Estar al pie del cañón

Lamentamos comunicarles que incurrían en grave error aquellos que hasta hoy creían que lo de estar ‘al pie del cañón’ era algo así como “permanecer en la base del ‘paso estrecho o garganta profunda entre dos altas montañas, por donde suelen correr los ríos’, como el de Talampaya, La Rioja, Argentina”.Una frase tan utilizada como esta, merece dar a conocer las secretas entrañas de su significado y procedencia.Y para empezar, diré que –según los expertos, no nosotros- esta expresión se utiliza para “indicar que una persona permanece en actitud firme ante una situación comprometida, difícil o penosa, cuando todos los demás han abandonado”. En castellano, sería algo así como mostrar “resistencia y heroicidad ante una situación límite”.Su origen, no menos sorprendente que su propio significado y que la belleza del Cañón de Talampaya (se recomienda visitar mil veces), se remonta a épocas de lucha armada, allá por la España de principios de Siglo XIX.
Cuentan las ‘malas lenguas’ (o no tan malas) que durante la Guerra de Independencia Española, más precisamente durante uno de los Sitios de Zaragoza, la esposa de un cabo de artillería, conocida como Agustina de Zaragoza*, tuvo una participación muy inusual que la convirtió en heroína (dicen que eliminaron de su opio todas las impurezas hasta lograr aislar su morfina, de la cual surge esta nueva Agustina, jamás pensada).
Y la historia es más o menos la que sigue.
Habiendo sido heridos o muertos los defensores del Portillo y viniéndose en hordas los franceses hacia esta vulnerada zona de la defensa española, aquella (adictiva e ilegal) Agustina -endeble y refinada como todas las jóvenes esposas de cabos de artillería- agarró** un fósforo*** y le prendió la mecha al cañón que apuntaba justo al centro del pelotón de soldados napoleónicos. Los resultados fueron: huída de los franceses + defensa garantizada (dicen que postularon a Agustina para el Oscar a la mejor participación amateur en una batalla agitada y que no ganó, pero se hizo famosa en las calles bajo el rubro ‘venta ilegal de estupefacientes’).
En fin, resultó entonces que, a pesar de la osada acción de Agustina, Zaragoza capituló un 21 de febrero de 1809.
Y tal vez el mundo no se acuerde de que existió esta ciudad, ni que existió una Agustina cañonera en la misma, pero lo que sí se recordará eternamente es esta frase, cada vez que alguien se anime a dispararle un cañón en la cara a un francés que viene a conquistar un territorio que no le corresponde.
Salut!

Fuentes: Carlos Rivera, Wikipedia
Imagen: "Agustina de Aragón", por Goya (Francisco José de Goya y Lucientes.). Grabado que alude a la heroica participación de Agustina de Aragón en la primera defensa de Zaragoza. La mujer se encarama sobre los cadáveres de los artilleros para utilizar el cañón y disparar contra el enemigo francés. Es la única escena que presenta Goya con un protagonista concreto en toda la serie. (Wikipedia)

Referencias
*Agustina Raimunda María Saragossa i Domènech (1786-1857), heroína de uno de los Sitios de Zaragoza, considerada como uno de los símbolos más representativos de la resistencia española contra los invasores napoleónicos. Falleció en Ceuta y 13 años después sus restos fueron trasladados a Zaragoza. Actualmente yacen en la capilla de la Asunción de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo.
**agarró: del verbo agarrar, modismo argentino que significa coger, asir (ver Agarrar para el lado de los tomates)
***fósforo: cerillo,a.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tenía entendido que viene de otro lado, mi estimado. Más exactamente de la Batalla de Caseros, entre las tropas de Rosas y Urquiza, y que hace referencia a la actitud de Martiniano Chilavert una vez vencido en dicha batalla.

http://es.wikipedia.org/wiki/Martiniano_Chilavert

Saludos.

Macondo dijo...

Yo creo que una buena parte del mundo sí recuerda la existencia de esa ciudad (incluso la de Agustina de Aragón). Te lo digo porque nací allí y allí sigo viviendo, con otros casi 700.000 habitantes.