Buscarle el Pelo al Huevo


Análoga de la ya presentada 'buscarle la quinta pata al gato', esta frase posee las peculiares acepciones que siguen, a saber:
“Disputarse por nimiedades, buscar cosas insignificantes para pelearse.” (Wiktionary)

“Ser pertinaz en la búsqueda de un defecto que tal vez no exista. Parece sencilla definición pero no la es, puesto que es una actitud hacia los hechos que se nos muestran como consumados.” (Maldita Bestia, de Yahoo! Respuestas España)
Confieso que esta frase citada por mí en el post ‘Como Turco en la Neblina’ me ha causado bastantes dolores de cabeza a la hora de buscar su origen.
Para mi desaliento número uno, he ido encontrando una variedad de utilizaciones de lo más impensadas para esta expresión que las personas hipersensibles a las críticas blanden con el objeto de hacernos notar –a los más críticos- que hemos herido sus susceptibilidades más íntimas (y esto no tiene nada que ver con puntapiés a la zona púbica de los humanos que portan el atributo masculino que se relaciona con el título de este post…y no es el pelo [pido mil disculpas por esta mini-grosería que me salió ‘sin querer queriendo’, parafraseando al genio mexicano del humor Monsieur “Chespirito” Roberto Gomez Bolaños]). Los remito, queridos lectores, a cualquier buscador en Internet para que comprueben solamente lo tan citada que es la expresión.

Un segundo desaliento fue no encontrar -en medios virtuales ni reales- un origen de esta locución, por lo que (paradójicamente…o no tanto) dicha búsqueda pasó a ser justamente como buscarle el pelo al huevo. Curiosidades que tiene la lengua castellana.

Luego, reflexionando durante algunos…mmm…quizá varios…mmm…años (luz, sin exagerar), la tranquila y apacible serenidad hizo una extraña e inesperada reaparición, trayendo de la mano la tan ansiada –y no menos sorpresiva anche sorprendente- respuesta a este dilema Shakespeariano de solución, por el momento, imposible.

Tal es así, que he arribado a la conclusión ('más bien' sería una arbitraria decisión) que la resolución de este acertijo debe ser pospuesta hasta que científicos y expertos puedan especificar algo infinitamente más importante: ¿qué surgió primero, si el huevo o la gallina? (o el pelo?, o si antes de tener plumas las gallinas tenían pelos? O si antes de poner huevos ponían pelos, o huevos peludos en lugar de calvos. O, en última instancia, si es verdad que la cigüeña les traía a las gallinas un repollito, que las pobre madres -cacareo va, cacareo viene- tenían que separar en un ‘re’ por un lado y un ‘pollito’ por el otro para poder ejercer su maternidad como Dios manda, hasta que, un día de esos, estando ya hartas de tanto cortar- desechar-cortar-desechar y luego de extensas protestas feministas (o gallinistas), concluyeron que era más práctico empaquetar un óvulo fecundado en un rígido caparazón calcáreo de dolorosa –pero eficaz- eliminación por el conducto cloacal, que seguir con la tijera que tanto les cuesta manejar ya que el Creador olvidó proveerlas de dedos y, para colmo de males, las ha dotado de alas que no les sirven ni para espantar moscas y asentaderas de dimensiones nunca-jamás-aerodinámicas…En fin, pobres gallinas, allá ellas con sus elecciones. La duda que nos queda ahora es qué surgió primero, el huevo o la cigüeña, ¿o se pensaban que todo surge de aquella famosa y bendita costilla?. Hasta el próximo post, queridos y comprensivos lectores!)


5 comentarios:

Athos dijo...

(Pastilla rosa o pastilla turquesa??...No. Mejor me tomo una Garompa -alias Garombol- y todo...)

Salut!

Athos dijo...

Ahh...casi lo olvidaba!

Buscarle el HUEVO al PELO y encontrárselo = PEDICULOSIS.

A tout a l'heure!

Anónimo dijo...

BUENISIMO ATHOS.

Anónimo dijo...

¡¡¡GÜEVOS CON PELOOOOOOOOOOOOHHH!!!

¡¡¡SÁCATELOS YAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Anónimo dijo...

Cualquier cosa mencionás en el artículo.. no es tan difícil encontrar un origen hoy en día, lo simple es ponerse a escribir paparruchadas inservibles :D

Ya daremos por entendido el significado de la frase.. pasaremos directamente a explicar su posible e incierto origen..

Se cree que tiene su origen en Almería, España, en el siglo XIX. Aparentemente, un criador de gallinas de esa localidad, harto de los reproches de su esposa, espeto un “Deja de buscarle el pelo al huevo”, mientras sostenía uno entre sus manos. El grito se escuchó en todo el pueblo, popularizándose rápidamente. Luego se extendió por toda España y el resto es historia.

A buscar con más empeño la próxima :D !!!

Un saludo