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Meter la gamba

El término “gamba” es sinónimo de 'pierna' y en el sentido en el que se utiliza la expresión “meter la gamba” equivale a la locución vulgar “meter la pata”. El término “gamba” está documentado en el argot de los maleantes de los siglos XVI y XVII y, posteriormente, en la obra de Salinas “El delincuente español. El lenguaje”, de 1896. Procede del término italiano gamba ('pierna') que lo toma del latín vulgar “camba” ('pierna, referida a la de la caballería'). Así la expresión meter la gamba es un sinónimo de meter la pata, con el significado de “equivocarse”, “errar” en un asunto.
Fuente: Carlos Rivera

Vale lo que pesa

Aun cuando se dice que este dicho tendría su origen en la cultura escandinava, se cree que la práctica era común a muchos de los pueblos de la Antigüedad.
Existía entre algunos pueblos, una costumbre consistente en que, cuando un hombre mataba a otro, estaba obligado a pagar en oro o en plata, el peso de la víctima a sus familiares.
Posteriormente, esa práctica se trasladó al ámbito religioso, de manera que los parientes de un enfermo ofrecían a la Providencia por su pronto restablecimiento, el peso de aquel en plata, cera, trigo, etcétera.
El mismo significado tienen hoy las ofrendas que se elevan a la Virgen o a algún santo en los templos; asimismo, entre los ismaelitas parsi de la India subsiste la costumbre de regalar anualmente a su jefe espiritual, el Aga Khan, su peso en oro.
Todos estos antecedentes dieron lugar a la creación del dicho popular vale lo que pesa, utilizado para ponderar el valor (moral, intelectual, artístico o práctico) de una persona en particular. La locución, en ocasiones determinadas y según la costumbre de expresarla en ciertas regiones lingüísticas del castellano, aparece modificada en el sentido de “vale su peso en oro”.



Si Dios quiere

Este antiguo dicho o expresión popular presupone el deseo del enunciante de que un acontecimiento positivo, colectivo o personal, se llegue a cumplir, apelando a la intervención divina, en la enraizada creencia de la tradición católica española de confiar en la providencia de Dios. Generalmente se utiliza cuando un hecho con posibilidad de realizarse se prevé que suceda y se desea que nada entorpezca el normal desarrollo de su acontecer.
Algunos escritores datan esta expresión de la época de los árabes, pueblo extremadamente religioso que utilizaba esta y otras fórmulas invocativas en relación a Dios. Otras expresiones análogas, como 'Dios le guarde muchos años', inciden en una idea similar.

Fuente: Carlos Rivera
Foto: El Ojo de Dios (Nebulosa Helix)


Referencias

La Nebulosa de la Hélice, Nebulosa Helix o NGC 7293, es una nebulosa planetaria en la constelación de Acuario a unos 680 años luz de distancia. Es una de las nebulosas planetarias más próximas a la Tierra y fue descubierta por Karl Ludwig Harding antes de 1824. Está compuesta por una estrella central similar al Sol, en vías de convertirse en una enana blanca, y por otra estrella acompañante. La edad de la nebulosa, basada en su ritmo de expansión y en observaciones con rayos X, se estima en unos 10.600 a 12.000 años aproximadamente. (Wikipedia)

Las cosas claras y el chocolate espeso

Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales.

Posteriormente, cuando a unas monjas del convento de Guajaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, ese nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa.

En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro.

Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, "a la española"; para otros, el gusto se inclinaba por la forma "a la francesa", esto es, más claro y diluido en leche.

Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre.

Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las "cuentas" claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas.

Fuente: BELCA

Hacerse el sota

Esta frase, cuyo uso es muy frecuente en nuestro país argentinísimo, y es análoga de "hacerse el otario" y de "hacerse el oso", "...el tonto", "...el gil" o "...el bol##do*, deriva, según creemos junto con las fuentes consultadas, de la expresión ibérica "hacerse el sueco" y tiene por significado, siguiendo al DRAE**, "desentenderse de algo, fingir que no se entiende", pudiendo extenderse a "fingir no ver o enterarse de algo para evitarse una incomodidad, un esfuerzo para pasar desapercibido por razones de timidez, discreción, modestia o mera frescura." (Yahoo! Respuestas)
De hecho, es "real y académica" la siguiente y tercera acepción de la palabra sota: "Arg. y Ur. Persona que finge no saber o no conocer".
Cómo ha llegado desde la Península Escandinava hasta aquí, ha sido luego de un tortuoso viaje expedicionario, que nada tiene que envidiarle al que realizara el hidalgo Álvar Nuñez Cabeza de Vaca, allá por los principios de los años 1500.
Utilizando como palabra clave el vocablo sueco, hay varias versiones sobre ciertos atributos de la gente del país nórdico que realmente no hablan bien de ellos y nos hacen desconfiar, lo mismo que a varios que han investigado el origen de esta expresión tan bizarra.
Una de esas versiones hace referencia a un presunto hábito disimulatorio y envidioso de la clase popular de Suecia, cosa que no hemos comprobado ni nos parece se ajuste al significado de la frase en cuestión.
Una segunda versión, viajera de los mares por cierto, sugiere que lo de "hacerse el sueco", vendría a cuento de una supuesta costumbre de los marineros suecos de decir que sí a todo fingiendo comprender lo que se les preguntaba, explicación bastante denigratoria como la anterior pero que merecería catorce centésimas de consideración, a nuestro juicio.
Otra versión, que ubicaremos en este tercer lugar, con un 23% más de consideración respecto del la raíz cuadrada de la suma de las dos anteriores y que denominaremos hipócritesis, es la que enuncia Don Pancracio Celdrán en su Diccionario de frases y dichos populares. La misma, alude a otro origen navegante pero más comercial y, diremos, contrabandístico. El autor adjudica el origen al gran consumo de Jerez que existía en Inglaterra a fines del siglo XIX, época de conflicto político entre el país británico y nuestra Mater España. Dice que dice que los comerciantes ingleses llegaban a las costas andaluzas en barcos con la bandera de Suecia para evitar problemas y asegurarse el suministro de la popular bebida. Se "hacían los suecos", qué va!
La cuarta versión que hemos hallado en los Foros de WordReference hace derivar el origen de esta locución, según explica el experto Yuggoth, de un tipo peculiar de trato que hubo recibido Napoleón al solicitar ayuda al reino de Suecia para invadir Rusia. Dicen que el rey escandinavo esquivó el bulto esa vez, delegando la tarea de contestar a Bonaparte en uno de sus diplomáticos de confianza. Éste, siguiendo a su rey, decidió hacerse el oso y fingió no entender la langue française, para luego hacerse traducir una y otra vez los propósitos del diminuto emperador, al tiempo que se equivocaba ex profeso y volvía a redactar una y otra vez su documento. Finalmente, logró desalentar al corso, quien desistió de su pedido de ayuda.
Por último, las versiones que más nos han convencido son las que indican un posible origen mimético fonético, según las siguientes y textuales palabras del usuario Margot, de 'Yahoo! Respuestas': "Esta locución está expresada erróneamente por mimetismo fonético y no proviene del calificativo de los habitantes de Suecia sino de la palabra latina “soccus”, que era una especie de pantufla usada por las mujeres y los comediantes. De hecho, “soccus” era el calzado que en el teatro romano antiguo llevaban los cómicos, a diferencia del “coturno” con el que elevaban su estatura los trágicos. De “soccus” viene zueco (zapato de madera de una pieza), zocato (zurdo) y zoquete (tarugo de madera corto y grueso), palabra ésta que se aplica al hombre torpe y obtuso. De aquí que, hacerse el sueco, equivalga a decir hacerse el torpe, el tonto, el que no entiende nada lo que se le dice." Lo que en argentino y uruguayo, reiteramos, se dice hacerse el sota.
Esperando que hayan disfrutado esta ajetreada expedición al corazón de la lengua popular, dejamos por hoy el asunto, para retomarlo en momentos en que los vientos literarios reaviven nuestro espíritu investigativo-narrador.

A vuesa salud!

Fuentes: 1de3, Yahoo! Respuestas, Foros WordReference



Referencias:

*bol###do:
versión censurada del vocablo porteñorioplatense "boludo", improperio que significa: tonto, de pocas luces (ver Argentiniciencia Nacional).
*DRAE:
(no nos cansamos de consultarte) Diccionario de la Real Academia Española de Lenguas.

Color azul para los niños y el rosa para las niñas

Los investigadores afirman que en la Inglaterra anglosajona de los siglos V y VI, los bebés varones eran más apreciados que las niñas. Según una creencia general, espíritus malignos omnipresentes visitarían la cuna y dañarían o se llevarían al bebé si éste era varoncito. El azul, color poderoso porque proviene del cielo, ahuyentaría a estas fuerzas maléficas.
En esa época, las niñas carecían de un color protector. Más tarde, en Alemania, una leyenda muy conocida sostenía que las niñas provenían de una rosa color de rosa, y se acostumbraba vestir a las niñas de ese color. Tal costumbre se mezcló con la británica de vestir a los varones de color azul y se difundió a otros países del mundo occidental.
Los psiquiatras y los diseñadores saben desde hace tiempo que el color puede tener un significado específico. Un ejemplo común en los países occidentales es el uso del rojo como señal de peligro. Cuando el semáforo cambia a rojo es una orden inmediata de detenerse; en los tiempos de la Guerra Fría, una alerta roja significaba la posibilidad de un ataque nuclear.
En nuestra cultura, el color rojo como señal de peligro quizá esté vinculado con el color de la sangre o del fuego. Entre los chinos, el rojo simboliza la felicidad.

Fuente: Revista Selecciones

Gato negro trae la mala suerte

Entre las supersticiones, el temor a un gato negro que se cruce en nuestro camino es de origen más bien reciente. Asimismo, se opone por completo al lugar preferente ocupado por el gato, cuando fue domesticado por primera vez en Egipto, unos 5.000 años. Todos los gatos, incluidos los negros, eran tenidos en muy alta estima por los antiguos egipcios, y la ley les protegía contra los malos tratos y la muerte.
Tal era la idolatría que inspiraba el gato, que la muerte de uno de estos animales hacia que toda la familia que le había albergado le guardara luto, y tanto ricos como pobres embalsamaban los cadáveres de sus gatos con el mayor lujo, envolviéndolos con un fino lienzo y colocándolos en sarcófagos de materiales valiosos, como el bronce e incluso la madera, todo un lujo en un Egipto tan pobre en árboles.
Los arqueólogos han exhumado cementerios enteros de gatos momificados en los que abundaban los negros. Impresionados por la supervivencia del gato, animal capaz de soportar numerosas caídas desde gran altura y salir ileso de ellas, los egipcios originaron la creencia de que el gato tiene siete vidas, e incluso nueve según otros.
La popularidad del gato se extendió rápidamente a través de las civilizaciones. Textos en sánscrito que cuentan más de dos mil años de antigüedad hablan del papel de los gatos en la sociedad india. En China, hace unos 2.,500 años, Confucio tenía un gato como animal de compañía predilecto.
Alrededor del año 600 de nuestra era, el profeta Mahoma predicaba con un gato en sus brazos y, más o menos en la misma época, los japoneses empezaron a mantener gatos en sus pagodas para proteger los manuscritos sagrados.
En aquellos siglos, el hecho de que un gato se cruzara en el camino de una persona era signo de buena suerte. El temor a los gatos, especialmente a los negros, surgió en Europa durante la Edad Media, particularmente en Inglaterra.
La característica independencia del gato, junto con su testarudez y su afición al robo, unida al repentino aumento de su población en las grandes ciudades, contribuyeron a su caída en desgracia. Los gatos callejeros eran alimentados a menudo por ancianas pobres y solitarias, y cuando se propagó en Europa una oleada de histeria, en la que muchas de esas mujeres carentes de hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, los gatos que les hacían compañía —especialmente los negros— fueron considerados culpables de brujería por asociación de ideas.
En Francia, millares de gatos eran quemados mensualmente hasta que, en la década de 1630, el rey Luis XIII puso fin a esta vergonzosa práctica. Dado el largo tiempo —varios siglos— durante el cual los gatos negros fueron sacrificados en toda Europa, es sorprendente que el gen del color negro no se extinguiera en esa especie... a no ser que el gato realmente tenga siete vidas.

Fuente: Tinet

Martes 13, no te cases ni te embarques

Las encuestas demuestran que, entre todas las supersticiones referentes a la mala suerte, la inquietud relacionada con el número trece es la que hoy en día afecta a más gente.

Los franceses, por ejemplo, nunca dan a las señas de una casa el número trece. En Italia, la lotería nacional lo omite. Las líneas aéreas internacionales saltan ese número en las filas de asientos de los aviones. En los Estados Unidos, los modernos rascacielos, comunidades de propietarios y edificios de apartamentos dan al piso que sigue al 12 el número 14.

Un experimento psicológico puso a prueba la potencia de esta superstición. Un nuevo edificio de apartamentos de lujo, a una de cuyas plantas se le dio temporalmente el número trece, alquiló unidades en todas las demás plantas, y sólo muy pocas en la planta decimotercera. Cuando se cambió el número de esta planta por el de 12-B, los apartamentos sin alquilar en seguida encontraron inquilinos.

Todo esto se remonta a la mitología nórdica en la era precristiana. A un banquete en el Valhalla fueron invitados doce dioses. Loki, el espíritu de la pelea y del mal, se coló por las buenas, con lo que el número de los presentes llegó a trece. En la lucha que se produjo para expulsar a Loki, Balder, el favorito de los dioses, encontró la muerte.

Ésta es una de las primeras referencias escritas al infortunio relacionado con el número trece. Desde Escandinavia, la superstición se difundió a través de Europa, en dirección Sur.

Al iniciarse la era cristiana, estaba ya bien establecida en los países mediterráneos. Entonces, aseguran los folkloristas, la creencia fue notablemente reforzada, tal vez para siempre, por la cena más famosa de la historia: la Última Cena.

Cristo y sus apóstoles eran trece. Menos de veinticuatro horas después de esta cena, Cristo era crucificado.

Los mitólogos han considerado la leyenda nórdica como una prefiguración del banquete cristiano. Trazan paralelos entre el traidor Judas y Loki, el espíritu de la contienda, y entre Balder, el dios favorito que resultó asesinado, y Cristo, que fue crucificado. Lo indiscutible es que, desde principios de la era cristiana en adelante, invitar a cenar a trece personas significa buscar un desastre.

Como ocurre con toda superstición, una vez sentada una creencia, la gente busca, conscientemente o no, acontecimientos que encajen con el pronóstico. En 1798, por ejemplo, una revista británica titulada “Gentlemen's Magazine”, estimuló la superstición del número trece al citar estadísticas de seguros en aquella época, que revelaron que, como promedio, una de cada trece personas reunidas en una habitación moriría antes de un año.

En los Estados Unidos, el trece sería considerado como un número afortunado. Forma parte de muchos de los símbolos nacionales, ya que en el reverso de los billetes de banco hay una pirámide incompleta de trece escalones, el águila heráldica sostiene en una garra una rama de olivo con trece hojas y trece frutos, y en la otra, trece flechas. Hay, además, trece estrellas sobre la cabeza del águila. Todo esto, desde luego, nada tiene que ver con la superstición, sino que conmemora las trece colonias que originaron el país, y que por su parte fueron un símbolo de buen auspicio.

Pero según en que países, si el 13 cae en viernes la cosa se pone fea. Según la tradición, en un viernes día 13, Eva tentó a Adán con la manzana, el Arca de Noé inició su larga navegación durante el Diluvio, una confusión de idiomas puso fin a la construcción de la torre de Babel, el Templo de Salomón fue arrasado, y también en este día Cristo murió en la cruz.

Sin embargo, el verdadero origen de la superstición parece ser también un relato en la mitología escandinava. El nombre del viernes —Friday en inglés, Freitag en alemán— procede de Frigga, la liberal diosa del amor y la fertilidad. Cuando las tribus escandinavas y germánicas se convirtieron al cristianismo, Frigga fue execrada y desterrada a la cumbre de una montaña, considerada como bruja.

Se creía que cada viernes la diosa, rencorosa, celebraba una reunión con otras 11 brujas, más el demonio —con lo que eran 13 los asistentes—, y conspiraban para causar infortunios durante la semana siguiente. Durante muchos siglos, en Escandinavia el viernes fue conocido como el «Sabbath de las brujas».

Aunque se desconoce cuál pueda ser el proceso que en España dio lugar al «martes y trece, ni te cases ni te embarques», sí podemos recordar que el nombre del día procede de Marte, el dios de la guerra.

Fuente: Tinet

Tener mala pata

Esta frase hecha se utiliza como expresión de la mala suerte que una persona puede tener en las contingencias de la vida. Existe la creencia de que las patas de algunos animales, especialmente la pata del conejo, traen buena suerte y por eso suelen utilizarse como amuletos en algunas culturas. En el caso de la expresión “tener mala pata” significaría, en su sentido original, que el uso de la pata de conejo no ha producido el efecto deseado, sino el contrario.

Relacionada con esta locución estaría la superstición netamente española de “levantarse con el pie derecho”. Hay quienes atribuyen este acto a propiciar un día favorable, mientras, si las circunstancias no han sido propicias, se emplea la expresión contraria : “levantarse con el pié izquierdo”.

Fuente: Carlos Rivera

La extraña tradición de llevar una pata de conejo en el bolsillo para atraer la suerte no nace de este animal, sino de la liebre. En las regiones medievales de Europa existía la creencia de que las brujas se transformaban en liebres para sorber la leche de las mujeres que habían dado a luz. ¿Pero cómo nace esta creencia? Antiguamente, las cabras, vacas, cerdos, liebres y otros animales de granja entraban libremente en la casa de sus amos, ya que la familia aprovechaba su calor corporal para protegerse del frío invernal. Los campesinos criaban liebres para comérselas y las cuidaban con esmero y cariño. De hecho, por ejemplo, los antiguos britanos pensaban que estos animales eran criaturas mágicas que incluso había que evitar ingerir.

Algunos tratados de la época mencionan que las mujeres embarazadas y durante la época de lactancia acostumbraban a sentarse en un rincón del hogar y ponerse en el regazo uno de estos nobles animales para que las calentara. A cambio, dejaban que la liebre tomara de su pecho. La tradición popular; como ya se ha mencionado, aseveraba que durante la caza de brujas, éstas se transformaban en liebres y se colaban en las casas de los campesinos para salvarse del peligro. Incluso había una manera de reconocer el engaño: si la liebre, una vez atrapada, resultaba difícil de despellejar o cocinar, entonces la bruja se había transformado en animal antes de morir. La idea de que la pata de liebre trae buena suerte nació de la primitiva creencia de que los huesos de sus patas curan la gota y otros reumatismos, así como los calambres. Pero, para ser eficaz, el hueso debía tener una articulación intacta. Por ser tan parecidos, la liebre y e] conejo se unieron como fruto de las supersticiones relativas a sus virtudes mágicas.

Fuente: Planeta Sedna

Cornudo y apaleado (Tras de cornudo apaleado)

Empleamos esta significativa expresión para dar a entender que una persona que ha sufrido una ofensa o un daño, sufre aún otro mayor. ¿Hay algo peor que ser engañado por la propia mujer?... Pues sí, que en vez de consolarte, te apaleen... ¿o no? Ya ves, tengo un accidente y destrozo el coche; me compro otro y a los dos días me lo roban... Cornudo y apaleado. El origen de la frase, que originariamente era tras de carnudo, apaleado, o sobre carnudo, apaleado, está en un cuento recogido por Giovanni Boccaccio (1313-1375) en la novela séptima de la séptima jornada de El Decamerón. Cuenta la historia de una mujer, enamorada del criado y con ganas, e intención, de llevárselo a la cama. Para burlar al marido, le informa de que el criado está enamorado de ella y quiere verla en el jardín. Ante esto, el marido se viste con las ropas de la mujer y acude al jardín. Mientras aquel vigila, los dos amantes se reúnen con total tranquilidad. Tras una larga noche de amor, y para completar la burla, baja el criado con un garrote y apalea al amo haciéndole creer al pobre desgraciado que está apaleando a la mujer, mientras grita: «Desgraciada, traidora, no sólo engañas a mi señor sino que crees que yo también lo iba a engañar.» Con lo que el criado libera a la mujer de la sospecha, demuestra al señor su lealtad y queda este último, cornudo, apaleado y, encima, satisfecho. El relato se hizo muy popular en España durante el siglo XVI y lo recogen diversos autores de esa época, entre ellos el gran cuentista valenciano Juan de Timoneda (1520-1583) en su Sobremesa y alivio de cami-nantes.

Referencias
Giovanni Boccaccio
(1313 – 21 de diciembre de 1375), fue un escritor y humanista italiano. Es uno de los padres, junto con Dante y Petrarca, de la literatura en italiano. Compuso también varias obras en latín. Es recordado sobre todo como autor del Decamerón.
Biografía
Giovanni Boccaccio nació en junio o julio de 1313, hijo ilegítimo del mercader Boccaccio (Boccaccino) di Chellino, agente de la poderosa compañía mercantil de los Bardi. Nada se sabe con certeza acerca de la identidad de su madre. Se discute dónde nació Boccaccio: pudo haber nacido en Florencia, en Certaldo o, incluso, según algunas fuentes, en París, lugar al que su padre debía desplazarse a menudo por razón de su trabajo. Se sabe que su infancia transcurrió en Florencia, y que fue acogido y educado por su padre, e incluso continuó viviendo en la casa paterna después de 1319, cuando el mercader contrajo matrimonio con Margherita dei Mardoli. Boccaccio vivió en Florencia hasta 1325 o 1327, cuando fue enviado por su padre a trabajar en la oficina que la compañía de los Bardi tenía en Nápoles.
Como Boccaccio mostrara escasa inclinación hacia los negocios, el padre decidió en 1331 encaminarlo hacia el estudio del derecho canónico. Tras un nuevo fracaso, se dedicó por entero a las letras, bajo la tutela de destacados eruditos de la corte napolitana, como Paolo da Perugia y Andalò di Negro. Frecuentó el ambiente refinado de la corte de Roberto de Anjou, de quien su padre era amigo personal. Entre 1330 y 1331 enseñó Derecho en la Universidad de Nápoles el poeta stilnovista Cino da Pistoia, quien tuvo una influencia notable en el joven Boccaccio.
La mañana del 30 de marzo de 1331, sábado santo, cuando el autor tenía veintitrés años, conoció a una dama napolitana de la que se enamoró apasionadamente —el encuentro se describe en su obra Filocolo—, a la que inmortalizó con el nombre de Fiammetta («Llamita») y a la que cortejó sin descanso con canciones y sonetos. Es posible que Fiammetta fuese María de Aquino, hija ilegítima del rey y esposa de un gentilhombre de la corte, aunque no se han encontrado documentos que lo confirmen. Fiammetta abrió a Boccaccio las puertas de la corte y, lo que es más importante, lo impulsó en su incipiente carrera literaria. Bajo su influencia escribió Boccaccio sus novelas y poemas juveniles, desde el Filocolo al Filostrato, la Teseida, el Ameto, la Amorosa visión y la Elegía de Madonna Fiammetta. Se sabe que fue Fiammetta la que puso fin a la relación entre los dos, y que la ruptura le causó a Boccaccio un hondo dolor.
En diciembre de 1340, después de al menos trece años en Nápoles, tuvo que regresar a Florencia a causa de un grave revés financiero sufrido por su padre. Entre 1346 y 1348 vivió en Rávena, en la corte de Ostasio da Polenta, y en Forlì, como huésped de Francesco Ordelaffi; allí conoció a los poetas Nereo Morandi y Checco di Melletto, con los cuales mantuvo después correspondencia.
En 1348 regresó a Florencia, donde fue testigo de la peste que describe en el Decamerón. En 1349 murió su padre, y Boccaccio se estableció definitivamente en Florencia, para ocuparse de lo que quedaba de los bienes de su padre. En la ciudad del Arno llegó a ser un personaje apreciado por su cultura literaria. El Decamerón fue compuesto durante la primera etapa de su estancia en Florencia, entre 1349 y 1351. Su éxito le valió ser designado por sus conciudadanos para el desempeño de varios cargos públicos: embajador ante los señores de Romaña en 1350, camarlengo de la Municipalidad (1351) o embajador de Florencia en la corte papal de Aviñón, en 1354 y en 1365.
En 1351 le fue confiado el encargo de desplazarse a Padua, donde vivía Petrarca, a quien había conocido el año anterior, para invitarlo a instalarse en Florencia como profesor. Aunque Petrarca no aceptó la propuesta, entre ambos escritores nació una sincera amistad que se prolongaría hasta la muerte de Petrarca, en 1374.
La tranquila vida de estudioso que Boccaccio llevaba en Florencia fue interrumpida bruscamente por la visita del monje sienés Gioacchino Ciani, quien lo exhortó a abandonar la literatura y los argumentos profanos. El monje causó tal impresión en Boccaccio que el autor llegó a pensar en quemar sus obras, de lo que fue afortunadamente disuadido por Petrarca.
En 1362 se trasladó a Nápoles, invitado por amigos florentinos, esperando encontrar una ocupación que le permitiese retomar la vida activa y serena que había llevado en el pasado. Sin embargo, la ciudad de Nápoles en la época de Juana I de Anjou era muy diferente de la ciudad próspera, culta y serena que había conocido en su juventud. Boccaccio, decepcionado, la abandonó pronto. Tras una breve estadía en Venecia para saludar a Petrarca, en torno al año 1370 se retiró a su casa de Certaldo, cerca de Florencia, para vivir aislado y poder así dedicarse a la meditación religiosa y al estudio, actividades que sólo interrumpieron algunos breves viajes a Nápoles en 1370 y 1371. En el último período de su vida recibió del ayuntamiento de Florencia el encargo de realizar una lectura pública de La Divina Comedia de Dante, que no pudo concluir a causa de la enfermedad que le causó la muerte el 21 de diciembre de 1375.

Fuente: Wikipedia

Tener buena onda

"Sentir espontánea simpatía hacia otra persona”. A primera vista podría creerse que la expresión procede de la contracultura “hippie”, pero en realidad se refiere a la teoría del magnetismo animal, relacionada con la sugestión y con la hipnosis. En la Europa del siglo XVIII el médico austríaco Franz Mesmer alcanzó gran éxito con esa teoría, que postula la existencia de "fluídos" entre las personas. Mesmer practicaba la "imposición de manos" y la hipnosis.


Fuente: Carlos Rivera


Franz Anton Mesmer (23 de mayo de 17345 de marzo de 1815) fue un médico alemán. Descubrió lo que él llamó magnetismo animal y otros después llamaron mesmerismo. La evolución de las ideas y prácticas de Mesmer hicieron que James Braid (1795-1860) desarrollara la hipnosis en 1842.

Mesmer nació en la aldea de Iznang (Suabia). Después de estudiar en las universidades jesuitasDilinga e Ingolstadt, estudió medicina en la Universidad de Viena en 1759. En 1766 publicó una tesis cuyo título en latín fue De planetarum influxu in corpus humanum, el cual estudiaba la influencia de la Luna y los planetas sobre el cuerpo humano y las enfermedades (astrologíaFrank A. Pattie sugiere que Mesmer plagió su tesis de un trabajo de Richard Mead (1673-1754). de médica). Evidencia recolectada por

Fuente: Wikipedia

Mambrú se fue a la guerra

Es el título de una canción popular compuesta por los franceses durante la guerra de la Independencia, suponiendo que había muerto su archienemigo John Churchill, duque de Marlborough, militar inglés que había participado también en la Guerra de Sucesión española.

La pronunciación popular del difícil nombre Marlborough dio origen a la palabra Mambrú, con la que se tituló la canción que primero fue cantada por los soldados y patriotas franceses.

El tema pasó muy pronto al olvido, hasta que la nodriza del delfín francés, contratada por María Antonieta -esposa de Luis XVI- comenzó a arrullar al niño con esta canción, lo que causó mucha gracia a los reyes y muy pronto, todos la entonaban en el palacio de Versailles.

Por influencia de los Borbones, en España volvió a difundirse la canción y recobró su popularidad, sobre todo, entre las niñas, que la cantaban mientras jugaban a la rayuela.

En nuestro país, Mambrú se fue a la guerra identifica una de las canciones infantiles más populares desde la época de la Colonia.

Fuente: BELCA

John Churchill, duque de Marlborough:

John Churchill, duque de Marlborough (Devonshire, Inglaterra, 26 de mayo de 1650 - † Windsor Lodge, 16 de junio de 1722), hombre de armas y político inglés. Su vida abarca el reinado de cinco monarcas ingleses, entre mediados del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Se distinguió como general en la Guerra de Sucesión Española. La célebre canción popular "Mambrú se fue a la guerra" procede de una deformación de la fonética de su apellido.

La Guerra de Sucesión Española

En 1702, al convertirse en reina Ana, la hija de Jacobo II, Marlborough recuperó su lugar en la corte. El 4 de mayo de 1702, Inglaterra declaró formantemente la guerra a Francia. Marlborough recibió el mando de las tropas inglesas, neerlandesas y alemanas. Como capitán general tenía que negociar con los enviados neerlandeses. A pesar de la frustración que las continuas negociaciones le suponían y de la actitud remisa de los neerlandeses, en 1702 había capturado Venlo, Roermond, Stevensweert y Lieja en los Países Bajos Españoles, por lo que en diciembre la reina Ana le concedió el título de duque.

A principios de 1703 murió su hijo, hundiéndole en la tristeza y deseperación. En marzo, no obstante, regresó a La Haya. En el lado borbónico el mariscal Boufflers había sido sustituido por el mariscal François de Neufville de Villeroy como comandante en los Países Bajos Españoles, pero Marlborough continuó conquistando ciudades y tomó Bonn, Huy y Limburgo y solo la reluctancia de los aliados neerlandeses impidió que se enfrentara a las tropas francesas en Flandes en una batalla decisiva.

En 1704 tuvo lugar la campaña de Blenheim. Ese año el imperio Austríaco de Leopoldo I, presionado en su frente occidental por franceses y bávaros y en el oriental por los rebeldes húngaros, estaba a punto de abandonar la guerra. Marlborough, para poder continuar con el apoyo de Austria debía enviar refuerzos al teatro de operaciones del Danubio, para ello decidió no contar con la opinión de sus aliados neerlandeses. Desplazó las tropas inglesas hasta el MoselaLa Haya), pero una vez allí, abandonó a las tropas neerlandesas y continuó en solitario hasta enlazar con los austriacos en el sur de Alemania. Después de cubrir aproximadamente 250 millas en cinco semanas, Marlborough, el 2 de julio, tras la batalla de Schellenberg, creó un paso seguro para los suministros a través del Danubio. El 13 de agosto junto con las tropas austriacas del príncipe Eugenio de Saboya los ingleses derrotaron a las tropas franco-bávaras en Blenheim. La campaña continuó con la toma de Landau in der Pfalz en el Rin, Trier y Trarbach en el Mosela. (un plan aprobado por

En 1706 los generales franceses habían conseguido algunas victorias en Alsacia e Italia23 de mayo de 1706, cerca del pueblo de Ramillies en Valonia, Marlborough volvió a derrotar de forma contundente a las tropas borbónicas comandadas por el mariscal Villeroy. Al finalizar esta campaña había conquistado casi todos los Países Bajos Españoles mientras en el frente italiano el príncipe Eugenio de Saboya vencía a los franceses en Turín expulsándolos de la Valtelina. deteniendo el avance aliado. El

En 1707 los ejércitos franceses tomaron la iniciativa y el mariscal Tessé detuvo el avance del del príncipe Eugenio de Saboya que había cruzado el río Var y se disponía a ocupar Toulon el 22 de agosto, mientras que en el teatro de operaciones español las tropas franco-españolas vencían de forma aplastante a los aliados en Almansa el 25 de abril, ocupaban Valencia, Alcoy y Denia el 8 de mayo, el 26 de mayo Zaragoza, Játiva el 20 de junio, que fue incendiada y Lérida el 14 de octubreInglaterra para dar explicaciones sobre su incapacidad de ganar la guerra ese año y el parlamento le exigió el traslado de 20.000 hombres desde los Países Bajos Españoles a España para tratar de dar un vuelco a la situación. dónde los borbónicos intentaron dar un escarmiento que sirviera de ejemplo a aquellas poblaciones que intentaran resistir. Marlborough tuvo que volver a

En 1708, después de perder Gante y Brujas ante los franceses, el 11 de julio el duque de Marlborough consiguió vencer al mariscal Vendôme en la batalla de Oudenaarde y el 22 de octubre ocupar Lille, la fortificación más poderosa del continente, y hacia final de año recuperar Gante y Brujas.

En 1709, después de impedir que el mariscal Villars tomase Tournai el 3 de setiembre, se produjo el enfrentamiento más importante de la guerra en Malplaquet el 11 de setiembre. Los aliados vencieron en la batalla, pero sufrieron el doble de bajas que los franceses, de tal forma que no pudieron perseguirlos. Este hecho fue utilizado por sus detractores para acusar a Marlborough de intentar prolongar la guerra para continuar ganando fama y dinero.

En 1711, fue nuevamente acusado de malversación de fondos públicos, siendo destituido como comandante en jefe y despojado de los cargos públicos obtenidos gracias a sus hazañas militares. Vivió en el extranjero, en un exilio que él mismo se impuso, desde 1712 hasta 1714. Este año, tras acceder Jorge I al trono, regresó a Inglaterra, donde le fueron restituidos todos sus honores. Falleció el 16 de junio de 1722 en Windsor.

Fuente: Wikipedia

Poner los cuernos

Del derecho de pernada que le asistía al señor feudal en la Edad Media, derivó lo de "poner los cuernos". Antes de acostarse con la novia, el caballero colgaba en la puerta una ornamenta de ciervo para advertir que nadie entrara so pena de ser decapitado. Mientras tanto, el marido llamaba orgulloso a sus vecinos para mostrar que su señor le había puesto los cuernos.

El derecho de pernada (en latín vulgar medieval, Ius primae noctis; en inglés se usa la expresión francesa Droit de Seigneur, aunque en francés es más acertada la locución Droit de Cuissage) es un derecho feudal que teóricamente, establecía la potestad señorial de tener relaciones sexuales con toda doncella, sierva de sufeudo, que se fuera a casar con otro siervo suyo. Este presunto derecho tuvo vigencia durante la Edade media de Europa occidental (aunque hay paralelismos en otras partes del Mundo) como componente del modo de producción feudal. El DRAE* recoge la acepción estricta que acabamos de enunciar, pero también añade una segunda acepción coloquial, más amplia, referente al abuso de autoridad.

Dado que no han aparecido documentos legales acerca de este presunto privilegio feudal, se ha discutido mucho sobre su naturaleza real. Básicamente hay quien acepta que se trata de un derecho señorial tal cual lo define la historiografía tradicional, incluida la agresión sexual en la noche de bodas; otros, en cambio, piensan que era un ritual simbólico de sumisión que se saldaba con el pago de una tasa en especie o metálico y una ceremonia; los hay, por fin, que aceptan que el abuso sexual era un hecho social (no referido a las bodas, aunque sí a la servidumbre feudal), pero no un derecho: más bien el reflejo de la dominación de una clase privilegiada y de la baja consideración que se tenía de la mujer en la época.


Fuente: Fuente: Diario Panorama, Wikipedia
F. Imagen: Wikipedia


Referencias

*abreviatura de Diccionario de la Real Academia de Lenguas Española

Así se escribe la historia

Este modismo procede de una frase comprobadamente histórica tomada de una carta de Voltaire, cuyo texto completo y en su idioma original era : “Et voilá comme on écrit l´histoire ; puis fiez vous a messieurss les savants”. Con la traducción del primer párrafo del texto llegó al idioma castellano para interpretarlo en el sentido de falsificación de un hecho acontecido y que al divulgarse se modifica en su autenticidad, intencionada o involuntariamente, hasta cambiar la veracidad de su significado o, incluso, interpretarse en el sentido absolutamente opuesto.



François Marie Arouet
, más conocido como Voltaire (París, 21 de noviembre de 1694París, 30 de mayo de 1778) fue un escritor y filósofo francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad.

El seudónimo "Voltaire"

Existen varias hipótesis acerca del seudónimo "Voltaire". Una versión muy aceptada dice que deriva del apelativo "Petit Volontaire" que usaban sus familiares para referirse a él de pequeño. No obstante, parece ser que la versión más verosímil es que Voltaire es el anagrama de "Arouet L(e) J(eune)" (Arouet, el joven), utilizando las mayúsculas latinas.

También existen otras hipótesis, puede tratarse del nombre de un pequeño feudo que poseía su madre, se ha dicho que puede ser el sintagma verbal que significaba en francés antiguo que él "voulait faire taire" (deseaba hacer callar, de ahí vol-taire), a causa de su pensamiento innovador, que pueden ser las sílabas de la palabra re-vol-tai (revoltoso) en otro orden. En cualquier caso, es posible que la elección que el joven Arouet adopta, tras su detención en 1717, sea una combinación de más de una de estas hipótesis.

Obras


De capa caída

Según el Diccionario de la Real Academia Española la expresión “ir de capa caída” es sinónimo de “padecer una sensible decadencia material o moral”. La citada expresión se aplica también a los objetos cuando van “cayendo en desuso”, cuando están pasados de moda o cuando una epidemia “pierde intensidad”.Con relación al origen de esta locución, la opinión más extendida es la que se refiere a la capa de hojas de los árboles, que al caerse lo dejan desnudo. Aunque resulta más creible la conjetura de que proviene del modismo francés “chape chute”, del siglo XII, que en un principio significaba “cosa provechosa”. Dicha expresión cambió en el siglo XVII, cuando “chercher chape chute” equivalía a “buscar mala ventura”.

Fuente: http://www.elpelao.com/letras/1390.html

Atar los Bártulos

¡Cuántas veces habremos mencionado los bártulos, sin saber realmente a qué clase de elemento aludíamos!
En realidad, Bártulo o Bártolo de Sasso-Ferrato (que posteriormente dio origen al popular nombre Bartolo) fue un eminente jurisconsulto italiano que vivió en la baja Edad Media, profesor de Derecho en las universidades de Pisa, Bolonia, Padua y Perusa y cuyas obras -contenidas en trece volúmenes- sirvieron de base de estudio durante tres siglos a los alumnos de Derecho de toda Europa.
Los estudiantes españoles tomaban nota de las obras del ilustre tratadista y, una vez concluida la clase, ataban los apuntes por medio de cintas o correas.
Al conjunto de estos apuntes se los conocía familiarmente por el nombre de bártulos, de donde, en la jerga estudiantil, la tarea de reagruparlos y atarlos una vez utilizados, dio origen a la expresión atar (o liar) los bártulos.
Así, por extensión, el dicho terminó por aplicarse también a toda disposición o preparativo que, por lo general, hace referencia a una mudanza, cambio de domicilio o traslado de utensilios.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Bartolo de Sassoferrato o de Saxoferrato (Venatura, pueblo cercano a Saxoferrato, 1313 - Perusa, 13 de julio de 1357). Fue un profesor italiano de leyes e historiador del Derecho. Uno de los juristas más prominentes de la Edad Media.

Vísteme Despacio Que Tengo Prisa

Seguramente, no debe de haber otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor".
Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, por otra parte, no demuestra ser ninguna genialidad y es un hecho que muchos de los protagonistas de importantes hechos históricos pudieron haberla utilizado en algún momento de su vida.
No obstante, una creíble versión sostiene que fue el emperador Augusto (y por cronología, precede obviamente a los demás) quien solía exhortar a sus servidores diciéndoles "Apresúrate lentamente".
Con el tiempo, la expresión habría sufrido variantes, pero manteniendo siempre la vigencia con la que llegó a nuestros días y a través de la cual se aconseja a otra persona a que actúe con calma y tranquilidad en el momento más delicado de una situación, debido a que cuando se procede apresuradamente, lejos de abreviar problemas, esa premura suele entorpecer y malograr los mejores propósitos.

Fuente: DEL DICHO AL HECHO... Profesor Esteban Giménez

Cayo Julio César Octavio Augusto. En latín Caius Iulius Caesar Octavianus. (23 de septiembre 63 adC19 de agosto 14 dC), de nombre Octavio durante el periodo de su vida anterior al año 27 adC, es considerado como el primero, y más importante de los emperadores romanos, aunque él mismo no se consideró como tal durante su reinado, prefiriendo usar el título republicano tradicional de princeps civium (esto es, el primero de los ciudadanos). Augusto mantuvo externamente las instituciones republicanas, pero en realidad reinó como un autócrata durante más de 40 años. Acabó con un siglo de guerras civiles y dio a Roma una era de paz (Pax Romana), prosperidad y grandeza imperial.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Augusto

Hogar Dulce Hogar

La frase -Home sweet home, en el original- es parte de una e cación cuya versión española sería: “Por más que crucemos / la tierra y el mar / siempre extrañaremos tan bello lugar: ¡Hogar dulce hogar!". Pertenece a una pieza teatral estrenada en Londres en 1823. Su autor, John Howard Payne, fue un excelente dramaturgo y actor norteamericano que vivió en Europa.
De Payne es también la letra de esa canción, que prendió en los corazones ingleses en una época en la que las conquistas del Imperio británico obligaban a muchos a dejar su patria para residir en las colonias.
Desde hace 170 años la expresión se repite en todo el mundo. A veces con ironía, cuando la casa se alborota demasiado. Y, con mayor frecuencia, para resumir nuestra añoranza, al sentirnos lejos de la familia y de los objetos queridos. 0 al volver a ellos.

Fuente: Tres Mil Historias de Héctor Zimmerman

Brillar por su Ausencia


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Entre los romanos, existía la costumbre de exhibir en los actos fúnebres los retratos de todos los antepasados y deudos del difunto.
Por eso, el célebre historiador Tácito, al relatar en el libro III de sus "Anales" las honras fúnebres de Junia -viuda de Casio y hermana de Bruto (el asesino de Julio César)- cuenta que todo el mundo se daba cuenta

Las paredes oyen

Es un modismo que procede de Francia, de la segunda mitad del siglo XVI. Según cuenta la historia, Catalina de Médicis hizo construir conductos acústicos en las paredes de sus palacios, para poder oír lo que se hablaba en las otras habitaciones y así, poder enterarse si se conspiraba en su contra.La frase las paredes oyen, con el tiempo, pasó a ser utilizada como señal de advertencia, de que siempre puede haber alguien escuchando lo que decimos en un determinado momento y lugar.

Fuente: El significado de los dichos populares de Claudia Nielsen