Cualquier bondi te deja en la puerta

(Cualquier colectivo te deja en la puerta)

Recuerdo que de niño, solía vanagloriarme ante mis amigos del centro, porque la única línea de colectivos que había en el pueblo tenía una parada justo en la esquina de mi casa, a tan sólo media cuadra. Claro, todos ellos tenían la plaza a la vuelta, cosa que en la infancia solía ser más divertido.



Cuando fuimos más grandes y comenzamos a salir por las noches a hacer todo lo que hacen a esas horas los pibes, muchachos, jóvenes y demás sinónimos sin pelo en pecho, las cosas habían cambiado. El progreso había quitado la única línea local de colectivos y sólo circulaban dos líneas forasteras que unían decenas de ciudades y pasaban como
“de compromiso” por la nuestra.
Los escasos cincuenta metros de mi niñez se multiplicaron por veinte. Sí, el progreso es así de derrochón. Diez cuadras ahora, hacían que la plaza del centro me quedara más cerca que la parada del colectivo.

La que más sufrió fue mi vieja, que gastó fortunas en zapatillas, dadas mis constantes caminatas en fervorosa protesta contra la progresista defenestración de mi único motivo de competencia con los amigos del centro.

Les cuento esto, como para que entren en sintonía con ambos: origen y significado de la expresión que me ha encomendado investigar el Honorable Comité Seleccionador y Racionalizador de Definiciencias a Distribuir, Definir, Publicar y/o Desechar por falta de mérito (no tiene sigla por razones más que obvias).

Comenzaré con lo obligado, a saber: El vocablo
“colectivo” (para quienes pasaron por alto mi nostálgica y juvenil anécdota) en la Argentina se refiere al transporte automotor de personas (cuando se trata de muchas pero no tantas, para esto último están o estaban los trenes). Digamos… lo que en otros países se llama (auto)buses, ómnibus, etc.

El origen de la expresión me es lisa y llanamente desconocido (hasta donde llegan las fronteras de mis magros conocimientos) y quizás provenga de ese anhelo que todos tenemos (¿?) de que algún día el progreso haga que cualquier autobús tenga parada en la puerta de nuestra casa (con evidente deseo de perjuicio implícito para los taxistas).

Se aplica en situaciones en que una persona deja entrever una falta de selectividad en sus gustos y aficiones. Digamos que…
“cualquier cosa le viene bien” (le contenta, le satisface, etc.), frase sinónima de la expresión en cuestión (encomendada a mí por el Honorable Comité…ya lo dije?).
Para hacer honor a la verdad, les contaré que su uso más frecuente se da cuando alguna muchacha mujer o muchacho varón o cualquier otra opción (tachar la que no corresponda), nos da a conocer su poca meticulosidad a la hora de admitir compañía amorosa (femenina, masculina o de cualquier otro tipo –
¡Croac!).

Tal es el caso de mi amigo Luis, “amante de profesión”, quien a “rubias, morenas, pelirrojas”(*) ofrece su amor, a cambio de un boleto en cualquier colectivo. Todos, todos lo dejan en la puerta (aunque no sabemos qué puerta) al muy ladino.

Se aceptan segundas, terceras… centésimas versiones (y más también, por qué no?)

Salut!


Post Scriptum:
Agregaré algo hoy, a casi un mes de la publicación de este post y gracias a la sugerencia de nuestro lector José:
Como podrán leer en los comentarios del presente post, la queridísima Mademoiselle Julie ("dans le ciel, avéc diamants") ha hecho referencia a una versión alternativa de esta frase: "Cualquier parada te deja bien", aclarándonos que el vocablo bondi, según sus propias palabras, "delata aires porteños" en los pueblos fuera de esta Ciudad de Buenos Aires, más autónoma que nunca.
Sin embargo, ese "aire porteño" que tiene el lunfardísimo "bondi", tiene origen en el gigantesco país hermano sudamericano, alias Brasil. Los expertos en lunfardo porteñorrioplatense sostienen que, a su vez, este vocablo proviene del inglés «bond», que significa, entre otras cosas, "agente 007" y "acciones o títulos de bolsa". Esta segunda acepción es la que viene a coincidir con el origen de palabra que el resto del mundo cataloga como "tan porteña".
Cuenta la historia que allá por el 1876 se había fundado en Río de Janeiro la Compañía de Tranvías Jardín Botánico. Sobre el pucho (es decir, "acto seguido"), la compañía comenzó a emitir acciones para conseguir el capital para comprar los insumos. Como la compañía era inglesa, las acciones se llamaban «Bonds (James Bonds)» y la gente empezó a identificar el anglicismo con la compañía y luego con los mismos tranvías. Pero como pareciera haber una tácita prohibición en la lengua portuguesa del tipo "Cuidadiño de terminar uma palabra em consonanchi", los hermanos cariocas la trasformaron rápidamente en «BONDI» -bonde, en el original escrito- (y su diminutivo «bondinho»), tal como más luego fue ingresada a la Cuenca del Plata, por esas cosas de las migraciones y la interculturalidad.



Referencias:


(*)Twist de Luis: Un viejo conocido del grupo argentino Los Twist, liderado por el genio absurdo de Pippo Cippolatti, por el cual supo pasar Fabiana Cantilo, excéntrica baluarte de lo que por aquí llamamos Rock Nacional.

Les dejo aquí el texto completo de la letra del tema:

“Y si en tu casa estás aburrida
Y no hay remedio para tu soledad

Quiere decir que estás confundida

Llamalo a Luis que lo vas a encontrar


“En una fiesta de noche y de día
Con mis amigos bailando a Go-Go

Sentí en mi alma un chucho de frío

Cuando tomé su mano en el balcón


“Es tan buen mozo y se peina con jopo

habla pausado y jamás toma alcohol

tiene unos ojos que cuando me mira

Todo se ve de distinto color


“Cuando se acerca me pongo nerviosa

Me ruborizo si me saca a bailar

Pero una noche de éstas me animo

Y me lo llevo derecho al altar


“Hola! Yo soy Luis

Amante de profesión

Rubias, Morenas, Pelirrojas

A todas doy mi amor


“Y si en tu casa estás aburrida

Y no hay remedio para tu soledad

Quiere decir que estás confundida

Llamalo a Luis que lo vas a encontrar


“En una fiesta de noche y de día

Con mis amigos bailando a Go-Go

Sentí en mi alma un chucho de frío

Cuando tomé su mano en el balcón


“Muy buenas noches, yo soy Luis

Amante de profesión

Rubias, Morenas, Pelirrojas

A todas vendo amor.”

2 comentarios:

★ July in the sky ★ dijo...

Yo conozco una segunda versión, un poco más ordinaria...
Pero que supongo, por su explicación, deviene de la definiciencia aqui citada.

¨Cualquier parada (de colectivo supuestamente ja) te deja bien ¨.

Y debo decirle,(lamentablemente para mi espiritu feminista) que considero esta actualización-deformación de la definiciencia ¨clásica¨, demasiado machista.
Con lo cual,opto porque se siga usando ¨cualquier bondi te deja en la puerta ¨,y así evitar discusiones -interminables-de género... je

Por otro lado, le cuento también que el vocablo ¨bondi¨, es propio de la city porteña y aledaños.
En las zonas -más- interiores del país se conoce, se entiende, pero poco se usa.
En caso de utilizarlo, uno suele ser catalogado (estupidamente) por ¨careta aporteñado¨.
Será que ¨bondi¨, delata aires porteños originarios o adquiridos?!?!

Saluditos !

Athos dijo...

Querida Mademoiselle Julie:

Es cierto que la palabra bondi "delata aires porteños", aunque su origen, según dicen los expertos en lunfardo porteñorioplatense tiene origen en (llamativamente) Brasil!!!
Dicen que dicen que, a su vez, este vocablo proviene del inglés «bond», que significa entre otras cosas "agente 007" y "acciones o títulos de bolsa". Esta segunda acepción es la que viene a coincidir con el origen de palabra que el resto del mundo cataloga como "tan porteña".
Cuenta la historia que allá por el 1876 se había fundado en Río de Janeiro la Compañía de Tranvías Jardín Botánico. Sobre el pucho, la compañía comenzó a emitir acciones para conseguir el capital para comprar los insumos. Como la compañía era inglesa, las acciones se llamaban «Bonds (James Bonds)» y la gente empezó a identificar el anglicismo con la compañía y luego con los mismos tranvías. Pero como pareciera haber una tácita prohibición en la lengua portuguesa del tipo "Cuidadiño de terminar uma palabra em consonanchi", los hermanos cariocas la trasformaron rápidamente en «BONDI» -bonde, en el original escrito- (y su diminutivo «bondinho»), tal como más luego fue ingresada a la Cuenca del Plata, por esas cosas de las migraciones y la interculturalidad.
En fin una historia digna de ser contada por estas fechas carnavaleras, en que las pantallas están plagadas de plumas y piel humana al descubierto y el aire huele a murga o a comparsa o a escola do samba, por qué no.
Espero le haya gustado el cuentito y le deseo unas buenas noches.

Salut!