Tirar a la Marchanta

Damos la bienvenida con este post al mes de diciembre, que nos trajo de la mano a una nueva colaboradora definicientífica a quien he dado en apodar "Madamme La Précision". Esta nueva colega, en un debut que refleja sin lugar a dudas la esencia de su apodo, ha escrito lo siguiente.


¡Qué lo disfruten, queridos lectores!


Salut!




Tirar a la marchanta


(En su totalidad por Mme. “La Précision” y CIA.)


"TIRAR A LA MARCHANTA" NO TIENE NADA DE RARO.


“Marchanta” parece provenir del fr. “marchand” (traficante), y este a su vez de “merchant” (comerciante). En castellano, dieron “merchante” (comerciante) y “merchán”, que es apócope de la primera forma. (Fuente: D.R.A.E.)


A LA MARCHANTA, locución adverbial, es un argentinismo, y significa sin ton ni son, de cualquier manera, descuidadamente.
TIRARSE A LA MARCHANTA, frase coloquial, es otro argentinismo, y significa abandonarse, dejarse estar.


En cuanto al juego de arrojar figuritas por los aires puesto en práctica por escolares “vivarachos” (de otros tiempos, imagino, pues no puedo creer que los de ahora sigan siendo tan inocentones) para que los otros pibes se despanzurraran tratando de apropiárselas, entiendo que lo habrán copiado de una práctica común en Argentina –hasta no hace demasiado, porque yo la llegué a ver– que consistía en arrojar monedas para que se las disputaran los niños. Esto podía verse a la salida de las iglesias: los padrinos de las bodas tenían por costumbre tirar monedas a la marchanta, para que las agarraran los pibes, y si no lo hacía… “¡padrino pelado!” le gritaban.
(Las tiraban).
Y, a propósito, recuerdo:
“los morlacos del otario / los tirás a la marchanta” etc., ya saben, "Mano a mano".



Apéndice


Comentarios Complementarios de un "Filólogo en Pantuflas" -transmitidos por Mme. La Précision-"



Mi hermano menor –un caradura que abreva de mí y luego se manda la parte...– se enteró del tema y aporta datos:


1) Dice que en un diccionario de voces de los argentinos, de Félix Coluccio, está registrado MANCHANCHA como la costumbre, ya casi perdida, de arrojar monedas para los niños a la salida de los casamientos y bautismos; pero agrega que él nunca oyó “manchancha” (“Mme. La Précision” tampoco).


2) Señala el parecido entre manchancha y marchanta y dice que puede haber existido contaminación... (eso también lo dicen Conde y Oliveri en sus diccionarios de lunfardo).


3) Dice que MANCHANCHA podría venir de MAN(O)-CHANCHA (por hacer alusión al hecho de tirar las cosas de cualquier manera, “a la que te criaste” – pues dice que proceder así es casi una chanchada).


4) De manera que –siempre según él– primero debe de haber sido “a la manchancha” y luego, tal vez por asimilar ese término casi desconocido a otro de uso común, se habría empezado a decir “a la marchanta”.


5) Finalmente, dice que en una obra de 1788, de Miguel de Learte, leyó el siguiente párrafo: “se difundió que me habían ahorcado y, suponiéndolo cierto, hicieron manchancho en Córdoba de mi hacienda” (es decir, se la repartieron de cualquier manera, sin miramiento, según lo que cada quien pudo apropiarse), y que si bien el término es manchancho (con o) resulta claro que tiene el mismo significado que manchancha (con a).


Todo puede ser y estas elucubraciones no me parecen tan descabelladas; pero aclaro que “Mme. La Précision” no avala los dichos de su hermano menor, pues considera que es un filólogo en pantuflas (¡Ja, a mamá mona con bananas verdes!).



Referencias


D.R.A.E.: Diccionario de la Real Academia Española

10 comentarios:

Viviana F. dijo...

La Mme. y su hermano el menor agradecen a V.E. la publicación de sus comentarios.

Athos dijo...

Como siempre decimos:

El placer es nuestro.

Salut!
En nombre de
Los Creadores

Juan CBA dijo...

A ver si tan nobles intelectuales pueden ayudarme...
los otros días teníamos una discusión un grupo de amigos de la facultad.
Los que somos de Córdoba, decíamos que se dice MANCHANCHA y no usamos MARCHANTA.
Mientras que una compañera de La Pampa y otra de Santiago del Estero, nos decías que era MARCHANTA. Para colmo escuchando a Calamaro, acabo de ver que dice Marchanta también...
Al parecer significan lo mismo pero se usan palabras distintas??
S.O.S.!!!

Athos dijo...

Al parecer, parece lo que le parece, amigo Jean "Le Cordobais", al menos según el diccionario de Félix Coluccio, como señalaran en el post Mme. "La Précision" y su "Filólogo en Pantuflas".
Gracias por comentar.

Salut!

Zet@d dijo...

Aado otro ribete:
En tucuman, lugar donde he sido nio y aun vivo (aunque no por mucho tiempo mas)los chicos dicen "a la machanchi!" mientras arrojan el consabido caramelo , figurita o similar para despanzurramiento rugbistico de sus amigos.
es evidente que todo sigue evolucionando, "contaminandose" , cambiando o como se quiera llamarlo.
Saludos desde Tucuman

Anónimo dijo...

Recuerdo que cuando vivía en Córdoba, solíamos usar el término "manchancha" que era tirar algo hacia arriba para que al caer, cada uno tomara lo que pueda. Es algo concreto y para una situación. Tiene en consecuencia diferencias con "marchanta" que es más amplio: Salir a la marchanta, o sea salir a lo que salga. Tirar a la marchanta. Puedo salir a hacer fotos a la marchanta, o sea a lo que se presente.

Anónimo dijo...

de acuerdo con que en cordoba se dijo siempre manchancha! debe estar en alguna cancion de la mona

José María Moreno Bini. dijo...

En las provincias que originariamente estaban relacionadas lingüisticamente con el alto Perú Salta Jujy Tucumán se ha conocido con el nombre de "Marchanta" a la mujer vendedora de verduras frescas recorriendo los domicilios de sus clientes quienes la denominaban Con el apelativo de "Mi Marchanta" a esta persona se la solía tratar con consideración desde los hogares. Es posible que la edxpresión vertida en el tángo es posible que resuma la figura de actitud despectiva y/o frívola de la llamada "Percanta" que de origen seguramente no acomodado culturalmente é instalada en la casa "del Otario" Posiblemente adinerado tuviera actitudes despreciativas o poco consideradas con "su marchanta" o proveedora de verduras a domicilio. Considero que es una muy buena construcción de figura poética y una muy lograda frase. vertida al lunfa por un erudito.

José María Moreno Bini. dijo...

Por otro lado es bueno recordar que en nuestras épocas de niños se estilaba. (cuando unos elementos a repartir no alcanzarian para darle uno a cada postulante) El Accionar se resumía en "Hacer un Manchancho" (masculino y singular) Esto se traba de: rebolear o arrojar hacia arriba los objetos en conjunto y que cada uno recogiera lo que pudiese. Esta acción se denominó y se denomina "Manchancho".

Santos Teora dijo...

La acepción de uso corriente en Salta y Jujuy que informa con acierto y claridad el Sr Moreno Bini, ajusta adecuadamente al origen etimológico del término "marchanta" que sugiere el DRAE y que se cita acápite.
No así se corresponde esta entrada del DRAE ni el uso sureño del término local/regional(?) "manchancha" y/o "manchancho". Que rectamente significa lo que se ha agregado en el texto y en varios comentarios, y también lo que "los porteñitos"(*) mencionan como marchanta.
Agrego, no se si excedentaria u ociosamente luego de lo aportado por Moreno Bini, que el término en masculino también se usa en estas latitudes en una expresión muy común y de tipo quejoso/reclamativo/protestataria: "Hiciste un manchancho!", "Hizo un manchancho!" "Qué te parí, ¡mirá el manchancho que me estás dejando aquí! ¡LIMPIÁ YA MISMO ESTE MANCHANCHO, NENE, O TE CURTO EL LOMO A CHANCLETAZOS!".
La forma más general de expresar la acción, la verbal, es "Hacer un manchancho". En este caso no es de aplicación "manchanchear", que se usa definitivamente en el sentido de "tirar a la manchancha". El significado específico de "hacer un manchancho" es "hacer un despelote" con algo que ensucia mucho y/o es muy difícil de remover, limpiar, arreglar. Como, por ejemplo, lo que sucede cuando nos ponemos a pintar, a cocinar (especialmente si la preparación incluye la utilización de harina y huevos), a buscar una ropa que hace mucho que no usamos en cajones y placares, a cambiarle el aceite al auto y... y ese tipo de situaciones.
En mi caso, me ha tocado recibir el atento y estridente comentario en varios y diversos casos que involucraban alguno de esos ejemplos. Incluso en casos que involucraban a varios de ellos al mismo tiempo. Y me ocurrió hasta no hace tanto, no siendo precisamente un niño ya. Antiyer ligué una distinción de ese tono, sin ir más lejos. Ya de parte de mi hija, claro.

(*) Esto llamé hacia acá para no interrumpir allá. Es nada más para recordarle a los cordobeses, puntanos, cuyanos, santafesinos y hasta correntinos si te descuidás, que en lo que a los norteños (NOArteños, al menos) "porteñito" es todo aquel individuo, sin distinciones de raza, sexo, edad o creencias, que haya nacido hacia el Sur, más allá del Tucumán. Los santiagueños como que pegan en el palo; cuando empiezan a hoder demasiado enseguidita nomas pasan a ser "porteños", sin otro trámite ni previo aviso.

Bueno, espero no haberlos aburrido demasiado. No digo fastidiado, porque fastidiarlos sí fue mi intención. No a todos, claro. Solamente a los cordobeses con eso de que les dicen "porteñitos"... porteñitos de la Caaañada!... ¡Jajajajajjáaaa! ¡Chupate esa mandarina, cordoobé cumbiáo!

(mi e-address de referencia: santosteora@gmail.com)