Juego de manos, juego de villanos

"Juego de manos, juego de villanos", reza el dicho popular, y no debemos confundir la acepción de "villanos" en esta frase, porque en las épocas en que se la acuñó se conocía así a quien simplemente vivía en una "villa", o aldea, y por consiguiente no tenía acceso a una educación como la que podía recibir quien habitaba una gran ciudad. En otras palabras, "juego de manos, juego de incultos".
¿En qué consiste el "juego de manos"?
Básicamente, en una tendencia exagerada a los juegos con alto componente físico agresivo. Es el típico caso de los niños que "juegan a pegarse", frecuentemente recreando escenas que ven en la televisión o en el cine. Vuelan, entonces, las patadas de karate y los puñetazos, y se trenzan los cuerpos en interminables forcejeos y "llaves" de judo donde uno de los contendientes luce rojo por la ira y el otro se pone azul por la asfixia. Huelga decir que esta es una actividad preferida por los varones; las niñas casi nunca participan de ella, salvo cuando les toca el odioso papel de víctimas.
Aún podríamos agregar una categoría que no es peligrosa ni dañina en sí misma, pero que, por las condiciones en que se desarrolla, puede llegar a convertirse en tal. En efecto, son los juegos de "correr y perseguir", los que llevados a cabo en un superpoblado patio de escuela acaban frecuentemente en contusiones de diversa gravedad y dientes rotos. Aquí, la diversión es perfectamente válida, pero lo que en realidad resulta criticable es la pérdida del control en la que caen los participantes, quienes comienzan "a media máquina" y terminan en una orgía desaforada de carreras, empujones y golpes malintencionados.

No hay comentarios.: