Hijos del Rigor


Lejos de hacer alusión a la relación filial con algún monsieur de “rígido” apellido o a cierto estado en que se hallan los cuerpos luego de haber sido liberadas sus almas con ruidos de rotas cadenas por la benemérita Compañera del Eterno Reposo, la expresión se utiliza para cuando uno se deja estar hasta que “los zapatos aprietan” o hace lo que debe hacer sólo cuando tiene “la soga al cuello”, o se esfuerza en cumplir únicamente cuando ya no hay salida posible o ante la inminencia de un castigo, sentencia, condena y demás sinónimos finales.
En fin, sería lo contrario de (¡Cuidado, leer con suma atención!) “dejar para hoy lo que se puede hacer mañana”, haciendo particular referencia a toda aquella situación en que hacemos caso a nuestra conciencia únicamente después de que una inacción, negligencia u omisión nos acarrea las inevitables consecuencias que sabíamos de antemano surgirían de su cometimiento en franco obedecimiento a cierta instintividad evasiva ante el Deber.
Por supuesto que la frase sólo es aplicable cuando de esto se hace un hábito. Quienes son “hijos del rigor”, no abandonan la costumbre de hacer lo que saben que no deberían hasta que el medio externo (llámese congéneres, cónyuges o en última instancia, todo el peso de la ley, o cualquier peso) no les pone un límite, como ser, castigo, penitencia o cualquier tipo de reprimenda adecuadamente correspondiente (o no).
Se me ocurre como ejemplo el caso de un ex mandatario argentino que prometió tantas y tantas cosas inverosímiles -como aquel famoso avión que llegaría en dos horas a Japón atravesando la estratosfera- y a quien, de modo igualmente inverosímil, todo un Pueblo lo votó –la increíblemente redundante suma de- dos veces (aunque después todos decían “yo no lo voté”). Todo un Pueblo “hijo del rigor”.
Luego, y desprestigiado a la "n” por incumplimiento de inverosímiles e “incumplibles” promesas, el ex mandatario se presentó una vez más a elecciones, con el afán de lograr su tercer mandato consecutivo. Perdió en el ballotage 80 a 20 (porque tan tonto no era el Pueblo), pero…¡llegó al ballotage! (Sacrebleu!!! Sí que era tonto el Pueblo, al menos en alguna proporción de considerable peso estadístico).
Esta vez, el Pueblo fue nuevamente “hijo del rigor”, al menos en la primera ronda de la votación, es decir, al mismo precio que en veces anteriores y portando un mínimo del 50% de los genes del “Clan Rigor”.
En las últimas elecciones, el ex mandatario estuvo a punto de candidatearse nuevamente. ¿Hijo del Rigor o Tremendo Caradura? Tamaña pregunta, creemos, ameritaría una encuesta a gran escala.
(NOTA: Se aceptan todo tipo de propuestas para agregar a la lista de epítetos que le cabrían al susodicho.)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En realidad Menem no perdio en el ballotage, sino que gano la primer vuelta de las elecciones y no se presento a la segunda, en la q probablemente hubiese perdido.

Anónimo dijo...

si por favor, no informemos mal. menem no perdió sino que se bajo del balotaje. Iba a perder de todas formas

Anónimo dijo...

Hay q estar mas atento al importante detalle acerca del balotaje. De todas maneras es buena la intención...

carlos leal diaz dijo...

" Cada pueblo o nación tiene el gobierno que se merece "