando bien con los números, se sentaban en el cantero que circundaba la planta y meditaban sobre la esquiva fortuna.
Con el tiempo, y una vez que el lugar se hizo más y más popular, la planta también acrecentó su fama y dio origen al nacimiento del dicho estar en la palmera, en directa alusión a los que se hallaban junto a la planta porque ya habían perdido todo su capital.
Posteriormente, la expresión comenzó a utilizarse en otros ámbitos en los que se debía justificar que alguien estaba totalmente quebrado económicamente.


Fuente:BELCA

Cualquier bondi te deja en la puerta

(Cualquier colectivo te deja en la puerta)

Recuerdo que de niño, solía vanagloriarme ante mis amigos del centro, porque la única línea de colectivos que había en el pueblo tenía una parada justo en la esquina de mi casa, a tan sólo media cuadra. Claro, todos ellos tenían la plaza a la vuelta, cosa que en la infancia solía ser más divertido.

“Agarrate Catalina”

Catalina pertenecía a una familia de trapecistas que trabajaban en un circo recorriendo los barrios porteños en los años cuarenta. Su bisabuela, su abuela y su madre habían muerto durante diversas actuaciones, sin embargo a pesar de los consejos, decidió seguir con la tradición familiar.

Irse a la Quinta del Ñato


He aquí una locución que en apariencia promete hablar sobre algún paseo de recreación de fin de semana. No puedo ocultarles que de algo más o menos así se trata, aunque debo confesar que “La Quinta del Ñato” no es ninguna estancia típica de las afueras provincianas de la región pampeana*, ni tampoco evoca a cierto productor de frutas finas y horticultura** del pueblo de Alejandro Stefenelli, Río Negro. Se trata de un destino algo diferente y emplazado en pleno corazón de la Gran Metrópoli Rioplatense, precisamente en el sitio donde finaliza la porteñísima Avenida Corrientes. Allí se encuentra la necrópolis más famosa de la ciudad, cuyo nombre ha dado nombre al barrio que le incluye: La Chacarita.
Haciendo honor a la historia, citaré textualmente un pintoresco relato acerca de la creación del Cementerio de La Chacarita: “Sobre el piso de la humilde habitación del conventillo yace muerta una mujer joven. A su lado, su pequeño bebé pugna por alimentarse del pecho de la madre ya inerte. Más atrás, las figuras conmovidas de los doctores Manuel Argerich y Roque Pérez, completan la estremecedora escena. El episodio parece haber sucedido el 17 de marzo de 1871, y pertenece a un óleo en tela del pintor Juan Manuel Blanes conocido con el nombre de La fiebre amarilla. Aquella tragedia que azotó la primitiva aldea aún no convertida en metrópoli, selló la suerte de un apacible barrio en la periferia oeste de la ciudad. Al paso de la mortal epidemia, Buenos Aires iba sembrándose de cadáveres. Por lo tanto era necesario en aquellos tiempos, establecer una nueva morada donde pudiera sepultarse semejante tendal de cuerpos. A tales efectos, las autoridades de entonces crearon el actual cementerio de  la Chacarita. Lugar de pequeños agricultores italianos y alemanes, refugio de conventos y seminaristas jesuíticos, la Chacarita había tomado su nombre del quechua.  La palabra “chácara”, que en ese idioma significa “tierra de cultivo”, sirvió para designar aquel espacio de huertas y quintas parceladas. Dicho lugar, transformado a finales del siglo XIX en última rincón de las almas o, como dicen algunos, (incluido Borges) en “la quinta del ñato”, comprende  aproximadamente 8 hectáreas y es una urbe callada de cruces y figuras geométricas diversas que conforman en sí, una variada muestra de la arquitectura funeraria. (10tango.com)
Acerca del origen de la denominación “Quinta del Ñato” para el vocablo cementerio (a secas), dicen en Clarín.com "Algunos creen que viene del lunfardo de comienzos del siglo XX, otros, del habla gauchesca que queda fijada literariamente con el "Martín Fierro" de José Hernández, en la década de 1870. El ñato es la calavera de huesos desnudos, ya sin nariz. La quinta es el cementerio." También encontamos la misma explicación en la  Revista Literaria Mapuche. Si bien no puedo asegurarles la veracidad de esta afirmación, diré en su favor que la palabra ñato tiene el verdadero significado “de nariz poco prominente”, según el infinitamente consultado DRAE****.
Sin embargo, no hemos hallado datos concretos acerca de por qué en la porteña Buenos Aires, a quien dice "La Quinta del Ñato", se le entiende "El Cementerio de la Chacarita". En nuestra ociosa investigación, sólo hallamos la siguiente mención del célebre escritor Jorge Luis Borges (q.e.p.d.), quien en la milonga “El Títere”*** cuenta lo siguiente acerca de cierto compadrito sobre el cual versa su canción:

“Un balazo lo paró
en Thames y Triunvirato,
se mudó a un barrio vecino
el de la quinta del ñato”.

De por qué Borges llamó a La Chacarita de este modo no podría dar ninguna explicación, al igual que tampoco puedo precisar de dónde viene el consenso popular acerca de llamar a esta morada final de muchos famosos y no famosos "La" Quinta del Ñato. 
¡Las cosas que uno aun no sabe!

Salut!

PD: Deseo hacer una mención especial a la lectora Viviana F., quien señaló con tino una interpretación aberrante de las fuentes realizada por mí, lo cual me llevó a tener que modificar (para bien) el texto del post. Nuevamente, ¡Gracias Viviana F.!

Referencias
 *Región Pampeana: La región Pampeana está integrada por las provincias de Buenos Aires (excluido el conurbano), Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. La población total de la región es de 12.368.415 habitantes (Censo 2001), delos cuales el 39.2% es población materno infantil (menores de 6 años y mujeres de 10 a 49 años) según se ve en el Cuadro 1 y el 87% de la población total habita en área urbana.  (Fuente: Ministerio de Salud de la Nación)
 ***La milonga ‘El Títere’ forma parte del libro Para las Seis Cuerdas, de Borges y que fue musicalizada por Ástor Piazzolla y cantada por Edmundo Rivero. (Fuente: De todo un poco, como en botica)
 ****DRAE: Diccionario de la Real Academia Española.

De aquí para allá, como maleta de loco

La locura vuelve a dar que hablar en Definiciencia. Y esta vez, se trae de la mano una expresión coloquial de uso no tan infrecuente por estos pagos (los que vienen del latín pagus), cuya aplicación tiene lugar en aquellos casos en que uno desea señalar que una persona anda -o se la tiene- de aquí para allá, “como bola sin manija”.
La definición oficial que encontramos en nuestro venerado DRAE, reza, en el versículo maleta 1:8, lo siguiente: loc. verb. Arg. y Ur. No tener objetivo claro, no saber bien qué se quiere o se pretende.” Amén (agrega este devoto feligrés).
En nuestro bastante extenso, mas o menos bienaventurado (a veces) y, mayormente, sudamericano país, esto de “como maleta de loco” se utiliza también para hacer referencia al trato habitual que recibe casi todo aquel que tiene la valentía –o temeridad- de aventurarse a realizar un trámite en cualquier dependencia de servicios públicos, la que Uds. elijan, por ejemplo al tramitar la “forma A-38”, como les sucedió a dos viejos amigos míos de la infancia (ver video).
En cuanto a por qué las maletas de loco son llevadas de aquí para allá, aun no tenemos datos oficiales, aunque nos inclinamos a adjudicar el origen de esta frase al comportamiento sin objetivo de varios exponentes de aquellas penurias que desde tiempo inmemorial se conocen bajo el nombre de locura.
Para que finalicen la lectura del post de un modo un poco menos triste que los desdichados locos, les invitamos a que echen un vistazo a esta genialidad:
Asterix y Obelix en La Casa Que Enloquece

Bajar la caña

Si hubo algo que me cautivó cuando niño, ese ‘algo’ fue la pesca. Deporte unipersonal. Hombre o niño compitiendo contra un rival con idénticas huellas digitales y fecha de nacimiento. Presa oculta bajo el agua. Y la caña.
Sí, ese precioso instrumento de fibra de vidrio o carbono (o cualquier fibra que no fuera una de esas para colorear).
El aprendizaje y concreción de un tiro (lanzamiento) de la línea ‘de fondo’ o ‘de flote’ era –aaaaahhh!!!- una maravilla. Llegar a tirar ‘justo ahí, en la boca del pescado’. Una verdadera felicidad ribereña.
El día que escuché por primera vez la frase ‘bajar la caña’, mi ingenuidad constitucional agravada por la crianza típica dada a todo primer hijo, nieto, sobrino -y demás defectos congénitos con que he nacido-, no comprendía por qué se usaba dicha frase refiriéndose a una pareja (hombre-mujer) reciente y casualmente formada.
Ahora, miles (o millones) de años después, la ‘d’ final de mi ingenuidá’ ha sido derribada por esta excelentísima definición hallada por azar durante una nostálgica búsqueda de ‘técnicas de lanzado’ con caña de pescar en vuestro buscador favorito.
La sabiduría vino esta vez de la mano del “Mini Diccionario de Lunfardo” (Mini, de aquí en adelante) publicado por Colecciones Buenos Aires, un sitio web con el aval de la Secretaría de Cultura de la Nación (Argentina, por supuesto).
Y allí pude leer lo siguiente:

-bajar la caña.
1. Cobrar por algo un precio excesivo.
2. Poseer carnalmente a una mujer” (o a un hombre, agrego yo)

En un intento de traducir estas escuetas definiciones, propongo:
1. No necesita traducción.
2. Tampoco necesitaría, pero tratándose de un tema tabú, permítanme atreverme. Y la traduzco así: Cuando una ‘niña’ (o no tan niña) consigue el cometido de acostarse con un muchacho y viceversa (un viejo amigo del muchacho). (Cuando son varios seguidos, se dice “no deja títere con cabeza”).

Luego del esfuerzo traductoral, me surgió una pregunta inevitable: ¿Qué tiene que ver la caña con dos actos tan disímiles?
La respuesta del “Mini” no se hace esperar y está expresada así (con paréntesis y corchetes que llaman a ‘reserva y discreción’): “(Si no fuera tan nena le habría bajado la caña. 127/202). [Para interpretar este modismo conviene recordar la aguijada o picana que se baja sobre el buey para castigarlo, y también a la caña con que algunos cambalacheros bajaban las perchas con ropa de vestir destinadas a la venta]”.
Puede que esto corra para la acepción que lleva el as, pero ¿quién me explica el segundo significado?
Como ‘a falta de pan, buenas son las tortas’, intentaré hornear yo mismo un esponjoso pastel de definiciencia pretendidamente correcta para la acepción namber chú, de ignoto origen.
Y mis aproximaciones (no me cansaré de recordarles que si son del género f., siempre las prefiero de a muchas) se relacionan nuevamente con el deporte de la pesca.
La primera que me surge, tiene que ver con una técnica de recogimiento de la línea, en la que se realiza un movimiento descendente con la caña –hasta ese momento en posición casi vertical- llevándola a la posición (casi) horizontal, de manera de poder tomar impulso y elevarla repentinamente y con fuerza hacia su posición ‘anatómica’ original (sin ‘casi’). Con esto se consigue traer la ‘presa’ con mayor celeridad (Imaginen ustedes cuál puede ser la ‘presa’).
La segunda y última por hoy, no difiere tanto de la anterior, pero posee un orden diferente. En caso de ser una señorita la que ‘baja la caña’ al hombre - siendo este último el portador de ‘la caña’-… dejo a ustedes imaginar cuál podría ser esa ‘caña’ y a qué se llamaría en este caso ‘bajar’.
Dejo a vuestra más sincera creatividad, queridos lectores, la propuesta de participar aportando nuevos probables orígenes para la acepción que desentona.
Salut y disculpas por tanta implícita y grosera chabacanería!

Fuentes: Colecciones Buenos Aires
Foto: Iberimages

Gozar de la fresca viruta

"Usted estaba sentado gozando de la fresca viruta." Así da comienzo Roberto ArIt a Psicología simple del latero, una de sus inolvidables Aguafuertes porteñas. Tres líneas más adelante habla nuevamente de la fresca viruta al describir a su protagonista apoltronado en una silla de café, bebiendo cerveza bajo un toldo y repitiéndose, hasta el hartazgo, que la vida tiene sus partes lindas.

Esta expresión argentina es equivalente al dolce far niente, al dulce abandono a lo bueno de la vida y al disfrute de lo que se tiene a mano.

El origen de la locución lo encontramos en el hecho de que hasta hace no mucho era común aprovechar la viruta para rellenar colchones.

Tanto las tiras de madera como el aire que queda entre ellas son excelentes aislantes y este relleno se acomoda muy bien al peso y forma del cuerpo.

Por ello la viruta —con la frescura y mullidez que comporta— formó parte del ocio, y su disfrute se convirtió casi en un arte, como el practicado por el que sabe gozar de la fresca viruta.

Enroscar la víbora

Engañar a alguien, hacerle creer que es verdad algo que es falso o tratar de convencerlo de la calidad de algún producto o servicio. La expresión proviene de la época en que los vendedores ambulantes de la ciudad de Buenos Aires utilizaban -a manera de mascota- una serpiente (por lo general, una pacífica boa constrictor) que llevaban enrollada al cuello y acariciaban mientras recitaban su discurso. Como la fama de esos vendedores, a causa de la baja calidad de los productos que vendían, los hizo merecedores del mote de embusteros, la frase comenzó a aplicarse en los casos de intento de engaño.

Fuente: BELCA


Boa constrictor

La Boa constrictor, conocida también como jibóia en Australia, macajuel en Trinidad y Tobago[1] , es una especie zoológica de la familia de las Boidae.
Es una boa nativa de América, desde Argentina hasta el norte de México. Solo la subespecie Boa constrictor constrictor posee el final de su cola de un color rojizo.
Vive en hábitats con poca cantidad de agua, como desiertos y sabana, a la vez que se la puede encontrar en bosques húmedos y terrenos de cultivo. Es un reptil tanto terrestre como arbóreo.
Miden entre 0,5 y 4 m, dependiendo de la subespecie y el sexo del animal, siendo las hembras normalmente mayores que los machos. El mayor ejemplar en cautividad es una hembra de 5,5 m de Surinam que se encuentra en el Zoo de San Diego.
Presenta una atractiva coloración que consiste en superficies dorsales de tonos rojizos que quedan dentro de un fondo que puede ser blanco, rosado, marrón o dorado, dependiendo de la subespecie o los cruzamientos llevados a cabo en cautividad. Durante los días próximos a la muda, las serpientes adquieren una piel de color grisáceo poco vistosa y sus ojos se vuelven de color blanco cremoso.
En la naturaleza es raro que vivan más de 20 años, aunque en cautividad pueden alcanzar los 30 con relativa facilidad. En el Jardín Zoológico de Filadelfia se registró el caso de una Boa constrictor que llegó a vivir 40 años 3 meses y 14 días.

Fuente: Wikipedia

Éramos pocos y parió la abuela

En los tiempos de calles de tierra, el tiqui taca, los carruajes y casas chorizos eran muy comunes las familias numerosas tales como los García Diez, los Quatrocchi y el Anís 8 Hermanos.
También fue la época de las primeras migraciones internas, provocadas por las victorias electorales de los unitarios contra los federales (para los más jóvenes les decimos que eran lo que son ahora “las populares” y “las divinas”), así fue como una familia harta de la dulzura de su Tucumán natal (para los lectores del extranjero le decimos que Tucumán es una provincia del norte de nuestro país, en donde los índices de diabetes son altísimos) se mudo a la Capital Federal que por esa época no estaba buena como lo esta ahora.
La familia que no se llama Ortega como muchos sospechaban sino que respondían al nombre (apellido) de los Baigorria, dicha familia estaba compuesta por el matrimonio de Maria y José, sus hijos por orden alfabético: Anabel, Belén, Carolina, Eva, Fabiana, Liliana, Maria Ángeles, Maria Claudia, Maria Marta, Noelia, Paula y Roberto, quien fue engendrado bajo el lema “hasta que no tengamos el varón no paramos”, también estaban los hermanos de José, Pedro y Pablo, la madre de todos ellos Emilce y la madre de Maria, quien respondía al nombre de Tita que viajo acompañada por su inseparable amiga de la infancia Rodesia Terra de Bussi (repudiable familia genocida de la provincia).
Todos ellos se instalaron en una pensión de la calle Casita de Tucumán al 900, según consta en el diario íntimo de una de las Maria, para no extrañar tanto. La pensión era un dormitorio de 8,75 metros por 12 metros, con un entre piso en donde solo cabía el colchón del matrimonio bíblico.
No fueron fáciles los primeros tiempos en la ciudad, tampoco lo fueron los últimos pero eso no nos incumbe ahora. Todas las hijas estaban en edad escolar, su padre de oficio carpintero se pasaba los días en un bar lamentando que no se le haya ocurrido a él la idea de darle vida a un muñeco de madera (idea que si tubo Yepeto al crear a Pinocho), sus tíos se ganaban la vida cantando en las paradas del tranvía, su madre se ocupaba de amamantar al pequeño Roberto, mientras que Tita y Rodesia no hacían nada todo el día. Así fue como harta y aburrida Tita se va una noche a bailar tangos a un bolichón por Congreso en donde es seducida por un apuesto anciano del quien no se tienen mayores datos, sí se sabe que un mozo los vio en un reservado dándole rienda suelta a la lujuria (con todas las limitaciones del caso). Al cabo de unas semanas Doña Tita se inflo cual globo en cumpleaños hasta que a los 9 meses dio a luz a un pequeño a quien bautizo como Ricardito. Con la llegada del bebe la familia debió mudarse a un duplex en Caballito en el cual vivieron hasta que la vida los fue llevando por caminos distintos.

Quedar en Pampa y la vía

Muchas pueden ser las conexiones a establecer con la palabra pampa (ver algunas). Quizá varios de ustedes la hayan conocido tras haber oído los famosísimos versos del poema “El Ombú” (*) que cito a continuación:
“Cada comarca en la tierra
tiene un rasgo prominente
el Brasil su sol ardiente
minas de Plata el Perú
Montevideo su cerro
Buenos Aires, patria hermosa
tiene la pampa grandiosa,
la pampa tiene el ombú”.

Diré, sin reparos, que La Pampa no tiene tanto ombú como dice el poema. El árbol típico de la región, que se puede ver en la mitad superior del escudo de esta provincia argentina, es el Caldén (ver artículo).
El ombú (Phytolacca dioica), según los especialistas, sería oriundo de la región Nordeste de la Argentina (El Libro del Árbol, 1973, ver fragmento).
Para culminar este apartado semántico, les cuento que el vocablo pampa proviene de la lengua quechua y significa llanura, especialmente “llanura entre montañas” (Wikipedia).
Los invasores españoles (algunos los llaman conquistadores, que sería un sinónimo) extendieron el uso del vocablo, denominando “las pampas” a las llanuras centrales de la América del Sur y “Pampas” a los pueblos originarios de la región conocida como “Llanura Pampeana” (más Wikipedia).
Pero la Pampa de nuestra frase, no posee otras cosas en común con lo anterior que su nombre y su ubicación en la Ciudad de Buenos Aires (‘Autónoma’ hace poco), que a su vez se halla en la “Llanura Pampeana”.
Esta Pampa trata de una de las calles que se cruza con las vías del ex Ferrocarril Mitre, justo después de intersecar la Av. Virrey Vértiz (paralela a las vías), a dos cuadras de la famosa estación Belgrano C, barrio de Belgrano, valga la redundancia.
Este barrio, comparte con su vecino Palermo el origen de la frase, veamos por qué.
En honor al detalle, la intersección de Pampa y la vía, está apenas unos 400 metros al noroeste del límite entre los dos barrios mencionados.
Lo diré en estos términos, entonces: La expresión empieza en Palermo –más precisamente en el Hipódromo- y termina en Belgrano –más precisamente en La Pampa 1587, más conocida como ‘Pampa y la vía’-.
En esta ya renombradísima intersección, terminaba el recorrido del tranvía que llevaba gratis –según Ñusleter-, o por diez centavos ida y vuelta –según MiBelgrano.com.ar- a los concurrentes al Hipódromo, desde 1895.
De allí partía otro tranvía hacia el centro, a diez centavos el boleto de ida.
Y allí mismo quedaban varados quienes habían dilapidado hasta el último centavo en las carreras (de caballos, claro está), debiendo volver como pudieran a sus hogares para recibir, como si no fuera poco, los reproches y recriminaciones de sus respectivos cónyuges o cualquier parientes proporcionado ad hoc por las adversas circunstancias.
Se ve que la incidencia de estos “despojos monetarios” era de tal magnitud por aquél entonces, que surgió la frase que hoy les presento, la cual con los años ha trascendido los significados puramente hípicos, dando lugar a su uso para toda situación en que alguien ha caído en la ruina económico-financiera.
Salut!

Fuentes: Wikipedia, Taringa, El Libro del Árbol (1973, Ed. Celulosa Argentina S.A.), Luis L. Domínguez, Genealogía de Luján, Ñusleter, Mi Belgrano.
Imagen: Enjoy Patagonia

Referencias
(*)El Ombú, poema de Luis L. Domínguez (1819-1843). Político argentino opositor al gobierno de Rosas.

Ser un atorrante

Ser un vago*, alguien que vive al día y sin trabajar. Cuando se construyeron las primeras cloacas modernas en Buenos Aires, a fines del siglo XIX, se usaron enormes caños cuyo fabricante era un tal "A. Torrant". Eran el refugio elegido por los mendigos para dormir. De "atorrante" deriva el lunfardo "rante" y "rantifuso". En su "Musa rea", Celedonio Flores** admite tener "un alma rantifusa".


Referencias:
*vago:
holgazán, perezoso, haragán.
**
Celedonio Esteban Flores (Buenos Aires, 3 de agosto de 1896 - † 28 de julio de 1947), conocido artísticamente como Celedonio Flores fue un poeta y letrista argentino.
Biografía
Celedonio Flores nació en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Congreso, habitado mayoritariamente por criollos e inmigrantes de diferentes orígenes. En ese activo foco de cultura popular transcurrió su infancia y su adolescencia, convirtiéndose en los años 20 en un poeta y letrista de gran popularidad y de hábitos bohemios. En su juventud también fue boxeador.
Sus
tangos, muchas veces sentenciosos y moralizantes, con descripciones de sus personajes, recurrían abundantemente al lunfardo, el argot local de la región del Río de la Plata. Su mejor etapa creativa abarcó hasta principios de los años 30.
En
1920 envió al diario Ultima hora, ya desaparecido, un poema titulado "Por la pinta", recibiendo 5 pesos como retribución. Los versos de dicho poema llamaron la atención de Carlos Gardel y de su compañero de dúo, José Razzano, que le pusieron música, creando el tango "Margot". Éste era una amarga crítica a la muchacha humilde y bonita que se acomoda y pervierte para escapar de su destino de pobreza.
Gardel grabó 21 temas de Celedonio, entre los cuales se encontraba uno de los mayores éxitos de toda su trayectoria: "Mano a mano", tango en el que un varón salda cuentas con la mujer a la que amó y le ofrece su desinteresada ayuda para cuando ella sea "descolado mueble viejo". Entre los otros tangos que grabó destacan "Mala entraña", "El bulín de la calle Ayacucho", "Viejo smoking", "Malevito", "Canchero" y "Pan". Este último contiene una descarnada crítica social, frente a la miseria que siguió a la
crisis de 1930. Gardel se abstuvo por modestia de grabar uno de los mayores éxitos de Flores, "Corrientes y Esmeralda", referencia a una famosa esquina de Buenos Aires que forman la Avenida Corrientes y la calle Esmeralda, porque la letra aludía a mujeres que soñaban con su pinta.
Por razones comerciales, durante varios años Flores escribió exclusivamente para
Rosita Quiroga, una notable cantante de fuerte carácter arrabalero y poco refinada. Con el paso de los años, los tangos de Celedonio comenzaron a formar parte de los repertorios de numerosos cantantes, desde Ignacio Corsini y Alberto Gómez, hasta Edmundo Rivero y Julio Sosa.
Otras letras que aunaron valor y éxito fueron las de "Muchacho", "Viejo coche", "Sentencia" (una canción protesta), "Atenti, pebeta" (tema de corte humorístico), "Pobre gallo bataraz", "Si se salva el pibe" y "Por qué canto así". "La musa mistonga", compuesto por Celedonio y grabado por Rosita Quiroga el
1 de marzo de 1926, fue la primera grabación que utilizó el sistema fonoeléctrico en Argentina.
Cuando murió, llevaba ya cuatro años la imposición de una férrea
censura gubernamental sobre las letras de tango, de las que se suprimía todo término lunfardo y cualquier referencia social o moral que no coincidiera con las tesis del gobierno creado a raíz del golpe militar del 4 de junio de 1943. Las letras de las composiciones de Celedonio fueran modificadas tanto que amargaron los últimos años de vida de Celedonio. La censura fue desapareciendo después, pero él no vivió para verlo.

Fuentes: Clara Mente, Wikipedia

Musa Rea - Celedonio Flores

No tengo el berretín de ser un bardo,
chamuyador letrao, ni de spamento.
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa' escribir mejor, ¡lo hago en lunfardo!...

Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelao azul del firmamento.
Yo busco en el suburbio sentimiento...
¡Pa' cantarle a una flor... le canto al cardo!...

Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,

surge a torrentes mi mistonga musa:
¡es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!

Fuente: Terra Letras

Frases Derrochonas

He aquí tres hermosos ejemplares para adornar nuestros discursos ante masas apiñadas a la hora de hablar de cómo administrar el vil metal que todo lo corrompe. No escatimen en empeño los lectores a la hora de toparse con tan amplio repertorio fraseológico, que la vida es una sola y hay que vivirla a todo lujo.
Aquí van las frases:

A troche y moche