Tener siete vidas como el gato

El que los gatos tengan siete vidas es una antigua creencia de origen egipcio, que consideraban tal animal como sagrado.

Como ocurre con todos los felinos, la flexibilidad de su columna vertebral y su agilidad —que les permite volverse rápidamente en al aire aún cayendo de espaldas— les hace salir indemnes de situaciones comprometidas. Y las almohadillas de sus patas evitan que los impactos con el suelo sean violentos.

Su proverbial facilidad para suavizar el impacto de las caídas desde lugares altos, su habilidad para retorcerse en el aire y no caer nunca de espaldas, su especial predisposición para la supervivencia, les otorgó fama de tener siete vidas, de tener siete oportunidades para salvarse de peligros.


En Egipto el gato estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad. Los gatos también eran momificados y todo aquel que se atrevía a matar un gato era acreedor de la pena de muerte.

En el siglo XII la Iglesia comenzó una persecución a los gatos, a los que consideraba símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas. Se alentó de tal forma esta persecución que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos animales en las hogueras la noche de San Juan.

Se reivindicó la existencia de los gatos a partir del XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de temibles y desoladoras plagas. Durante el siglo siguiente recuperó su prestigio y por su belleza sirvió como modelo para múltiples cuadros y esculturas..

La dualidad del gato como símbolo de la divinidad y de la representación demoníaca dio lugar a que en las supersticiones relacionadas con él se le considere representante de la mala o la buena suerte, según las circunstancias o lugar en que naciesen.

El gato negro puede traer buena o mala suerte dependiendo del lugar y la circunstancia de su encuentro: unos dicen que el gato negro es portador de mala suerte, mientras que otras creen que la mala suerte la trae el rojo.

Se dice que el vaticinio es nefasto si se cruza en el camino de una persona de derecha a izquierda. También que pierde este carácter de maldad si tiene un lunar blanco en alguna parte del cuerpo.

En Europa y Norteamérica se considera que un gato negro trae buena suerte si camina hacia ti, pero si se aleja se lleva la suerte consigo. Lo mismo sucede si el gato se cruza de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, considerado de mal agüero.

Desde tiempos lejanos las madres deben tener los gatos alejados siempre de los bebés porque "sorben el aliento" del niño como los vampiros. Si observamos a los gatos cuando los tenemos en el regazo tienden a acercarse a la boca y husmear. No es difícil imaginar que, dado el miedo a las fuerzas tenebrosas, este gesto parecería un intento de sorber que podría poner en peligro a un niño, pues el gato le sorbería la vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

también suelen decir los abuelos que cuando duermes el alma se sale del cuerpo y si el gato esta durmiendo contigo caza y se come tu alma y ya no despiertas amas....

Anónimo dijo...

Vaya los gatos hansido desprestigiados ! Yo duermo con mi gato y aun conservo mi alma, a menos q tenga muchas almas

Anónimo dijo...

Vaya los gatos hansido desprestigiados ! Yo duermo con mi gato y aun conservo mi alma, a menos q tenga muchas almas