Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César.Las definiciones auténticas (o al menos así parecen) de las frases populares de nuestra lengua, junto con su (presunto) origen se encuentran en este modesto (pero genuino) intento de compartir lo que hacemos cuando estamos al "divino botón".
No basta ser honesto, también hay que parecerlo. (No basta que la mujer del César sea honesta, también tiene que parecerlo.)
Según cuenta Plutarco en sus "Vidas paralelas", un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César.Ser la manzana de la discordia
Meterse en un laberinto
Esta expresión popular indica estar en una situación comprometida o de difícil solución. Aplícase a las conductas imprudentes o a los discursos cuya evolución se va complicando a medida que avanzan, al igual que la ya publicada "Meterse en camisas de once varas". El laberinto ha sido, desde la Antigüedad, un símbolo del estado del hombre en el mundo. Elaborado como un juego, como un enigma o como una trampa, el laberinto ha ejercido una poderosa influencia sobre el ser humano. La invención del laberinto se atribuye a Dédalo, escultor y arquitecto y personaje mitológico, hijo de Alcipe y Eupálamo. Expulsado de Atenas por la acusación de haber asesinado a su sobrino, se estableció en Creta donde inventó diversos ingenios, tales como el autómata de Talos y muy especialmente el Laberinto, un conjunto de corredores y pasadizos subterráneos tan bien ensamblados y organizados que quien en el penetraba no podía salir.
Fuente: Carlos Rivera
Vender humo
En el sentido en el que hoy utilizamos la expresión, “vender humo o humos” sería aparentar ante los demás lo que no se es o no se tiene, homologando la expresión a la tan conocida y usual de “las apariencias engañan”.
Fuente: Carlos Rivera
Mi media naranja
La expresión amorosa "la media naranja" tiene su origen en un mito que narra el poeta de comedias griego Aristófanes en la obra de Platón llamada "El Banquete".
Contaba Aristófanes que, en un principio, la raza humana era casi perfecta. Los seres eran esféricos como naranjas; tenían dos caras opuestas sobre una misma cabeza, cuatro brazos y cuatro piernas que utilizaban para desplazarse rodando. Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre + hombre, otro de mujer + mujer y un tercero (el 'andrógino'), de hombre + mujer.
Su vanidad les llevó a enfrentarse a los dioses creyéndose semejantes a ellos. Zeus los castigó partiéndolos por la mitad con el rayo; y mandó a Hermes que a cada uno le atara la carne sobrante en torno al ombligo. Ya repuestos, los seres andaban tristes buscando siempre a su otra mitad, y si alguna vez llegaban a encontrarse con ella, se enlazaban con sus brazos hasta dejarse morir de inanición.
Zeus, compadecido por la estirpe humana, ordenó a Hermes que les girase la cara hacia el mismo lado donde tenían el sexo: de este modo, cada vez que uno de estos seres encontrara a su otra mitad, de esa unión pudiera obtener placer y si además se trataba de un ser andrógino pudieran tener descendencia.
Desde entonces los seres humanos nos vemos condenados a buscar entre nuestros semejantes a nuestra media naranja con la que unirnos en abrazos que nos hagan más "completos". Sin embargo, Zeus amenazó con cortarnos de nuevo en dos mitades -para que, así, caminemos dando saltos sobre una sola pierna-, en caso de que la raza humana no aprenda a respetar sus propios límites y a superar su peligrosa arrogancia.
Fuente: Foros en Perú
Ponerse echo una furia
Es frase que califica a aquél al que, en determinadas circunstancias, la ira hace gritar, gesticular y no atender a razones.Las Furias eran las divinidades infernales romanas, asimiladas a las Erinias, las divinidades infernales griegas: Hades, Deméter, Hécate, Perséfone…
Son unas de las divinidades más antiguas, anteriores a Zeus y a los dioses del Olimpo. Simbolizaban las leyes del mundo moral y castigaban a los transgresores, vengando especialmente los crímenes cometidos en el seno familiar.
Se las representaba en forma de monstruo de mirada amenazadora, con grandes alas desplegadas y pies de bronce. Las serpientes formaban sus cabellos y se enrollaban alrededor de sus manos y brazos.
Es frase similar a ponerse hecho una hidra o ponerse hecho un basilisco.
Fuente: 1de3
Un clavo saca a otro clavo
Esta locución quiere expresar que una pena se olvida con otra, especialmente en el terreno amoroso. La frase ya aparece en las “Tusculanas”, de Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.) al hablar de las penas provocadas por el mal de amor: "Novo amore, veteram amorem, tamquam clavo clavum, eficiendum putant" ('el nuevo amor saca al viejo amor, como un clavo a otro”). En el sur de España, particularmente en Andalucía, la locución que citamos es análoga a otra que es muy utilizada en el léxico popular en lo que concierne a los desamores : “La mancha de la mora con otra verde se quita”.Fuente: Carlos Rivera
Marco Tulio Cicerón
Marco Tulio Cicerón, en latín Marcus Tullius Cicero (Arpino, 3 de enero del 106 adC - Formia, 7 de diciembre del 43 adC) fue un político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la Roma antigua.
Fuente: Wikipedia
Tener muchos humos
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| Humos de colores Cortesía FondosYa.com |
El origen de la expresión hay que buscarlo en el antiguo mundo grecolatino, en el que se veneraba a los Lares del hogar y a los Manes o almas de los muertos, encendiendo en sus altares domésticos el fuego sagrado y quemando incienso en los patios de las casas.
Ocurre que, cuando una familia contaba entre sus difuntos con personajes que fueron poderosos en vida, este uso se exageraba sobremanera, y se llenaba la casa de incensarios y de humo que ennegrecían los bustos. Gesto que los demás —más humildes— consideraban presuntuoso, pues se daba más a menudo en las familias venidas a menos, que rememoraban así su más glorioso pasado.
Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua Castellana escribe:
“Tener muchos humos: tener gran presunción y altiveza. Los retratos e imágenes de sus mayores, que tenían los romanos en los atrios, como dezir agora en la sala de los linajes, les davan por epícteto humosas, o por esta vanidad o presunción, o porque estavan del tiempo denegridas y llenas de humo. A lo qual parece aludir Juvenal, quando dice: Fumosos equitum cum dictatore magistros.”
En esta explicación se apunta también al carácter vano del humo en sí. Es decir, mucho volumen y aparatosidad para muy poco peso y sustancia, un mucho ruido y pocas nueces. Por lo que se suele decir que el vanidoso está hinchado o inflado de algo con tan poca sustancia como el propio aire.
Los Lares
Los lares eran divinidades romanas hijos de la náyade Lara y el dios Mercurio cuyo origen se encuentra en los cultos etruscos a los dioses familiares.
La religión de la antigua Roma presentaba dos vertientes: por un lado, los cultos públicos o estatales y, por otro, los cultos privados o domésticos. Dentro de ésta segunda vertiente se sitúa la adoración de los llamados dii familiaris o dioses de la familia. Entre estos se encuentran los lares loci, cuya función primordial era velar por el territorio en que se encontraba la casa familiar. Tanto es así, que antes de que la propiedad privada fuese regulada por el derecho, eran los dioses lares los encargados de evitar que los extraños se adentrasen en tierras ajenas mediante, según la creencia popular, la amenaza de enfermedades que podían llegar a ser mortales.
Las familias romanas sentían una gran veneración por los lares, que representaban en forma de pequeñas estatuas. Éstas se colocaban tanto dentro como fuera de la casa en pequeños altares llamados lararia (sg. lararium), donde se realizaban ofrendas o se les rendía oración. En la casas (sg. domus), el larario solía situarse en el atrio, lo más cerca posible de la puerta principal. En el caso de los apartamentos (pl. insulae), el lararium se colocaba cerca de la cocina, aunque en una misma casa podían existir varios y no era extraño que se encontrasen en los dormitorios. Lo que era importante, sin embargo, es que no estuviesen en lugares poco transitados o escondidos, con el fin de que no fuesen ignorados u olvidados.
En los primeros tiempos romanos cada casa tenía al menos una estatuilla, más adelante surge cierta confusión entre éstas y las de los manes, almas de los antepasados muertos.
Tipos de Lares
- Lares Compitales: de las encrucijadas.
- Lares Domestici: de la casa
- Lares Familiares: de la familia.
- Lares Permarini: del mar
- Lares Rurales: de la tierra.
- Lares Viales: de los viajeros.
Pelito pa’ la vieja
Desde tiempos remotos, el hecho de arrancarse algunos pelos de la cabeza y arrojarlos al viento ha tenido un significado de reconciliación, ya que así la hacían los griegos del período clásico (se lo menciona en la "Iliada", de Homero durante las ceremonias del rapado de corderos y el aventado de sus pelos).Y aún hoy lo hacen, por ejemplo, los niños andaluces cuando quieren sellar sus diferencias: ponen los pelos en la palma de la mano y, soplando, exclaman: "Pelitos a la mar", en alusión a que el viento habría de llevarse también las disputas hacia el inmenso mar, lo mismo que se llevaba los pelitos.
Trasladada al lenguaje común, la frase mantiene su primitivo significado y se la usa para allanar diferencias.
Entre nosotros, esa significación no tuvo jamás aplicación práctica, pero circulaba hace muchos años la variante Pelito pa’ la vieja, claro que como exclamación de júbilo luego de haber obtenido provecho en alguna operación ventajosa (cambio de figuritas, canicas, etcétera).
Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez
HOMERO
Homero (en griego antiguo Ὅμηρος Hómēros; c. siglo VIII adC) es el nombre dado al poeta y rapsoda griego antiguo al que tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales épicasLa Ilíada y La Odisea—, la épica menor cómica Batracomiomaquia (‘La guerra de las ranas y los ratones’), el corpus de los himnos homéricos, y varias otras obras perdidas o fragmentarias tales como Margites. Algunos autores antiguos le atribuían el Ciclo Épico
griegas — completo, que incluía más poemas sobre
Fuente: WikipediaPender de un hilo
Expresión con que se señala el gran riesgo de ruina de una cosa o al que se halla en un inminente peligro de muerte. Como tantos otros Dichos, proviene de la antigüedad clásica, fuente inagotable para nuestra Lengua, y alude a la fábula de las Parcas. En la Mitología, las Parcas, dividades infernales, eran tres hermanas que hilaban y cortaban el hilo de la vida del hombre. La primera y más joven, Clotho, presidía el momento del nacimiento y tenía el hilo del destino de los hombres. La segunda, Lachesis, era la que hilaba el curso de la vida. Y la tercera, la Parca propiamente tal, era Atropos, la que tenía por oficio cortar con las tijeras el hilo de la vida, sin respetar la edad, la riqueza, el poder, ni ninguna prerrogativa. Por extensión, hay también dos Dichos: Pender su vida de un hilo y Cortar el hilo de la vida.Vísteme Despacio Que Tengo Prisa
Seguramente, no debe de haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor".Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, por otra parte, no demuestra ser ninguna genialidad y es un hecho que muchos de los protagonistas de importantes hechos históricos pudieron haberla utilizado en algún momento de su vida.
No obstante, una creíble versión sostiene que fue el emperador Augusto (y por cronología, precede obviamente a los demás) quien solía exhortar a sus servidores diciéndoles "Apresúrate lentamente".
Con el tiempo, la expresión habría sufrido variantes, pero manteniendo siempre la vigencia con la que llegó a nuestros días y a través de la cual se aconseja a otra persona a que actúe con calma y tranquilidad en el momento más delicado de una situación, debido a que cuando se procede apresuradamente, lejos de abreviar problemas, esa premura suele entorpecer y malograr los mejores propósitos.
Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez
Cayo Julio César Octavio Augusto. En latín Caius Iulius Caesar Octavianus. (23 de septiembre 63 adC–19 de agosto 14 dC), de nombre Octavio durante el periodo de su vida anterior al año 27 adC, es considerado como el primero, y más importante de los emperadores romanos, aunque él mismo no se consideró como tal durante su reinado, prefiriendo usar el título republicano tradicional de princeps civium (esto es, el primero de los ciudadanos). Augusto mantuvo externamente las instituciones republicanas, pero en realidad reinó como un autócrata durante más de 40 años. Acabó con un siglo de guerras civiles y dio a Roma una era de paz (Pax Romana), prosperidad y grandeza imperial.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Augusto
Vérselas Negras
Para explicar este dicho, deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por los que se creía que se expresaba el oráculo.En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa.
Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar.
Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez
Zapatero, a tus Zapatos
Según los testimonios de los historiadores Valerio Máximo y Plinio, el Viejo, la frase fue pronunciada en cierta oportunidad por Apeles, el pintor griego más célebre de la Antigüedad. Este artista acostumbraba a exponer sus cuadros en la plaza pública y así podía escuchar directamente la opinión de la gente acerca de sus trabajos.En cierta oportunidad, Apeles había expuesto el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo a observar la obra y criticó la forma de una de las sandalias del personaje.
Apeles acató la observación del zapatero, llevó la obra a su taller, la rectificó y nuevamente la llevó al lugar de exposición.
Cuando el zapatero volvió a contemplar el cuadro, al ver que el pintor había acatado su sugerencia, se sintió autorizado para extender sus críticas a otros aspectos del retrato, lo que motivó que Apeles, al escuchar esos comentarios, lo encarara y le dijera: zapatero, a tus zapatos.
La expresión, desde entonces, se usa como consejo a quien pretende juzgar asuntos ajenos en los que no es experto.
Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez
¡Toco Madera!
Para no perder la costumbre, como en algunos post anteriores, queremos compartir con ustedes este fragmento poético cantable. Esta vez, otro grande: el "Nano" Joan Manuel Serrat, y dice así:"Cruza los dedos,
toca madera.
No pases por debajo de esa escalera.
Y evita el trece
y al gato negro.
No te levantes con el pie izquierdo."
A pedido de July, que anduvo pululando por estos pagos bloggeros, vamos a comentar esta frase que tanto usamos sin saber de dónde viene.
Primero hablemos sobre su significado, del cual existen varias acepciones bastante relacionadas entre sí. Hay quienes dicen, con mucha razón, que se utiliza como una manera de alejar los malos presagios o evitar que la buena suerte cambie. Otros argumentan que sería una forma de "descarga a tierra" de las malas vibraciones, recomendando que las piezas de madera a ser tocadas no tengan patas -prohibidas mesas y sillas, al menos- ya que debe ser "madera viva", es decir un árbol o similar. En fin, creo que todos coincidimos que si anunciamos a viva voz algo así como "nunca me ha sucedido ninguna desgracia", nos surge de los estómagos una necesidad instintiva de tocar el primer trozo de madera que tengamos a mano, ¿no es verdad?
En cuanto a sus orígenes hay varias versiones, para todos los gustos. Los más cristianos reclaman que "tocar madera tiene su origen en la madera de la Santa Cruz" (madritel.es). Antaño se creía que tocar la madera traía protección contra todo tipo de males. (Revista Natural) Algunos dicen que no era mera superstición, sino una vera práctica piadosa. (1de3.com)
Otra versión nos aclara que los antiguos Arios mazdeítas tocaban madera para ponerse bajo la protección de Atar, genio del fuego, poder que creían encerrado en las vetas moradas de la madera, acompañado del poder de la Vitalidad. (Revista Natural, BELCA) Está también la posibilidad que los druidas y magos de la antigüedad tocaran madera con el sentido de "descargar a tierra" que mencionamos más arriba. (madritel.es)
Una tercera (si no cuento mal), más hacia este lado del Meridiano de Greenwich (y más allá también) nos cuenta que la madera que se debe tocar ha de ser de roble, dado que desde hace unos cuatro mil años -más precisamente cerca de 2000 aC.- los aborígenes norteamericanos -y más tarde los antiguos griegos (o sea, los de más allá de Greenwich)-, creían que los grandes robles eran la morada de algún dios, al ver que frecuentemente eran alcanzados por algún rayo. (Astrología Ciudad Futura)
Esto es todo lo que hemos investigado, por ahora y sirve para mostrar que la duda (o inquietud) de uno puede transformarse en -además de la duda de otro- un enorme trabajo para alguno más.
Un placer, July.
"Y vigila el horóscopo
y el biorritmo.
Ni se te ocurra vestirte de amarillo.
Y si a pesar de todo
la vida te cuelga
el "no hay billetes"
recuerda que pisar mierda
trae buena suerte."
Fuentes: BELCA, 1de3, madritel, elhombremediocre, tulollevas, carmenloboLos Creadores
Brillar por su Ausencia
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Por eso, el célebre historiador Tácito, al relatar en el libro III de sus "Anales" las honras fúnebres de Junia -viuda de Casio y hermana de Bruto (el asesino de Julio César)- cuenta que todo el mundo se daba cuenta
Saber dónde le aprieta el zapato
Este es uno de los dichos más populares de nuestra lengua y su origen se remonta a la época de los romanos. Según cuenta Plutarco en su obra "Vidas paralelas", Paulo Emilio, un patricio romano que gozaba de respeto entre sus pares debido a su sentido de la Justicia,





